13 abr 2016

Revista de Pentecostés: Nuestro altarcito


Nuestro Altarcito quiere ser un espacio de reflexión para acompañar la religiosidad y espiritualidad de nuestros niños,  recuperando y recreando los diferentes modos de expresar el Don de la Fe.


En esta ocasión queremos hacerlo desde el “Sagrado Corazón de Jesús”, imagen cercana y muy apreciada por los más pequeños. ¿Por qué?, simplemente porque él les muestra y les hace conocer su corazón!

La espiritualidad expresada en devociones concretas, que la Iglesia nos enseña y trasmite con tanto amor, no están vacías de contenido, sino que son expresión simbólica de la confianza en Dios. Es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la gran familia que es la Iglesia, y una forma de ser misioneros. La espiritualidad de los más pequeños conlleva la gracia de la misionariedad, del salir de sí para  anunciar y compartir con otros la alegría de ser amigos de Jesús.

Cada niño, al descubrir el amor de Jesús espontáneamente comunica y trasmite este regalo recibido. Y con su creatividad es capaz de expresarlo de diversas maneras. Aquí toma verdadera importancia la espiritualidad o religiosidad de los más pequeños. Se trata de una realidad dinámica y en permanente desarrollo, donde el Espíritu Santo es el agente principal.

Para entender esta realidad hace falta acercarse a ella con la mirada y el corazón del Buen Pastor, que busca y que ama. Sólo desde la con-naturalidad afectiva que da el amor de Jesús podemos apreciar la presencia de Dios en la piedad de los niños.

Pienso en la fe firme de ese niño que cuando tiene a mamá o papá enfermo, besa la estatuita o estampita del Sagrado Corazón de Jesús que le regaló su abuela, aunque no sepa pronunciar muchas oraciones de memoria…, o en tanta carga de esperanza e ilusión puesta en la velita que una niña enciende en ese rinconcito de oración o en su “Altarcito” para pedirle ayuda a Jesús porque le da miedo dormir sola de noche…;  o en esas miradas y expresiones de admiración entrañable de los niños cuando ven una linda imagen del Sagrado Corazón de Jesús que les muestra su catequista. Quien tiene una mirada aguda y tocada por el amor de Jesús puede ver en estas acciones la manifestación de una vida llena de la presencia de Dios animada por la acción del Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5).

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es una buena oportunidad no sólo para hablarles a los niños de Jesús, sino también para ayudarlos a hablar con Jesús. ¡No olvidemos esas hermosas jaculatorias que siempre nos dan alivio y confortan el corazón! “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío” “Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”.

La espiritualidad de los más pequeños, por ser fruto del Evangelio encarnado, renace siempre con una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo. Más bien estamos llamados a alentarla y fortalecerla. Las expresiones de la espiritualidad en los niños tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico, lugar de la presencia de Dios…, al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar en cómo acompañar a nuestros niños para que crezcan en la feliz amistad con Jesús!

9 abr 2016

SEMANA DE LAS VOCACIONES



Hace ya tiempo que comprendí:
Tú me buscaste en todas partes
la llama que un día empezó a fallar,
Tú no dejaste se apagase.

Yo no comprendo y digo ¿qué será?
será que estaba equivocado
y he descubierto que este loco está
de amor muriendo porque le ame.

Yo no he querido saber más
de la locura que me late
pero la fiebre quiere regresar
y Él no dejó de predicarme.

Y Tú me dices:
déjate, que te consuma este fuego

No apagues ya más esta hoguera
que si no hay fuego no habrá luz.
Créeme que estoy clavado
porque te amo,
No encontrarás en otro lado
quien quiera ya morir por ti.

No te preocupes no te dejaré,
las veces que tú me reclames
yo gozo al ver que quieres regresar,
déjame que Yo te levante.

Señor no ves que quiero regresar,
pero me pesa mi pasado
acaso pides lo que no sé dar
el tiempo me ha limpiado el alma.

Tanto he besado el suelo ¿no lo ves?,
mis manos se han cerrado tanto
No te preocupes te rescataré
mi vida cambio por la tuya.

... no apagues ya más esta hoguera
que Yo encendí en tu corazón.

MUSICA : MAXI LARGHI

                               A LA MESA DEL SEÑOR-maxi Larghi

                          SAL Y LUZ - MAXI LARGHI 

salve regina




Semana especial de Oración por las Vocaciones

La Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Córdoba invita a vivir  la “Semana especial de Oración por las Vocaciones”, del sábado 9 al domingo 17 de Abril. Deseamos que en la Iglesia que peregrina en Córdoba se sienta un clima especial de oración, pidiendo al Dueño de la Mies que envíe más trabajadores para su Reino.
Te esperamos en la Jornada Clausura de la Semana  el domingo 17 en el Colegio Gabriel Taborín a las 14 hs. Si quieres podes llegar un rato antes para compartir el almuerzo a la Canasta. Pediremos una colaboración de $20 para los gastos (no es excluyente para el ingreso).
Desde el 29 de Abril hasta el domingo 1 de Mayo, se realizará el Retiro “Proyecto de Vida” (Segunda Edición) para jóvenes mayores de 20 años. Más información escribir un mail avocaciones@arzobispadocba.org.ar – Facebook Tierra de Carismas
El Seminario Mayor de Córdoba junto a los Movimientos Juveniles de La Cate, Ateneo Juventus y  Partida, los invita a una adoración por las Vocaciones para Jóvenes. Será el Jueves 14 de abril a las 21 hs. en el Seminario Mayor (Av. Hipólito Yrigoyen 64).

Curso Radial de Catequesis 5º Encuentro


5º Encuentro: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”

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08/04/2016 – Todo lo que queremos comprender de nuestra fe, hay que mirarlo desde el plan de salvación de Dios: DIOS QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN Y COMPARTAN LA VIDA DIVINA. Por la PASCUA de Jesús, que estamos celebrando Dios hace posible que TODA LA VIDA del hombre pueda abrirse a la salvación, toda, el pecado, no es la excepción.
El pecado redimido es gracia, la muerte vencida es Vida Eterna: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” Por eso el pecado, la culpa, la conversión la reconciliación hay que entenderlos desde el amor de Dios y su voluntad de salvarnos.
Es extraño que siempre se cuestione que Dios nos permita obrar mal, El Padre misericordioso de la parábola, amaba a sus hijos, no sólo cuando recibe al pródigo y hace fiesta!! Le demuestra todo su amor cuando no interfiere con su libertad, le da su herencia y le permite elegir, y acompaña con silenciosa presencia la decisión equivocada del hijo y lo espera, le sale al encuentro y seguramente al educarlo le dejó claro que nada de lo que pudiera hacer iba a lograr que dejara de quererlo o lo repudiara. También amó con paciencia a su hijo mayor y le ayudó a libertad que su apego y obediencia no nacían del amor y el ágape.
Que podamos elegir el pecado, alejarnos de Dios, es parte de su plan de salvación: SER LIBRE NOS PERMITE ELEGIR EL BIEN, SER ADULTOS ELEGIR EL BIEN POR CONVICCIÓN Y AMOR, NO POR MIEDO, COSTUMBRE O FALTA DE LIBERTAD.
Al estar absolutamente seguro del amor del Padre, toma conciencia de su pecado, el pecado se descubre desde el amor, no desde la ley. Puedo ir a Misa, cumpliendo la ley y sin embargo asistir para que me vean, para conseguir algo.
El pecado, va oscureciendo la conciencia, nos va haciendo insensibles al pecado, descender es más fácil y uno lo va haciendo despacito, va cediendo, hoy permite esto, mañana algo más hasta que un día nos encontramos muy abajo, caídos.
Esto se ve claramente en el caso de David en II Samuel y su encuentro con Betsabé y la muerte de Urias. Como puede desencadenarse un proceso de pecado que parte de una “simple tentación” hasta provocar la muerte de un hombre bueno y leal. La ceguera que puede producir el pecado cuando se instala con su lógica. Y finalmente la presencia del profeta Natán que lo vuelve a la realidad y posibilita su conversión. Dios sigue amando, es fiel, en nuestra conciencia y de muchas maneras, Dios sigue esperando, llamando, buscando encontrarnos y hacernos hombres nuevos, hacernos hijos en el Hijo.
Al ver el tema de la Santísima Trinidad, vemos que estamos creados a imagen y semejanza de Dios, estamos hechos para la comunión. En el pecado también somos solidarios, aún el pecado que sucede en la intimidad de mi vida hiere a la comunidad, porque frustra mi proyecto de vida, le niega a mis prójimos mis talentos y mi amor.
A parte de estas consecuencias negativas de mi pecado, muy frecuentemente el pecado personal de mucha gente se organiza en estructuras de pecado: el pecado social y “estructural”. Como el pecado no se resuelve solamente en el plano individual sino que muchas veces constituye una red compleja y por momentos impersonal que exige el compromiso de los cristianos para denunciarlo y transformar la realidad.
En este caso es importante buscar la verdad, dejarse confrontar con la palabra de Dios , recordar que estamos en el Mundo pero no somos del mundo, porque muchas veces nos sentimos inocentes, pero con nuestro silencio y conformismo, con nuestro miedo colaboramos a sostener esta estructuras de pecado. Cuando las organizaciones que trabajan por terminar con la trata de personas dice sin cliente no hay trata está llamando a esta conciencia. Exige compromiso comunitario, social, por momentos político y que puede suponer arriesgar la vida.
Finalmente, la gracia es la posibilidad de todo hombre de tener una vida nueva pero también de transformar este mundo.
Comenzamos diciendo que Dios quiere la vida del Pecador, que se convierta y viva, Jesús ha venido a traer vida en abundancia, no ha venido a juzgar, sino a salvar.
La Vida de Dios presente en la Historia, esta vida trinitaria que quiere compartir con el hombre, entra en la historia con Jesús. Su Pascua nos trae la salvación, la posibilidad de abrir toda situación humana a su gracia.
A veces tenemos la sensación de que convertirse es como poner la casa el orden, el lenguaje que usamos nos confunde, lavar, limpiar. La conversión es un proceso permanente, nos volvemos a desordenar y a ensuciar y aunque camináramos sin dudas al encuentro de Dios la meta es ser santos como el Padre del cielo, ¿quién puede decir que lo ha logrado?
Cuándo nos preparábamos para la primera comunión y aprendimos a confesarnos, de niños era lógico que recitáramos una lista de cosas que hacíamos mal: mentir, no compartir.
Un adulto en la fe mira con la luz del evangelio, la raíz de sus obras, esas que según el evangelio están en el corazón, el hombre bueno saca su bondad del tesoro que tiene en el corazón.
Para entregar los miedos, tentaciones, falta de voluntad, envidia, dolor etc. Que le hace tener por bueno lo que lo aleja de Dios. El proceso de mirar mi vida, discernir lo que me ayuda a crecer en el amor y lo que me aleja, poner los medios para cambiar, dejar que Dios me sane y convierta, dedicar tiempo y esfuerzo a que Dios, con su gracia me transforme, buscar la verdad con recta conciencia va generando un camino de conversión que me afianza como Hijo de Dios. Me introduce en la dinámica de la vida trinitaria que va gestando el hombre nuevo. Si morimos con Cristo, resucitaremos con él. Unirse a Jesús, estar en comunión con Él. Amar como Él, vivir como Él hace que pueda ser Hijo adoptivo, que pueda ser Otro Cristo vivir la vida plena de Dios, porque el Reino ya está entre nosotros.

Para estudiar y compartir: Que lean el “Pregón Pascual”:

1º Marcar o señalar ahí que sucede con las “situaciones de pecado” o con el pecado mismo.
2º Marcar o señalar “las acciones de Cristo en la Pascua.
3º ¿qué pecados de nuestra sociedad necesitan de la Pascua?
2. Que elaboren un “Pregon para la propia comunidad en la que viven”, para esos pecados de nuestra sociedad. Insistiendo en las “acciones que Dios hace por medio de su gracia” y no en lo que “debemos hacer” etc

5 abr 2016

CURSO RADIAL DE CATEQUISTAS :4º Encuentro: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”

4º Encuentro: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”

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01/04/2016 – El este 4to encuentro reflexionamos sobre un tema tan fundamental como complejo: Hombre ¿quién eres?
En el libro del Génesis, en su primer capítulo, leemos: “Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza…” Gn 1,26ª. Y esto ¿qué significa?
En pocas palabras podemos decir que, fundamentalmente y a la luz de lo que venimos reflexionando juntos fuimos creados a imagen de un Dios Trinidad de amor – comunión en el amor. Y si esto es verdad como verdadero es el deseo de todo hombre de ser feliz. El hombre solo puede realizar su vida plenamente cuando es fiel al sentido con el que fue creado. Es decir cuando el hombre se percibe amado y es capaz de brindarse amando. Cuando es capaz de vivir en comunión de amor y responsabilidad con Dios, el prójimo y su historia.
Como la savia en la planta el alimento de nuestro espíritu, y de todo nuestro ser humano encarnado en la historia, es el amor. Por eso quisiera compartir una pequeña historia de un misterio grande como la vida misma: La historia de “María” que es la de muchas Marías (cambio el nombre para preservar su identidad): Una chica de, a penas, 14 años y jefa de una bandita de la calle que quedó embarazada fruto de una violación en el Puente de la Noria. El embarazo llegó a término y produjo en esa chica rebelde un cambio demasiado impresionante para ser verdad y se sostuviera en el tiempo.
María dio a luz un bebé aparentemente sano y bello, como todo bebé, quiso que los curas se la bautizaran y ser una madre como las que veía en los bautismos cuando pedía en la puerta de la Iglesia. Después de todo la única referencia de afecto era esa iglesia y esos curas.
Todo hacía suponer un final feliz, como las películas de americanas, pero el “milagro” duró poco. Luego de unas semanas María comenzó a rechazar a su bebé y negarle cualquier forma de afecto. Sin amor la criatura comenzó a entrar en una situación de agonía que exigió la intervención acelerada de algunos agentes de pastoral de minoridad y la justicia de menores para darle una familia sustituta que la rescatara desde el amor. Tan esencial es el amor para poder sobrevivir. Lo que sigue ya es otra historia…
En este “Año de la Misericordia” que bueno darnos cuenta que todos somos necesitados de amor y cuanto bien nos hace no solo recibirlo sino también ofrecerlo a los demás. El amor es sanador y todos estamos llamados a constituirnos, como dice Nowen, en sanadores heridos. Conscientes de nuestra fragilidad y generosos para compartir el don con los demás.

 ¿Quién estropeó la fiesta? Segundo acto: La caída.

Todo hombre desea ser feliz, pero la felicidad no suele se algo sencillo. A diario la felicidad se ve amenazada por una serie de acontecimientos que no siempre podemos resolver con facilidad.
Una historia de Saint-Exupery: “Hace algunos años, en el curso de un largo viaje en tren (…) me levanté del asiento. Atravesé, cerca de la una de la mañana, todo el tren. Las butacas pullman estaban vacías. Los coches de primera estaban vacíos.
Pero los coches de tercera encerraban a centenares de obreros polacos despedidos de Francia y que volvían a su Polonia…” Comentar el relato del final de Tierra de hombres del gran autor del Principito.
Para pensar: Cuántas veces nos encontramos en la catequesis, o en las periferias existenciales, desde los andenes de las estaciones o las terminales de colectivos o en las casas “bien” que hace tiempo dejaron de ser un “hogar”, con este problema: Lo humano asesinado aunque el hombre siga vivo. ¿No fuimos creados para ser felices? ¿Para qué Jesús ofreció su vida en la cruz? ¿Cómo predicar el Evangelio de la Misericordia en esas periferias?
El segundo acto del drama dijimos que es la Caída. Y con la caída la irrupción de la mayor amenaza para el hombre “el mal”.Todavía no hablamos de pecado, lo haremos la próxima semana, pero si de una experiencia de la que nadie está exento y nadie puede negar: El Mal. Todo hombre ve amenazada su felicidad por la experiencia del mal que lo rodea con infinitas mascaras, algunas incluso con apariencia de bondad y grandes promesas que a la larga o a la corta se manifiestan “incapaces” o “mentirosas”. Porque “sólo el amor es digno de Fe” y Dios Amor es el único que puede dar la respuesta definitiva a la sed de sentido que lleva cada hombre en su andar por la vida.
Como ejemplo les propongo la triada trágica que sugiere el fundador de la logoterapia (Víctor Frankl) en El hombre doliente: El sufrimiento, la culpa y la muerte. Comentario.
La respuesta solamente puede ser hallada cuando alguien acepta que no son las situaciones exteriores las que nos hacen imagen de Dios Amor y por lo tanto felices, y descubre que tampoco está lanzado a arreglárselas por sí solo, sino que “Sólo el Espíritu si sopla la arcilla, pude crear al Hombre” (como concluye Saint-Exupery).

Nietzche decía: “el que tiene un porque siempre hallará el como”

Les propongo leer el Prólogo del Evangelio según San Juan. Leerlo como quien recibe un mensaje de alguien muy amado y a la luz de la vida concreta de cada uno o de cada comunidad de vida: Familia, grupo de catequesis o de catequistas, grupo parroquial, en el contacto misionero, con los compañeros de camino por la vida… Rescatar palabras como sentido, vida, luz …, pero no en abstracto, recogerlas desde la vida misma y desde las situaciones vividas y compartidas.
El texto en griego dice el “logos se hizo sarx” y lo traducimos generalmente como “la Palabra (o el Verbo) se hizo carne”. Yo les sugiero hoy otra traducción, posible y legítima, el “Sentido se hizo carne” en Jesús.
Por eso encontrarse con Jesús es encontrarse con el sentido último (y en otro sentido primero) y definitivo de mi propia vida y de la de los demás hombres y mujeres con los que compartimos el andar por la vida.
Y la esperanza que se funda en este sentido donado y descubierto puede emerger incluso desde las “aguas servidas” o el “barro” de la historia.
El testimonio de Víctor Frankl en medio de un campo de concentración puede ayudarnos. Les propongo compartir dos textos de su obra: El hombre en busca del sentido.
“La máxima preocupación de lo prisioneros se resumía en una pregunta: ¿Sobreviviremos al campo de concentración? De lo contrario, todos estos sufrimientos carecerían de sentido. La pregunta que a mí, personalmente, me angustiaba era esta otra: ¿Tiene algún sentido todo este sufrimiento, todas estas muertes? Si carecen de sentido, entonces tampoco lo tiene sobrevivir al internamiento. Una vida cuyo último y único sentido consistiera en superarla o sucumbir, una vida, por tanto, cuyo sentido dependiera, en última instancia, de la casualidad no merecería en absoluto la pena de ser vivida”.
“Desgraciado es aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido (…). Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros (…) Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. (…) Y, a veces, lo que se exige al hombre puede ser simplemente aceptar su destino y cargar su cruz”.
La catequesis no agota el “hacer” de la Iglesia, y mucho menos reemplaza la acción del Espíritu que obra como quiere y donde quiere, pero puede ser un espacio privilegiado donde resuene el “cantus firmus” que sostiene y atraviesa la sinfonía de la vida. Después de todo: “El misterio del hombre se esclarece a la luz del misterio de Cristo” como nos enseña GS. 22.

Tarea de cada semana:

Para estudiar y compartir: El Catecismo de la Iglesia Católica n° 355-412.
Podemos leerlo, entender y sintetizar las ideas principales y hacerlas entrar en diálogo con los planteos existenciales propios y de nuestros catecúmenos.