27 feb. 2017

Tiempo de Cuaresma




¿QUÉ ES LA CUARESMA?
Es un tiempo litúrgico especial que va desde el miércoles de ceniza hasta el jueves santo, dura alrededor de cuarenta días (de ahí su nombre), comprende cinco domingos. Es un camino de preparación para la Pascua, donde somos llamados a la conversión. Estamos invitados a vivir especialmente el ayuno, la oración y la limosna, no como fines en sí mismo sino medios para morir a todo lo que se opone al proyecto de Dios y llegar a la Pascua transformados.
Comienza el miércoles de Ceniza y se extiende hasta el Jueves Santo.
La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres de la Iglesia insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna, porque expresan la conversión con relación a sí mismo (ayuno), con relación a Dios (oración) y con relación a los demás (limosna).
-Ayuno: no es sólo de comida y bebida, sino de todo aquello que nos esclaviza y que no conduce al bien.
-Oración: acercarnos al Padre misericordioso, pedirle perdón de corazón, y pedir su ayuda, ya que sin él, nada podemos.
-Limosna: la práctica de la caridad “cubre la multitud de los pecados” (1 Pedro 4, 8). No es dar lo que me sobra, sino compartir lo que tengo.
La idea de la Cuaresma será más cercana al significado de la temporada de la Iglesia si la primera cosa que le viene a la mente es una imagen de la nueva vida— del Bautismo. El Bautismo nos da la clave para la Cuaresma.
Hemos visto que en los siglos IV y V, la Iglesia desarrolló liturgias para ayudar a las personas que querían ser cristianas. Los últimos cuarenta días de este camino de fe, el último “retiro de cuarenta días” antes del bautismo, se convirtieron en lo que ahora llamamos Cuaresma. La Cuaresma es el tiempo para los catecúmenos para continuar su preparación para el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Es un tiempo para aquellos quienes ya hemos sido bautizados para reafirmar que este sacramento, hoy en día, significa mucho en nuestras vidas.
Fuente: Vivimos nuestra fe.
http://www.sadlierreligion.com/liveourfaith/
http://dibujosparacatequesis.blogspot.com.ar/

¿Por qué cuarenta días?
La teología y la espiritualidad de la Cuaresma se constituyeron en relación con diversos hechos  del Antiguo y del Nuevo Testamento.
- El mismo número 40 nos recuerda:
· Los días del diluvio universal;
· Los años transcurridos por Israel en el desierto;
· Los días transcurridos por Moisés en el Monte Sinaí;
· Los días transcurridos por el profeta Elías en el desierto antes de llegar al encuentro con Dios en el Monte Horeb;
· Los días de penitencia de los habitantes de Nínive;
Y en el Nuevo Testamento:
· Los días del ayuno de Jesús en el desierto, donde al final fue tentado por el Diablo.
 Todo esto tiene un valor didáctico, la Cuaresma es el tiempo:
· De la destrucción del mal, como para los hombres del diluvio;
· De la prueba y de la gracia, como para Israel;
· De la oración que dispone para el encuentro con Dios, como para Moisés y Elías;
· De la penitencia y de la expiación en espera del juicio divino, como imitación de los 40 días de ayuno y de penitencia con los que los habitantes de Nínive aplacaron la ira divina;
· Del ayuno finalizado a comer el verdadero alimento, que es hacer la voluntad del Padre: «no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (así le respondió Jesús a Satanás al final de los 40 días pasados en el desierto).

-El miércoles de cenizas.
¿Qué es el Miércoles de Ceniza?
Es el primer día de la Cuaresma, es decir, de los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que al término de la Misa, se bendice e impone la ceniza hecha de los ramos de olivo bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior.
Es un día penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo de conversión a Dios, por eso, cuando nos imponen la ceniza nos dicen “conviértete y cree en el Evangelio”. La ceniza es polvo, símbolo de pequeñez, de nuestra pequeñez, que nos invita a volver a Dios.


¿Qué simbolizan y qué recuerdan las cenizas?
La palabra ceniza, que proviene del latín "cinis", representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.
La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
¿Cómo se impone la ceniza?
Este acto tiene lugar en la Misa al término de la homilía y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras Bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».
¿Es obligatoria la imposición de las cenizas?
El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y por lo tanto no es obligatoria. No obstante, ese día concurre una gran cantidad de personas a la Santa Misa, algo que siempre es recomendable.
- ¿Cuánto tiempo hay que tener la ceniza en la frente?
Cuanto uno desee. No existe un tiempo determinado.
- ¿Es obligatorio el ayuno y la abstinencia?
El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y abstinencia, como en el viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día.
La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.

-El color morado:
El color morado es uno de los colores sombríos, sin embargo el rojo que contiene lo anima un tanto.
Su parecido con el matiz grisáceo de la ceniza nos predica la penitencia. Se parece mucho a la violeta, esa flor modesta y solitaria que se esconde bajo el pasto, como para huir de la vista del hombre, y que parece no tener belleza y perfume sino para el Creador.
Es símbolo de humildad, de retiro, de delicada melancolía  de nostalgia del cielo. El color morado indica el duelo, pero no un duelo tan entero y absoluto que implique atisbo alguno de desesperación. Por eso es un color muy apropiado para expresar la tristeza  santa y agradable a Dios.
El morado se emplea, por lo común en días que tienen carácter penitencial. Es sobre todo el color del adviento y de la Cuaresma. La celebración del Adviento, si bien va acompañado con cantos de alegría ya que en el horizonte está siempre la figura del Señor que vendrá para salvarnos, incluye sin embargo, un toque de penitencia, al tiempo que expresa nuestro ardiente deseo de ser rescatados del pecado.
Es así mismo el color de la Cuaresma, en cuyo transcurso nos consagramos a las obras y al espíritu de penitencia.
El color morado nos advierte que aún estamos lejos de la Jerusalén celestial, sentados a la orilla de los ríos de Babilonia, la nostalgia de la patria desata nuestras lágrimas. Digamos finalmente que este color suple en la actualidad al color negro que antes se usaba para los oficios de difuntos.
 - Los  pilares para vivir de la mejor manera la cuaresma son:
 1 - Ayuno, Abstinencia y Mortificación.
El ayuno significa limitar el número de comidas diarias para las personas de entre 18 y 56 años (a menos de que no sea recomendable por razones médicas). Nuestra Iglesia nos dice que el ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo (Código Derecho Canónico #1251).
Abstinencia significa no comer carne los viernes, principalmente el Viernes Santo. Esto es para todos apartir de los 14 años hasta su muerte. (Código Canónico #1251)
La mortificación significa “morir” (en sentido figurado) a aquellos gustos que pudieran alejarnos de Jesús. La finalidad es ayudarnos a crear una disciplina personal y lograr una purificación personal. Es importante practicar la mortificación con alegría, rectitud de intención, sencillez y humildad.

Algunas ideas de mortificación son:
- Evitar la queja, el chisme, contestar de mala manera o perder la paciencia.
- Abstenerse de bebidas, postres o comidas favoritas.
- Limitar el tiempo de entretenimiento como la tele, el cine, comer fuera de casa, comprar comida cara, etc.
- Evitar la cafeína, la cerveza, el licor, el cigarro o cualquier otro “gusto personal” (¡especialmente si puede ser dañino!).
- Comer menos (porciones más chicas) y evitar botanas entre comidas.
- Ayunar (aunque sea parcialmente) otros días además del miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
- Comer sin quejarse.
- Comer comida más sencilla, menos apetitosa al sentido del gusto.
- Evitar pasar tiempo innecesario en Internet o con videojuegos.
- Examinar el presupuesto y abstenerse de todo gasto innecesario, fomentando una vida más austera.

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 2- Dar Limosna.
“La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás”. (CIC #1434) La finalidad de practicar la limosna es desarrollar y perfeccionar el amor que Cristo Jesús pide a sus discípulos. Al ser generoso, expresamos nuestra gratitud a Dios por todo lo que El nos ha dado.

Algunas ideas para dar limosna:
- Cualquiera que sea la cantidad de dinero que nos estemos ahorrando por el ayuno, debemos ofrecerlo al necesitado, a las misiones de la iglesia o a una causa noble.
- Considera dar limosna en forma regular, pídele a Dios que te dé un corazón generoso y te guíe hacia las personas que lo necesitan.
- Si lo practicas en familia, ayuda tener un frasco o cajita a la vista, como recordatorio y ver así cómo están cumpliendo con su limosna.
- También se considera dar limosna el ofrecer nuestro tiempo y nuestros recursos a los que lo necesitan como a una asociación de caridad, donando ropa a obras de caridad, etc.
- Involúcrate más en tu parroquia, ayuda en las diferentes actividades, ofrécete como catequista, sirve en el coro, etc.

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3-Oración y Reflexión.
La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (CIC #2559). La oración es un diálogo con Dios. Las fuentes de la oración son la Palabra de Dios, la Liturgia de la Iglesia y las Virtudes de la Fe, la esperanza y la Caridad.(CIC # 2662) La finalidad de la oración y de la reflexión es ayudarnos a conocernos mejor y conocer más a Dios; son importantes para una verdadera comunión de corazón y renovación espiritual.

Para crecer en la vida de oración se puede:
- Ir a Misa entre semana o si no es posible, leer las lecturas del Misal diariamente y meditar en ellas. Esto puede hacerse en familia, tal vez a la hora de comer.
- Buscar los Sacramentos de Comunión y Reconciliación, haciendo un buen examen de conciencia.
- Orar la Liturgia de las Horas. En algunas iglesias se reza “Laudes” u oración de la mañana. La Liturgia de las Horas es una oración que nos une con toda la iglesia universal.
- Meditar en las Estaciones de la Cruz. Durante la Cuaresma se hace especial énfasis en estas oraciones por que nos ayudan a meditar en la pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Normalmente se rezan los viernes. Esta es una actividad excelente para hacerse en familia.
- Otras oraciones pueden ser: El Rosario diario, Visitas al Santísimo Sacramento, Oraciones cortas o jaculatorias, Rezar el Angelus al medio día y a las 6 de la tarde, la Bendición de los alimentos, Comunión espiritual, etc.
- Reflexionar cómo podemos asemejarnos más a Jesús en nuestra conducta diaria.
- Orar en familia. “Particularmente para los niños pequeños, la oración diaria familiar es el primer testimonio de la memoria viva de la iglesia que es despertada pacientemente por el Espíritu Santo”. (CIC # 2685)

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-El Vía Crucis o Camino de la Cruz.
Vía Crucis" en latín o "Camino de la Cruz”. También se le llama Estaciones de la Cruz y Vía Dolorosa. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o "Estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.
Desde los primeros siglos los peregrinos de Jerusalén veneraban los lugares santos, especialmente el Gólgota y el Sepulcro. Según las revelaciones de Dios a Santa Brígida, luego de la muerte de Cristo, el mayor consuelo de su Madre era recorrer los lugares de aquel sagrado camino regados con la sangre de su Hijo.
La imposibilidad de ir a Jerusalén o el deseo de recordar con frecuencia en su propia tierra los momentos de la Pasión, hizo nacer en la cristiandad diversas formas de representar aquellos lugares para ser recorridos en una especie de peregrinación espiritual.

Su ejercicio tiene indulgencia plenaria cuando se hace ante estaciones legítimamente erigidas. Aunque es costumbre laudable leer un texto y rezar determinadas oraciones, puede hacerse meditando mentalmente lo que propone cada estación.
Dice San Bernardo: “No hay cosa tan eficaz para curar las llagas de nuestra conciencia y purgar y perfeccionar nuestra alma como la frecuente y continua meditación de las llagas de Cristo y de su Pasión y Muerte”.

Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas. Algunas representaciones son grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y movernos a la conversión, se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración. Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener estaciones de la cruz en un terreno cercano. En los monasterios generalmente se encuentran en el claustro.


Es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. Literalmente, vía crucis significa "camino de la cruz". 

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