6 ago 2014

APORTES PARA LA CELEBRACIÓN del domingo 19 del tiempo ordinario ciclo A

demos la mano a todos”  


RECURSO

- Para este recurso necesitamos tener distintos elementos que se usen en el agua: salvavidas, remos, flotadores, patas de rana, antiparras, red… para motivar el diálogo con los chicos…

- Otra posibilidad es que alguien aparezca con todos estos elementos puestos y entable un diálogo con el sacerdote o el guía.

Diálogo sugerido:

-        ¿Qué hacés con todo esto?
-        Ah es que yo soy precavido!!!!; ¿acaso no tratamos de hacer lo mismo que hizo Jesús?, bueno yo no quiero que me pase lo que le pasó a Pedro, no me quiero hundir en el agua.
-        Pero Jesús no quiere decir eso.
-        Pero ¿acaso no nos llama a hacer lo que hizo Él?, dar una mano a los que se hunden, bueno para eso tengo que estar preparado para no hundirme y poder ayudar.
-        Bueno creo que tenemos que ir por partes…

  • ¿Cuáles son las razones por las que nos podemos hundir en el agua?: Porque no sabemos nadar y no dejamos que nos ayuden, porque nos hacemos los cancheros y vamos a lugares difíciles sin estar preparados, porque nos agarra miedo y nos quedamos duros, porque no confiamos en quien nos está ayudando…(dejamos que los chicos pongan más ejemplos)
  • Un poco de todo esto le pasó a Pedro… pero Jesús le tendió una mano.
  • ¿En qué otras situaciones podemos sentir que nos hundimos…? ¿En qué situaciones descubrimos que hay mucha gente que se puede hundir?


SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN

+ Dialogar con los chicos sobre las situaciones que se han presentado previamente.

+ Retomar las preguntas anteriores:
¿En qué otras situaciones podemos sentir que nos hundimos…? ¿En qué situaciones descubrimos que hay mucha gente que se puede hundir?

+ Muchas veces pasan cosas que nos dan miedo y parece que nos hundimos, que se nos viene el mundo encima… ahí es cuando tenemos que recordar que Jesús lo mismo que hizo ayer, lo hace hoy y lo va a hacer siempre. En esos momentos tenemos que sentir que Jesús nos dice: “Ánimo, soy Yo, no tengas miedo”.

+ Pedro quiere hacer lo mismo que Jesús pero cuando duda y deja de mirar al Señor se hunde, se quedó con sus solas fuerzas que no le alcanzan.

+ EL Señor Jesús nos invita a hacer lo mismo que Él (caminar sobre el agua, vivir la vida nueva y amar con su corazón) y puede ser que a veces sintamos que no podemos, que es muy difícil, que nos hundimos… es ahí cuando nuevamente nos tiende la mano para que descubramos que sólo de su mano podemos hacer lo mismo que El hacía. Sólo confiando y apoyándonos en Él podremos tener los mismos sentimientos de su corazón y crecer y vivir como sus discípulos misioneros.



Presentación de la vida de san Cayetano



Leemos en la página www.paulinas.org.ar la historia de san Cayetano. Investigamos acerca de la devoción al santo en nuestro país y el culto que se le rinde para pedirle por el pan y el trabajo.

Reflexión sobre el valor del trabajo
En el diccionario, se define la palabra trabajo de esta manera: ‘Acción y efecto de trabajar. Ocupación. Obra, resultado de la actividad humana. Esfuerzo humano aplicado a la producción y a los bienes’.
Dios crea al hombre y le da un trabajo: ¡ocuparse de la creación y de su propia subsistencia! A lo largo de toda la historia, vemos cómo el hombre y la mujer han desarrollado su capacidad de trabajar para su subsistencia y para la conservación de la especie: aprendió a cazar y a pescar, a tallar piedras, a prender el fuego, a fabricar sus armas, a confeccionar sus vestimentas, a construir sus viviendas…
Con el tiempo, el trabajo humano se especializó en diferentes oficios o profesiones que marchan al compás de las civilizaciones y que se siguen desarrollando hasta el día de hoy.
El trabajo realizado por el hombre en sociedad construye el bien común, todas las actividades de las personas tienen que estar orientadas a este bien. Cualquier trabajo donde la persona persiguiera su propio interés olvidándose del bien común daña el tejido social.
Todos los seres humanos tienen el derecho de tener un trabajo, de realizarlo en condiciones dignas y de recibir una remuneración justa que les permita vivir con dignidad. La falta de trabajo y la desocupación es un atentado contra la dignidad de las personas.
Todo lo que nos rodea es el resultado del trabajo de muchas personas: el lugar donde vivimos, la comida, la ropa, la salud, nuestra educación, el transporte, la tecnología, nuestras diversiones… en todo lo que nos rodea, hay un grupo de personas que trabajan para prestarnos ese servicio. Y sobre todo, el trabajo de nuestros padres, que con tanto amor y esfuerzo se ocupan de que tengamos lo que necesitamos para crecer y para desarrollarnos hasta que también nosotros podamos insertarnos en el mundo del trabajo. Trabajan fuera de casa, para ganar el dinero que necesitan para la familia; y trabajan dentro de casa para cuidarnos y para mantener el orden de su hogar.
El trabajo nos dignifica, nos hace bien, nos ayuda a conocer nuestras capacidades y a ponerlas al servicio de los otros; nos desafía y nos enseña a ser mejores personas. ¡Todo en la vida implica una tarea o trabajo! Las personas deben encontrarle un sentido a su trabajo, para poder realizarlo con alegría, aunque resulte pesado; de otra manera el mismo trabajo se volverá una carga emocional –mal humor, amargura– que se sumará a la tarea en sí.
La virtud del trabajo está en relación con otras virtudes, por ejemplo:
La responsabilidad, que nos hace «responder» de manera adecuada a lo que se espera de nosotros o a las tareas que nos son encomendadas.
La perseverancia, que nos hace actuar con constancia y con firmeza, para obtener los resultados que nos propusimos. Nos ayuda a resistir con paciencia los esfuerzos, a no perder de vista la meta a la que queremos llegar, a no dejar a un lado nuestros compromisos ante las dificultades.
La humildad, que nos permite aprender de otros, dejarnos enseñar y corregir, y pedir ayuda cuando lo necesitamos.
Para crecer en la virtud del trabajo y para encontrar su sentido en la vida de las personas y en la cultura, debemos ejercitarnos en los siguientes aspectos:
– Considerar cuál es el fin del trabajo que realizamos y sus beneficios.
– Cumplir responsablemente las tareas que nos asignan.
– Poner atención, cuidado y dedicación en lo que hacemos.
– Hacer esfuerzos disciplinados y ordenados.
– Aprender a usar las herramientas y medios para la tarea propuesta.
– Dejarnos enseñar y pedir ayuda cuando la necesitemos.
– Agradecer a diario que tenemos trabajo y orar para que todos lo tengan.


MPEC
1. ¿Cuáles son mis trabajos o tareas cotidianas? ¿Cómo las realizo? ¿Me gusta trabajar en lo que trabajo?
2. ¿Cuáles son las tareas o trabajos que los otros me encomiendan (mis padres, mis maestros, mis amigos)? ¿Cómo las realizo?
3. De todas mis ocupaciones que cumplo en el trabajo, ¿cuál es la que más me gusta? ¿Cuál es la que me sale mejor, la que menos me cuesta? ¿La que realizo con más alegría? ¿Cuál es la que menos me gusta o la que más me cuesta? ¿Por qué? Las enumero del 1 al 5, según el orden de conformidad.
4. ¿Qué sentido le encuentro a mi trabajo? ¿Para qué lo hago? ¿De qué manera el trabajo que realizo (ya sea en la escuela o en alguna otra ocupación) construye el bien común?
5. Miro las tres virtudes para ejercitar en el trabajo: responsabilidad, perseverancia y humildad. ¿Me considero responsable, perseverante, humilde? Sí - No ¿Por qué?
6. ¿Qué necesito para crecer en responsabilidad, perseverancia o humildad? ¿Qué debo hacer?
7. Miro todas mis ocupaciones cotidianas, dentro y fuera del hogar: ¿En cuál de ellas necesito poner más atención y esfuerzo?
8. ¿Qué podemos hacer, como familia, para que el trabajo de todos construya nuestro bien común? ¿En qué tiene que trabajar cada uno para que crezca el bien entre nosotros?

Sugerencias para hacer en familia
Compartimos en familia el MPEC trabajado en forma personal. Cada uno comparte los cinco trabajos que más le gusta hacer; en qué virtudes tiene que crecer y por qué y en qué trabajo tiene que poner mayor atención.
Los padres pueden aprovechar para conversar con sus hijos acerca de sus trabajos y para planear un día para que el hijo los acompañe y los «vea» en su lugar de trabajo. Conversamos acerca de las tareas que cada miembro de la familia hace y pensamos juntos en qué debemos crecer para que reine el orden y la comunión gracias al trabajo de cada uno.
Los padres podrían hablar con los hijos acerca de la situación de las personas que están sin trabajo, de los índices de desocupación en nuestro país, y de cómo nuestro pequeño aporte contribuye a la construcción del bien común.
Reflexionamos juntos:
– ¿Hay algunos trabajos que no están en relación con el bien común? ¿Cuáles? ¿Por qué?
– ¿Hay algunos trabajos o actividades que no sean dignos o que atenten contra la dignidad de las personas? ¿Cuáles?
– ¿Qué pasa cuando el trabajo de los hombres no es remunerado dignamente? ¿Por qué existen tantas diferencias en la remuneración de los diferentes trabajos? ¿Estas diferencias son justas? ¿En qué casos?
– ¿Qué es mejor darles a las personas que están necesitadas: pan o trabajo? ¿Por qué?
Podemos también buscar y comentar algún cuento, mito, fábula o poesía que nos hable acerca del valor del trabajo.
Todas las noches, agradecemos a Dios por el trabajo, rezamos por el trabajo de todas las personas y pedimos especialmente por aquellas que están desocupadas o no tienen trabajo.
El trabajo nos dignifica, nos hace bien, nos ayuda a conocer nuestras capacidades y a ponerlas al servicio de los otros; nos desafía y nos enseña a ser mejores personas. ¡Todo en la vida implica una tarea o trabajo! Las personas deben encontrarle un sentido a su trabajo, para poder realizarlo con alegría, aunque resulte pesado; de otra manera el mismo trabajo se volverá una carga emocional –mal humor, amargura– que se sumará a la tarea en sí.
MPEC
1. ¿Cuáles son mis trabajos o tareas cotidianas? ¿Cómo las realizo? ¿Me gusta trabajar en lo que trabajo?
2. ¿Cuáles son las tareas o trabajos que los otros me encomiendan (mis padres, mis maestros, mis amigos)? ¿Cómo las realizo?
3. De todas mis ocupaciones que cumplo en el trabajo, ¿cuál es la que más me gusta? ¿Cuál es la que me sale mejor, la que menos me cuesta? ¿La que realizo con más alegría? ¿Cuál es la que menos me gusta o la que más me cuesta? ¿Por qué? Las enumero del 1 al 5, según el orden de conformidad.
4. ¿Qué sentido le encuentro a mi trabajo? ¿Para qué lo hago? ¿De qué manera el trabajo que realizo (ya sea en la escuela o en alguna otra ocupación) construye el bien común?
5. Miro las tres virtudes para ejercitar en el trabajo: responsabilidad, perseverancia y humildad. ¿Me considero responsable, perseverante, humilde? Sí - No ¿Por qué?
6. ¿Qué necesito para crecer en responsabilidad, perseverancia o humildad? ¿Qué debo hacer?
7. Miro todas mis ocupaciones cotidianas, dentro y fuera del hogar: ¿En cuál de ellas necesito poner más atención y esfuerzo?
8. ¿Qué podemos hacer, como familia, para que el trabajo de todos construya nuestro bien común? ¿En qué tiene que trabajar cada uno para que crezca el bien entre nosotros?

Sugerencias para hacer en familia

Compartimos en familia el MPEC trabajado en forma personal. Cada uno comparte los cinco trabajos que más le gusta hacer; en qué virtudes tiene que crecer y por qué y en qué trabajo tiene que poner mayor atención.
FUENTE . ESCUELA DE CATEQUESIS CUADERNILLO 

5 ago 2014


 Esta fábula nos puede ayudar a reflexionar sobre nuestra espiritualidad:
El padre contrariado: podríamos decir que representa al hombre que encarna los puntos de la vista de la racionalidad pura, incapacitado para entender los matices del arte.
El camino hacia mi tesoro pasa también por el dialogo con los perros furiosos, es decir, el dialogo con mis pasiones, mis problemas, miedos y heridas, con todo lo que ladra dentro de mí y amenaza con tragarse mis energías.
Muchas veces huimos de nosotros mismos nos da pánico mirarnos al interior por miedo de ver allí a un furioso perro.
Los furiosos perros ladradores están llenos de vitalidad, si los encerramos quedamos privados de su energía, necesaria para llegar a dios y al encuentro con nosotros mismos.
La torre, un símbolo de la maduración humana; hunde sus cimientos en la tierra y se eleva al cielo, es redonda, símbolo de totalidad.
El tesoro puede ser un nuevo impulso de la vida, un nuevo estilo de autenticidad personal, la nueva manera de ser yo mismo hasta completar la imagen que dios ha formado en mí.

Esta fuerza transformadora no se encuentra en las superficies en que vivimos sino en las profundidades. El camino hacia esas profundidades pasa por la confianza y decisión, por el desprendimiento y receptividad a escuchar la llamada a la vida y  descubrir una fuente  la vida  allí en lo profundo, como un manantial de vida que nunca se agota.

1 ago 2014

HALLELUJAH - Aleluya - Haendel

Nos conocemos un poco más 

Objetivo:
- Profundizar las relaciones entre los miembros del grupo.
- Reflexionar acerca de cómo Jesús nos ayuda a vivir en comunidad

Desarrollo del encuentro

Primer momento:
Cada niño toma una hoja de carpeta y la dobla en cuatro. Luego dibuja la silueta de una persona y la recorta de manera que obtiene cuatro. Dentro de cada silueta, debe colocar actitudes que se dan en el grupo. Las positivas, las escribe en verde. Las negativas en rojo y las dudosas en azul. Actitudes que unen y o que desunen al grupo; que favorecen el clima de trabajo; que brindan alegría, que los hacen enojar...

Segundo momento:
Se forman grupos evitando que se reúnan los más amigos.
En los grupos, cada niño pone en común sus siluetas. Entre todos, deben elegir tres acti-tudes que unan y tres que desunan al grupo. Si hay siluetas dudosas, se entregan al catequista. El resultado se escribe en siluetas más grandes, del tamaño de media hoja de carpeta.

Tercer momento:
El catequista pega un papel afiche en algún lugar visible del salón en donde pueda permanecer pegado un buen tiempo. Un representante de cada grupo pasa con las siluetas y entre ellos se ponen de acuerdo en la forma en que las van a pegar en el papel. Mientras, cada niño pega las siluetas que él escribió en su carpeta.
Una vez que los representantes de los grupos terminaron de pegar las siluetas, se les pregunta qué criterio utilizaron. Quizás pusieron lo que une de un lado y lo que desune del otro o mezcladas. ¿Cómo se dan estas actitudes? En lo cotidiano aparecen mezcladas, nadie tiene siempre actitudes que desunen o que unen. Tampoco es algo fijo, como quedó en la cartulina, sino que vamos cambiando.  ¿Cuál de ellas se da más y cuál menos en el grupo?
Luego de conversar esto, agrega las siluetas verdes y comentan por qué son dudosas.

Lectura de la Palabra de Dios:
Proponer a los niños que tomen La Nueva Alianza y busquen en los primeros capítulos de cada evangelio cómo fue llamando Jesús a sus discípulos. ¿eran todos de la misma familia, tenían el mismo trabajo, eran amigos?
Tenían algo en común todos aceptaron la invitación de Jesús a navegar mar adentro y ser pescadores de hombres. (Marcos 4, 19). También los unía el amor de Jesús y reconocerlo como maestro.

Respuesta
• ¿Qué objetivos tenemos en común?
• ¿Qué es lo que nos une como grupo?
• ¿Qué podemos hacer para crecer en integración?

Oración

El catequista invita a contemplar el papel afiche y pide que cada uno piense qué puede hacer para mejorar su relación en el grupo.

Sugerido para niños y niñas mayores de 9 años
por Inés Casalá
PERIODICO DÍALOGO

31 jul 2014

multiplicacion de los panes y los peces

"Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron" 



¿A cuántos de ustedes les gusta ir de pasadía? ¡A mí me gusta también! Bueno, hoy traje la canasta que uso cuando voy de pasadía. Vamos a usar nuestra imaginación y a pensar en las cosas que pondríamos dentro si fuéramos a un pasadía. Veamos: habría emparedados (sandwiches), papitas, galletas, y algún refresco o jugo. ¿Pueden pensar en algo más que nos gusta comer y que se me haya olvidado? (Dele tiempo a los niños para que le digan lo que desean comer en el pasadía.)

Creo que tenemos bastante comida en nuestra canasta para gozar de un buen pasadía, ¿no creen? Si tuviéramos todas las cosas que hemos mencionado, ¿creen que habría suficiente comida para nuestro grupo de niños? ¿Qué pasaría si toda la iglesia viniera al pasadía? Si todas las personas del pueblo vinieran a nuestro pasadía, ¿habría comida para todos? ¡De ninguna manera! No podríamos alimentar a todo el pueblo con sólo esta canasta de alimentos.

En una ocasión Jesús y sus discípulos deseaban tener un ratito de relajación. Se montaron en un bote y se fueron a un lugar tranquilo a descansar. Cuando llegaron habían personas que estaban esperando a Jesús para que les enseñara y sanara a los enfermos. Jesús habría deseado descansar, pero cuando vio la gente se olvidó de cuán cansado estaba, porque les amaba mucho. Sanó enfermos y les enseñó acerca del reino del reino celestial.

Al poco tiempo se hizo la hora de comer. Los discípulos fueron a Jesús y le pidieron que despidiera a las personas para que pudieran comer. "No tienen que irse," dijo Jesús, "dénles de comer ustedes."

"Todo lo que tenemos es cinco panes y dos pescados" dijeron los discípulos.

Jesús les pidió a los discípulos que le trajeran los panes y pescados y que les dijeran a las personas que se sentaran en la grama. Jesús tomó los panes y pescados, miró al cielo y dio gracias. Entonces le entregó los alimentos a los discípulos para que los repartieran. Todo el mundo comió hasta que estar satisfecho. Entonces los discípulos recojieron lo que había sobrado, ¡y llenaron doce canastas! La Biblia nos dice que allí habían cinco mil hombres que fueron alimentados además de las mujeres y niños.

¿Puedes imaginarte alimentando a toda la gente de un pueblo con los alimentos que quepan en una canastita de ir de pasadía? Con Jesús, ¡todo es posible!

Querido Jesús, ayúdanos a recordar que cuando te damos aún lo poquito que tenemos, eso es suficiente. En su nombre oramos. Amén.

PAN Y PESCADO: Deje que los niños vayan pasándose una libra de pan (o un pan para hacer emparedados) y tomando un pedazo poniéndolo en una bolsita plástica para emparedados que hayan decorado con etiquetas engomadas. Luego permítales coger unas cuantas galletitas en forma de pescado y hablen de la lección.
ARTE ROCOSO: Deje que cada niño escoja una roca lisa y la pinte. Con un color que contraste escribirán ¡LO POCO ES MUCHO SI ESTÁ DIOS!
JUGANDO CON BURBUJAS: Déle a cada niño una botella de líquido con jabón para hacer burbujas y dígales que estén pendientes de cuántas burbujas pueden salir de esa botella. Indíquele a los niños que esas burbujas pueden representar todas las cosas que Dios puede hacer cuando le permitimos a Él estar en nuestra vida.
MERIENDAS QUE CRECEN: Despliegue en una mesa una variedad de alimentos como pasas, galletitas en forma de peces, M&M’s, galletitas pequeñas, fruta seca, etc. y entréguele a los niños una bolsa pequeña de papel o de plástico (para emparedados) que tenga una etiqueta que diga ¡LO POCO ES MUCHO SI ESTÁ DIOS! Pídales que decoren la bolsita con otras etiquetas engomadas. Deje que los niños vean como sus meriendas crecen al echar un poco de cada alimento habido en la mesa.
LLENANDO LA CANASTA: Tenga disponible juguetes pequeños y livianos que puedan utilizarse en este proyecto. Enséñele a los niños a hacer unas canastas pequeñas con papel de construcción doblando los lados y añadiéndole un asa. Deje que los niños echen en sus canastas algunas de las cositas luego de decirles que lo que cojan podrá ser compartido, mientras le cuentan la historia, con otros. (Puede poner un límite de cosas para que todos los niños tengan igual cantidad).
CAMISETAS TEÑIDAS: Traiga al salón camisetas, que no cuesten, mucho teñidas en la forma tie-dye (pintadas en varios colores utilizando tinte/s mientras parte de la camiseta está amarrada con bandas elásticas.) Tenga disponible cartones para que los niños puedan ponerlos dentro de la camiseta. Pídales, que utilizando los marcadores especiales para escribir en tela, escriban ¡LO POCO ES MUCHO SI ESTÁ DIOS! (Pueden practicar primero escribiéndolo con lápiz en un papel.)
DIBUJANDO PANES Y PECES: Escriban en un papel ¡LO POCO ES MUCHO SI ESTÁ DIOS! con marcadores. Luego pídale a los niños para que dibujen un pedazo grande de pan y algunos peces. Dentro del pan escribirán o pegarán el versículo de hoy (“Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron” (Mateo 14:20 – NVI).
ARTE EN LA VISERA: Usando viseras que no cuesten mucho, las cuales pueden conseguirse en tiendas de manualidades, permítale a los niños escribir en ellas ¡LO POCO ES MUCHO SI ESTÁ DIOS! Dígale que cuando las estén usando, le cuenten la historia de hoy a otros.

HELADOS QUE CRECEN: Déle a cada niño un envase pequeño para que eche cucharitas de helado o mantecado y vea cómo crece su “montaña de mantecado”. Si tiene varios tipos de sirope, permítales echarle un poco. Pueden añadirle cualquier otra decoración que deseen. ¡Esta será una actividad de verano muy divertida y fresca para los niños. (Tenga en consideración los niños que tienen dietas especiales.)

multiplicación de los panes y los peces.

nos compadecemos, confiamos y compartimos

RECURSO

A través de la pregunta: ¿Qué hacemos cuando…?, invitamos a los chicos a entrar en la reflexión.

¿Qué hacemos cuando en casa están todos cansados, o aburridos?
¿Qué hacemos cuando alguien que queremos está triste?
¿Qué hacemos cuando un compañero en el cole no entiende algo?
Otras preguntas…

Tratamos de que los chicos se metan dentro de las situaciones y descubran los sentimientos de los otros, sus necesidades y qué podemos hacer para colaborar y transformar la situación.


SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN

+ Dialogar con los chicos sobre las situaciones que se han presentado previamente.

+ ¿Qué descubrimos en el Evangelio de hoy? Lo reconstruimos con los chicos y tratamos de ubicarnos en lo que sentía la gente y lo que hizo Jesús.

+ Jesús se compadeció de los que lo seguían. Sintió lo mismo que sentían ellos y buscó como ayudarlos. Curó a muchos enfermos y les dio de comer porque no los podía dejar así. El hambre no puede esperar.

+ El hambre como la sed no pasan si no son satisfechas. El hambre no pasa si no comemos, la sed no se acaba si no bebemos. Tanto la comida como la bebida son indispensables para la vida. El hambre es el termómetro que nos muestra la necesidad de alimento que tiene nuestro cuerpo. El alimento se hace entonces imprescindible para seguir viviendo.

+ Jesús multiplica los panes y los peces pero no lo hace sin la colaboración de sus discípulos que confiando en Él, se atreven a compartir. En este signo Jesús nos muestra lo que quiere que vivan todos los que lo siguen: compadecerse, confiar y compartir.

+ También hoy Jesús siente compasión por todos los que padecen todo tipo de necesidad. Y también hoy Jesús quiere seguir saciando todas esas hambres, pero lo quiere hacer a través de sus nuevos discípulos.

+ También hoy Jesús multiplicará el pan a través de los que sienten su misma compasión por las necesidades de los demás.

+ Creer en Jesús es entrar en su corazón, sentir su compasión y con la confianza puesta en Él atrevernos a compartir; es Él quien multiplicará nuestra pequeña generosidad.