22 jul. 2013

SITUACION DE DUELO-GRUPO RESURRECCION

¿Dónde está tu ser querido que murió?, ¿Dónde está?, ¿Dónde lo tienes?
Es muy importante ubicar a nuestros seres queridos y ubicarnos nosotros. Hay muchas personas que dicen: - Está aquí en mí corazón. No puede estar en tu corazón, porque ahí está tu amor por el o por ella, pero no él o ella. No es tu cosa, no es tu posesión, tu amor por el o por ella no son ellos. Podrás decir que va con vos a todos sitios, no te pertenece, no es tu compañero de camino. Y tal vez puedas decir está en el cementerio. El cementerio es un lugar para los cadáveres, pero no para las personas que fallecieron donde está la resurrección y la vida. Tu ser querido dejó esta existencia, pero no dejó la vida. Dejó el tiempo pero entró en la eternidad. Tu ser querido no es un lugar físico, no es un espacio, ni siquiera tu ser querido es un recuerdo, ni es un pasado. Tu ser querido está en la resurrección de Dios. Es el, ella misma feliz en Dios. Es presente y es futuro. La resurrección, la vivencia de la resurrección es el mejor ayudante en tu proceso de duelo. ¿Y por qué puedes amar a tus seres queridos? Porque no son cadáveres, porque no son un pasado, porque son ellos mismos en Dios. Y no te olvides de dejarte amar, porque el amor es más fuerte que la muerte. Es muy fácil amar a los que se murieron, no es tan fácil dejarse amar, porque exige un proceso de desapego, un lenguaje nuevo de amor. Y ésta es la admirable comunión de los santos. Ellos nos aman con el amor de Dios. Déjate amar por tus seres queridos, y ellos te van a pedir que seas feliz.


 
LUGARES TEMIDOS-

 Los lugares temidos en el proceso de sanación del duelo. Muchas veces creemos que el sufrimiento está fuera de nosotros, está en objetos, en lugares, en fechas, en otras personas, en lo que nos dicen. No es así. Una de las claves para afrontar el sufrimiento en un proceso saludable del duelo es que el sufrimiento soy yo. Es decir, está encarnizado en mi ser, tengo que hacer una mirada, una introspección, un crecimiento de mi propia personalidad. Hay una idea también muy metida de que el sufrimiento está en los lugares físicos, por ejemplo, en la casa. Muchas personas dicen, muchos matrimonios dicen “nos queremos cambiar de casa, porque las paredes nos hacen sufrir mucho”. Yo me pregunto: ¿una pared, hace sufrir? ¿Puede hacer sufrir una pared? No. No puede ir al lugar donde murió, que fue en una ruta, o entrar en la habitación de un hospital, porque me hace sufrir ese lugar. ¿De nuevo la pregunta?, ¿Las paredes de la casa son el origen del sufrimiento?, ¿acumulan el sufrimiento? ¿Un hospital, la habitación de un hospital, el sufrimiento está en una ruta donde murió el ser querido? No. El sufrimiento soy yo. Por eso, ¿Cuál es uno de los desafíos en el proceso del duelo? hay que ir a esos lugares. Hacerse con esos lugares. ¿Nos tenemos que cambiar de casa, salir de la casa donde vivíamos o donde murió el ser querido porque nos hace sufrir? No. Usted va a ir a otra casa y va a seguir sufriendo igual, porque el sufrimiento es usted, y el proceso lo tiene que hacer en su mundo interior, con su familia. Es muy importante tenerlo esto en cuenta y un proceso terapéutico que aconsejamos, en su momento oportuno, con una sana motivación. Usted tiene que ir al lugar del accidente, al lugar. Le va a costar mucho, hasta le va a revivir el proceso, tiene que hacerlo porque nadie sale del sufrimiento sin sufrir sanamente. Ese momento difícil para usted, es lo más terapéutico. Pero se va a dar cuenta de una cosa, que si usted se prepara, tiene esta conciencia, lo interioriza, cuando usted vaya al lugar va a ser mucho más fácil y ha superado una gran prueba. El sufrimiento no está ni arriba, ni abajo, ni detrás, ni delante. El sufrimiento es usted y habremos hecho un crecimiento fundamental, hemos empezado a sanar el duelo.



¿Cuáles son los caminos equivocados del duelo?
Los vamos a recordar, que tengo que sanar mis heridas en el hablar, en el corazón, en la mente, en los vínculos, en los valores, con Dios, y recreando un proyecto significativo de vida. Este es el proceso de las heridas, el recorrido. La herida sale del corazón y ¿qué busca?, ¿qué necesita?, expresarse, hay que darle palabras.Al principio antes que palabras vendrá el gemido, el llanto, hay que llorar, pero hay que dar palabras. Si yo me trago mí sufrimiento, eso es un camino insano, es más sufrimiento, sufrimiento añadido. Eso es un mal camino. ¿Cuál es el segundo? La pena sale del corazón, busca la palabra, pero yo me expreso, me desahogo, pero ojo, simplemente me desahogo, entrego el sufrimiento a los demás, pero no espero una iluminación. Eso es desperdigar mí sufrimiento, ese sufrimiento vuelve a bajar, añade sufrimiento. Es un camino equivocado. ¿Cuál es el tercer camino?. La pena sale del corazón, busca las palabras, pero yo hablo las palabras y se las doy a alguien que sabe ayudar. Me desahogo, pero escucho en mí sufrimiento. En el sufrimiento hay que hablar, pero también hay que escuchar. Hay que hablar con intención, pero hay que escuchar con atención y recibir una iluminación, para empezar a sanar. Cuando yo hago eso, ya empiezo un camino positivo. Si no escucho la iluminación de los demás, yo puedo darme hasta adicciones, puedo evadirme, puedo escaparme de mí sufrimiento, puedo echar las culpas a los demás, eso es malo. Cuando yo recibo ayuda de los demás, y he hablado, la pena sube a la mente, tengo ideas mas claras, ya empiezo a sanar.Cuando tengo ideas mas claras y empiezo a sanar, los valores se me refuerzan, la fe se me ilumina, y empiezo a ver el futuro positivamente. Busquemos un camino auténtico, un camino de sanación, porque vamos a decirlo claramente, camino equivocado, sufrimiento asegurado. Y del sufrimiento hay que salir, pidiendo ayuda aunque sea un proceso personal.

 P. Mateo Bautista.(PASTORAL DEL DUELO -GRUPO RESURRECCION.