10 jun. 2013

El Hermano Rafael y la Eucaristía -

Pensamientos y escritos de Rafael Arnáiz Barón (más conocido como Hermano Rafael) sobre la Eucaristía.

Palabras que contagian amor a Jesús...
"Me levanto todos los días a las siete y media de la mañana. Podréis creerlo o no creerlo, pero es la verdad, pues antes tenía la buena costumbre de ir a comulgar todos los días, y he comprobado que empezando el día entregándome en manos de Dios, sale todo mucho mejor, el estudio aprovecha más, y si no fuese por el Amo que tanto me ayuda, yo no serviría para nada, y además, a alguien tengo que dar cuenta de todos mis actos, buenos o malos, ¿no te parece?"

"Acabo de recibir al Señor. Fui a misa de ocho con mi padre... Qué dulce es el Señor, ¿verdad? Cómo atrae y de qué manera. Mira, a la puerta del Cenáculo se está muy bien, y viéndole repartir el pan a sus discípulos, siempre quedan unas migajas para ti, ¿no te parece?... El te las da, y llenan de tal manera... ¡Qué bueno es Jesús! Te manda con una tierna mirada acercarte, contarle tus cosas, consolarle... Todo desaparece: los discípulos e incluso tú mismo... El lo llena todo. ¡Qué bueno es Jesús! Entonces no hay penas ni alegrías, no sabemos qué decir... No podemos; quedamos abismados en su regazo, y El, entonces, habla al alma con una dulzura tan grande... ¡Qué bueno es Jesús! y cómo nos quiere. Te aseguro que es para deshacerse.

Déjale hacer a El y ya verás; e aseguro que con una buena comunión tendríamos bastante para toda la vida, si supiéramos hacerla... Pero somos tan miserables."

"Estoy tan contento, aunque hoy me falta algo..., no he podido ir a comulgar; no me ha despertado mi padre... Los días que no recibo al Señor, estoy como descentrado y echando de menos algo que para mí es todo."

"Hoy en la santa comunión, cuando tenía a Jesús en mi pecho, mi alma nadaba en la enorme e inmensa alegría de poseer la Verdad... Me veía dueño de Dios y Dios dueño de mí... Nada deseaba más que amar profundísimamente a este Señor que en su inmensa bondad consolaba mi corazón sediente de algo que yo no sabía lo que era y que en la criatura buscaba en vano, y el Señor me hace comprender, sin ruido de palabras, que lo que mi alma desea es El... Que la Verdad, la Vida y el Amor es El... Y teniéndole a El, ¿qué busco? ¿qué pido?..., ¿qué quiero?"

"Multitud de sagrarios existen en la redondez de la tierra, pero solamente un Dios, que es Jesús Sacramentado. Consoladora verdad que hacer estar tan unidos el monje en su coro, el misionero en tierra de infieles y el seglar en su parroquia. Ni hay distancias, ni hay edades... Al pie del Sagrario estamos todos cerca, Dios nos une. Pidámosle por mediación de María que, algún día allá en el cielo, podamos contemplar a ese Dios que por amor al hombre, se oculta bajo las especies de pan y vino"

"En este momento de empezarte a escribir, llego del convento de las Esclavas. Son las seis y media. Allí, delante del Señor y con tu carta en el bolsillo, casi lloro de alegría... ¡Cuánto me quieres Señor! Mira, a Jesús fui a contárselo todo como siempre que recibo carta tuya... Primero hice un acto de agradecimiento. El me trata como no merezco. En fin, para qué te voy a decir lo de siempre. Después considerando delante de El unas cosas que me dices... Yo se lo dije al Señor y nos reímos los dos un poco... Me estuve en la iglesia hasta que me echaron... ¡Qué feliz soy! ¡Cómo me quiere Jesús!"

"En este momento llego de hacer la visita al Señor en las Esclavas... Fui a decirle todo lo que te he dicho en esta carta... Se me pasó el tiempo volando."

"El mundo no sabe que Jesús está en el Sagrario, que no hace más que esperar a que sus hijos vayan un ratito, aunque no sea más que un minuto, a estar con El."

"Se ofrece en el Sagrario, donde está día y noche, exclusivamente para atenderme en todo lo que le pida..."

"Alegrémonos de que es Dios quien nos llama y quien nos espera en el Sagrario"

"Jesús está en el Sagrario. Allí recibe a sus amigos, allí los consuela, los cura y los perdona."

"Quisiera estar arrodillado ante tu Sagrario día y noche."

NIÑOS SANTOS DE LA EUCARISTÍA


SAN TARSICIO, muerto el año 258, es el niño mártir de la Eucaristía, y el patrón de los monaguillos y de los niños de la adoración nocturna. Tenía unos 11 años, cuando le encargaron que llevara la comunión a los encarcelados, pero unos compañeros suyos, al querer descubrir lo que llevaba con tanto cuidado, lo mataron. No lograron arrebatarle su tesoro, pues un soldado, que era ya catecúmeno y lo conocía, pudo llegar en el último momento y trasladó su cadáver a las catacumbas de san Calixto. El Papa san Dámaso escribió de Tarsicio unos versos inmortales:
Queriendo a san Tarsicio,de Cristo el sacramento arrebatar,
su tierna vida prefirió entregar,antes que los misterios celestiales.



LA BEATA LAURA VICUÑA (1891-1904), recibió a los 10 años la primera comunión y a los doce años obtuvo el permiso de su confesor para ofrecer su vida por la conversión de su madre, que en el mismo día de sus funerales retornó a los sacramentos.
Amó entrañablemente a Jesús y lo visitaba frecuentemente en la iglesia.


MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ fue una niña que ofreció su vida a Dios por la salvación de los que habían fusilado a su padre el 29 de agosto de 1936, durante la guerra civil española. Murió repitiendo el nombre de Jesús y de María. Su ofrecimiento tuvo lugar después de la comunión, pues, cuando comulgaba, se quedaba hablando con Jesús como una enamorada. Su proceso de beatificación está avanzando.



ANTONIETTA MEO, llamada Nennolina, murió a los seis años en 1937. Le escribió a Jesús 162 cartas. Sus cartas a Jesús han sido publicadas en dos libros Carissimo Dio Padre de Editorial Vaticana y las cartas de Nennolina de la Editorial San Pablo. En 1934 se enfermó gravemente y ofrecía sus sufrimientos a Jesús por los demás. Un día, después de la comunión, le dijo a Jesús que prefería morir antes de cometer un solo pecado mortal. Cuando su madre la llevaba a la iglesia, se arrodillabacon las manos juntas delante del sagrario. El 25 de diciembre de 1936 hizo su primera comunión con tanto fervor que los que la vieron creyeron que estaba en éxtasis, contemplando al divino Jesús.
Veamos una de las tantas cartas de Nennolina:Querido Jesús, estoy tan, tan contenta de que hayas venido a mi corazón quedeseo que nunca te vayas de mi corazón y te quedes siempre conmigo. Jesús, te quierotanto que me quiero abandonar en tus brazos para que hagas de mí lo que Tú quieras.Oh Jesús amoroso, dame almas, dame muchas almas. Te quiero tanto que te doy mi corazón. Saludos y besos de tu querida Antonietta.
GUIDO DI FONTGALLAND nació en París en 1913 y murió a los 11 años de una enfermedad incurable. El día de su primera comunión, Jesús le dijo que pronto lo llevaría al cielo y él le respondió SI. Antes de morir, consolando a su madre, le manifestó: La Virgen vendrá a llevarme. Dios lo quiere así. La Virgen me ha dicho que de tus brazos, pasaré a los suyos. No llores, mamá, será muy dulce morir así.


A SANTO DOMINGO SAVIO (1842-1857), desde pequeño, su madre le enseñó a amar a Jesús Eucaristía y a mandarle besos al sagrario. Desde los cinco años, ayudaba al párroco como monaguillo en las misas. Y deseaba tanto hacer la primera comunión para recibir a Jesús, que, a pesar de que la costumbre era esperar hasta los doce años, el párroco le permitió hacerla a los siete años... Para él fue un día muy feliz e hizo el propósito de confesar y comulgar todas las veces que pudiera y de morir antes que pecar.
Para realizar sus estudios, debía caminar cada día cuatro kilómetros cuatro veces al día. Un día, un campesino le preguntó si no tenía miedo de andar solo. Él el respondió: No estoy solo, tengo conmigo a mi ángel custodio.
Cuando Don Bosco lo recibió en el Oratorio, fue un joven ejemplar que trataba siempre de poner paz entre los que se peleaban. Y siempre le pedía a don Bosco que le ayudara a ser santo, pues esa era su meta y su ideal. Para ello centraba su vida en la Eucaristía. En una ocasión, terminada la misa, todos fueron a tomar desayuno y, después, a estudiar. A la hora de la comida, preguntaron dónde estaba Domingo y lo buscaron. Lo encontraron detrás del altar de la iglesia, inmóvil, como en éxtasis. Había estado orando desde la misa hasta las dos de la tarde. Murió a los 15 años y fue canonizado el 13 de junio de 1954, siendo un modelo y ejemplo para todos los muchachos de su edad.


LA BEATA IMELDA LAMBERTINI
sintió, desde muy pequeña, un inmenso amor a
Jesús Eucaristía y deseaba recibir la comunión lo antes posible. Sus padres la llevaron a vivir con las religiosas del convento de dominicas de Santa María Magdalena de Valdipietra de Bologna (Italia) y, cada vez que las religiosas se acercaban a comulgar, ella sentía unos vivos deseos de recibir a su amigo Jesús.
El 10 de mayo de 1333, fiesta de la Ascensión del Señor, la Comunidad estaba
oyendo la santa misa. Al terminar la misa las hermanas se retiraron y ella se quedó sola para seguir orando. Pero, entonces, ocurrió un prodigio que vio una religiosa que entró a la iglesia. Una hostia blanca y brillante aparecía suspendida encima de la cabeza de Imelda. Inmediatamente, llamaron a un sacerdote que tomó la hostia y la colocó en una patena. El sacerdote interpretó el suceso como que el Señor quería que Imelda, que tanto lo deseaba, pudiera comulgar y le dio la hostia en comunión. En ese momento, se sintió tan encendida de amor a su Señor que se quedó en éxtasis del que nunca más volvió, pues murió ese mismo día. Tenía 11 años.
Muchas personas comenzaron, inmediatamente después de su muerte a invocarla como a una santa. Su cuerpo incorrupto se conserva en la iglesia de san Segismundo de Bologna. Fue beatificada por el Papa León XII en 1826. En 1922 se fundó una Comunidad religiosa de dominicas de la beata Imelda, que tiene como carisma propagar el amor a la Eucaristía por medio de la adoración perpetua. El Papa Pío X en 1908 la nombró patrona de los niños que hacen la primera comunión.


ANGELO BONETTA nació el 8 de setiembre de 1948. Desde niño se distinguió por su bondad con todos y por su espíritu de sacrificio, ofreciendo sus sufrimientos por la salvación de los pecadores. A los seis años, le permitieron hacer la primera comunión por su gran deseo de amar a Jesús. Todos los domingos iba a misa y ayudaba al sacerdote como monaguillo.

En 1959 siente fuertes dolores en las piernas. Le descubren un tumor canceroso
y tienen que cortarle una pierna. Y él, con paciencia y resignación, ofrece todos sus
dolores por la salvación de los pecadores. En el hospital todos lo quieren y él aprovecha el tiempo haciendo apostolado entre sus compañeros enfermos. Con permiso del obispo, con trece años, hace voto de pobreza, castidad y obediencia dentro de la Asociación Silenciosos operarios de la Cruz. Ese día pudo decir: Ahora soy verdaderamente todo tuyo, Jesús. Todo tuyo y de la Virgen María para la conversión de los pecadores. El 27 de enero de 1963 hizo su última confesión y comunión, recibiendo también la unción de los enfermos. Al día siguiente, murió como un santo con sólo 14 años.
SILVIO DISSEGNA nació el 1 de julio de 1967 en Moncalieri (Italia). Recibe la primera comunión con mucha devoción a los ocho años. Tenía grandes proyectos. Quería ser maestro. A los 10 años empieza a sentir molestias en la pierna izquierda y le descubren cáncer al hueso. Tiene que recibir quimioterapia. En el hospital oye muchas blasfemias y, desde ese momento, quiere reparar tantas ofensas que hacen a Jesús, ofreciendo generosamente sus sufrimientos para consolarlo. Ofrece sus Dolores por el Papa , la Iglesia y los sacerdotes. Un día vio a Jesús en sus sueños con tal realismo que nunca dudará del amor de Jesús y, por eso, quería siempre recibirlo en la comunión para amarlo más y unirse más a Él, y porque decía que los Dolores que sufría solo podá soportarlos con Jesús. Muere el 24 de setiembre de 1979 a los doce años. Su padre escribió en el periódico:

El primero de julio de 1967 pude anunciar en las páginas de este periódico la alegría de mi familia por el nacimiento de Silvio. Después de dos años de sufrimiento, Silvio ha muerto, retornando a la casa del Padre que lo esperaba. Silvio era un niño maravilloso, alegre, siempre sonriente y generoso con todos. Él aceptó su cruz con amor, confianza y obediencia a los designios divinos. A pesar de ser un niño, vivió como un gigante!

Y ¿qué decir del amor a Jesús sacramentado de los niños de Fátima? Francisco,
estando ya enfermo, le decía a Lucía:
- Dile al señor cura que me traiga la comunión.
Al verme me preguntó:
- ¿Pediste al Señor escondido para que el señor cura me dé la sagrada comunión?
- Sí, se lo pedí.


Cuando volvió al anochecer, estaba ya radiante de alegría. Se había confesado y el sacerdote le había prometido llevarle al día siguiente la sagrada comunión. Después de comulgar al siguiente día, decía a su hermanita Jacinta:
- Hoy soy más feliz que tú, porque tengo dentro de mi pecho a Jesús escondido.

La misma Jacinta tenía un amor inmenso a Jesús Eucaristía. Dice Lucía:
En una ocasión, le llevé una estampa que tenía el sagrado cáliz con una hostia. Se fijó en él, lo besó y, radiante de alegría, decía: “Es Jesús escondido. ¡Lo amo tanto!

¡Quién me diera recibirlo en la iglesia! ¿En el cielo no se comulga? Si se comulga, yo comulgo todos los días. Si el ángel fuese al hospital a llevarme otra vez la sagrada comunión, ¡qué contenta quedaría!”.

Cuando, a veces, yo volvía de la iglesia y entraba en su casa, me preguntaba:
¿Comulgaste? Si yo le decía que sí, me decía: Llégate aquí bien cerca de mí, que tienes en tu corazón a Jesús escondido. No sé como es, pero siento a Nuestro Señor dentro de mí y comprendo lo que me dice, aunque no lo veo ni lo oigo, pero es tan bueno estar con Él


Extraído de: LOS NIÑOS Y LA EUCARISTÍA, P. ÁNGEL PEÑA O.A.R. - LIMA – PERÚ 2009)