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15 ago. 2016

CUENTO :EL HILO PRIMORDIAL (ADAPTACIÓN GAUCHA )

El hilo primordial
por Mamerto Menapace, publicado en Madera Verde, Editorial Patria Grande.

Agosto había terminado tibio. Había llovido en la última semana y, con el llanto de las nubes, el cielo se había despejado. Cuando se acerca setiembre, suele suceder que el viento de tierra adentro sopla suavemente y a la vez que va entibiando su aliento, logra devolver al cielo todo su azul y su luminosidad.
Y aquella tarde, pasaje entre agosto y setiembre, el cielo azul se vio poblado por las finas telitas voladores que los niños llaman Babas del Diablo. ¿De dónde venían? ¿Para dónde iban? Pienso que venían del territorio de los cuentos y avanzaban hacia la tierra de los hombres.
En una de esas telitas, finas y misteriosas como todo nacimiento, venía navegando una arañita. Pequeña: puro futuro e instinto.
Volando tan alto, la arañita veía allá muy abajo los campos verdes recién sembrados y dispuestos en praderas. Todo parecía casi ilusión o ensueño para imaginar. Nada era preciso. Todo permitía adivinar más que conocer.
Poco a poco la nave del animalito fue descendiendo hacia la tierra de los hombres. Se fueron haciendo más claras las cosas y más chico el horizonte. Las casas eran ya casi casa, y los árboles frutales podían distinguirse por los floridos, de los otros que eran frondosos.
Cuando la tela flotante llegó en su descenso a rozar la altura de los árboles grandes, nuestro animalito se sobresaltó. Porque la enorme mole de los eucaliptos comenzó a pesar misteriosa y amenazadoramente a su lado como grises témpanos de un mar desconocido.
Y de repente: ¡Tras!
Un sacudón conmovió el vuelo y lo detuvo. ¿Qué había pasado? Simplemente que la nave había encallado en la rama de un árbol y el oleaje del viento la hacía flamear fija en el mismo sitio.
Pasado el primer susto, la arañita, no sé si por instinto o por una orden misteriosa y ancestral, comenzó a correr por la tela hasta pararse finalmente en el tronco en el que había encallado su nave. Y desde allí se largó en vertical buscando la tierra. Su aterrizaje no fue una caída, sino un descenso. Porque un hilo fino, pero muy resistente, la acompañó en el trayecto y la mantuvo unida a su punto de partida. Y por ese hilo volvió luego a subir hasta su punto de desembarco.
Ya era de noche. Y como era pequeña y la tierra le daba miedo, se quedó a dormir en la altura. Recién por la mañana volvió a repetir su descenso, que esta ve fue para ponerse a construir una pequeña tela que le sirviera en su deseo de atrapar bichitos. Porque la arañita sintió hambre. Hambre y sed.
Su primera emoción fue grande al sentir que un insecto más pequeño que ella había quedado prendido en su tela-trampa. Lo envolvió y lo succionó. Luego, como ya era tarde, volvió a trepar por el hilito primordial, a fin de pasar la noche reencontrándose consigo misma allá en su punto de desembarco.
Y esto se repitió cada mañana y cada noche. Aunque cada día la tela era más grande, más sólida y más capaz de atrapar bichos mayores. Y siempre que añadía un nuevo círculo a su tela, se veía obligada a usar aquel fino hilo primordial a fin de mantenerla tensa, agarrando de él los hilos cuyas otras puntas eran fijados en ramas, troncos o yuyos que tironeaban para abajo. El hilo ese era el único que tironeaba para arriba. Y por ello lograba mantener tensa la estructura de la tela.
Por supuesto, la arañita no filosofaba demasiado sobre estructuras, tironeos o tensiones. Simplemente obraba con inteligencia y obedecía a la lógica de la vida de su estirpe tejedora. Y cada noche trepaba por el hilo inicial a fin de reecontrarse con su punto de partida.
Pero un día atrapó un bicho de marca mayor. Fue un banquetazo. Luego de succionarlo (que es algo así como: vaciar para apropiarse) se sintió contenta y agotada. Esa noche se dijo que no subiría por el hilo. O no se lo dijo. Simplemente no subió. Y a la mañana siguiente vio con sorpresa que por no haber subido, tampoco se veía obligada a descender. Y esto le hizo decidir no tomarse el trabajo del crepúsculo y del amanecer, a fin de dedicar sus fuerzas a la caza y succión de presas que cada día preveía mayores.
Y así, poco a poco fue olvidándose de su origen, y dejando de recorrer aquel hilito fino y primordial que la unía a su infancia viajera y soñadora. Sólo se preocupaba por los hilos útiles que había que reparar o tejer cada día debido a que la caza mayor tenía exigencias agotadoras.
Así amaneció el día fatal. Era una mañana de verano pleno. Se despertó con el sol naciente. La luz rasante trizaba las perlas del rocío cristalizado en gotas en su tela. Y en el centro de su tela radiante, la araña adulta se sintió el centro del mundo. Y comenzó a filosofar. Satisfecha de sí misma, quiso darse a sí misma la razón de todo lo que existía a su alrededor. Ella no sabía que de tanto mirar lo cercano, se había vuelto miope. De tanto preocuparse sólo por lo inmediato y urgente, terminó por olvidar que más allá de ella y del radio de su tela, aún quedaba mucho mundo con existencia y realidad. Podría al menos haberlo intuido del hecho de que todas sus presas venían del más allá. Pero también había perdido la capacidad de intuición. Diría que a ella no le interesaba el mundo del más allá; sólo le interesaba lo que del más allá llegaba hasta ella. En el fondo sólo se interesaba por ella y nada más, salvo quizá por su tela cazadora.
Y mirando su tela, comenzó a encontrarle la finalidad a cada hilo. Sabía de dónde partían y hacia dónde se dirigían. Dónde se enganchaban y para qué servían.
Hasta que se topó con ese bendito hilo primordial. Intrigada trató de recordar cuándo lo había tejido. Y ya no logró recordarlo. Porque a esa altura de la vida los recuerdos, para poder durarle, tenían que estar ligados a alguna presa conquistada. Su memoria era eminentemente utilitarista. Y ese hilo no había no había apresado nada en todos aquellos meses. Se preguntó entonces a dónde conduciría. Y tampoco logró darse una respuesta apropiada. Esto le dio rabia. ¡Caramba! Ella era una araña práctica, científica y técnica. Que no le vinieran ya con poemas infantiles de vuelos en atardeceres tibios de primavera. O ese hilo servía para algo, o había que eliminarlo. ¡Faltaba más, que hubiera que ocuparse de cosas inútiles a una altura de la vida en que eran tan exigentes las tareas de crecimiento y subsistencia!
Y le dio tanta rabia el no verle sentido al hilo primordial, que tomándolo entre las pinzas de sus mandíbulas, lo seccionó de un solo golpe.
¡Nunca lo hubiera hecho! Al perder su punto de tensión hacia arriba, la tela se cerró como una trampa fatal sobre la araña. Cada cosa recuperó su fuerza disgregadora, y el golpe que azotó a la araña contra el duro suelo, fue terrible. Tan tremendo que la pobre perdió el conocimiento y quedó desmayada sobre la tierra, que esta vez la recibió mortíferamente.
Cuando empezó a recuperar su conciencia, el sol ya se acercaba a su cenit. La tela pringosa, al resecarse sobre su cuerpo magullado, lo iba estrangulando sin compasión y las osamentas de sus presas le trituraban el pecho en un abrazo angustioso y asesino.
Pronto entró en las tinieblas, sin comprender siquiera que se había suicidado al cortar aquel hilo primordial por el que había tenido su primer contacto con la tierra madre, que ahora sería su tumba.
Esta parábola no es mía. La contaba un gran obispo húngaro, Mons. Tihamer Toth, que fue capellán en la Gran Guerra.

Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa
Cuento El hilo primordial, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro Madera Verde, Editorial Patria Grande.

Lectura
Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Rumiando el relato
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).
  • ¿De qué nos habla el relato?
  • ¿Cuál es el personaje principal? ¿Qué rasgos o características presenta?
  • ¿Qué nos relata el cuento sobre la vida de la arañita? ¿Qué cambios va experimentando?
  • ¿Qué sucede al final del cuento? ¿Por qué era importante el hilo primordial?
Descubriendo el mensaje
El cuento nos ayuda a reflexionar sobre el sentido de la vida, la relación con Dios, las cosas que realmente son importantes.
¿Qué representaba el hilo primordial en la vida de la arañita?
¿Cómo fue cambiando sus hábitos y su vida? ¿Qué influyó en esos cambios?
¿Encuentras semejanzas con tu vida? ¿Cuáles?
¿Qué fue olvidando la arañita? Comparalo con tu vida, ¿qué cosas son las que no podemos olvidar ni dejar de lado? ¿Por qué?
¿Qué constituye el hilo primordial de tu vida? Compartelo con los demás.
¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir del cuento?

Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.
Para terminar: la oración en común
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Señor, que nuestra vida esté unida siempre a Tí
Terminar leyendo la oración.


28 sept. 2015

Oración de sanación de la propia imagen

Señor, dales una buena imagen de sí mismos. Y que puedan verse como Tú les ves.


Por: P. Robert de Grandis | Fuente: Catholic.net 

Padre en nombre de Jesús, nos dirigimos a Ti para que toques a cada uno de estos hermanos y les des una buena imagen de sí mismos y una verdadera autoestima en Cristo Jesús.

Señor, ellos puede que se sientan indignos, inapropiados o inferiores; quizás se sientan feos, tímidos, patosos o que no hacen nada bien.

A lo mejor les llamaron apodos que no les gustaron, e incluso de adultos pueden sentirse inseguros y no amados.

Señor Jesús, llévate sus sentimientos de fracaso, de vergüenza, decepción, culpabilidad o timidez.

Te pedimos que los liberes de toda fuerza negativa que les ha mantenido en la esclavitud y les ha apartado de vivir una vida abundante y victoriosa.

Amado Señor, hazles saber cuánto les amas y que ellos son la niña de tus ojos.

Nos dirigimos a Ti, para que sepan que Tú has muerto en la cruz, no solo por sus pecados, sino también por sus profundas heridas emocionales y sus recuerdos dolorosos. Te rogamos, Señor, que sanes todo lo herido y roto que haya en ellos.

Ayúdales a amarse a sí mismos, a aceptar tu perdón, a perdonarse a sí mismos y perdonar a otros.

Señor Jesús, llena los vacíos de sus vidas. Y dales el amor y la seguridad que pueden no haber recibido. Dales un atrevimiento santo, confianza y nuevas energías para que puedan hacer todas las cosas a través tuyo.

Señor, dales una buena imagen de sí mismos. Y que puedan verse como Tú les ves: especiales, dignos y perdonados, para que cada uno de ellos llegue a ser la persona que Tú creaste y quieres que sea.

En el precioso nombre de Jesús.

Amén.


 

24 ago. 2015

ABECEDARIO DEL CATEQUISTA


Anuncia el reino de Dios...
Busca el interés por Jesucristo...
Continúa la obra de Jesús...
Dedica tiempo a la oración personal y comunitaria...
Enseña con caridad y con claridad...
Favorece a los más débiles...
Gasta tiempo e ingenio en favor del Reino de Dios...
Huye del derrotismo y de la desesperanza...
Ilumina con la Palabra de Dios, en el Espíritu Santo...
Jerarquiza, por orden y prioridad, los valores esenciales de la vida...
Lee, para reflexionar, aquello que quiere transmitir...
Llega, con silencio y con palabra, en el momento preciso...
Mira con optimismo su trabajo. Sabe que Dios lo acompaña...
Nunca dice: “Es suficiente lo que hago”...
Opina que su misión vale la pena, y que Dios le dará fruto...
Participa asiduamente de la Eucaristía...
Quiere y promueve la verdad y la justicia...
Renueva su vida, frecuente, con la confesión personal...
Saborea cada encuentro como si fuese el primero...
Tiene la sensación de que una fuerza superior lo sostiene...
Une su esfuerzo al de toda la iglesia universal...
Vive en su propia vida aquello que predica...
Xilografía, con sus obras, lo que siente y vive por dentro...
Yuxtapone, con su propia vida, la orientación del Evangelio...
Zarpa, en aquello que se propone, con la ayuda de María Virgen...

10 ago. 2015

LA BOTELLA MEDIO LLENA (ADAPTACION-)

Publicado en: RECURSOS PASTORALES

LA BOTELLA

Por JORGE A. BLANCO 
Departamento de Audiovisuales Editorial SAN PABLO

A todos nos suele suceder. Sin pretenderlo e incluso a veces hasta sin darnos cuenta, acostumbramos a detenernos y resaltar aquellos aspectos negativos de nuestra vida personal, familiar, laboral, educativa, etcétera, en lugar de destacar y valorar todo lo que tenemos de positivo. Aquello que algunos ilustran y ejemplifican a través de la figura de la botella medio vacía y media llena. Como esto sucede con bastante frecuencia, también en nuestros grupos juveniles, parroquiales, comunidades religiosas, les propongo compartir una dinámica de María José Quiles y José P. Espada, llamada precisamente “La botella medio llena”, tomada de su libro Educar en la autoestima, que adaptamos para esta ocasión:
La botella medio llena (adaptación)
Descripción:
Esta actividad consiste en ejercitar la búsqueda del lado positivo de situaciones que parecen en principio totalmente negativas.
Objetivos:
-Aprender a valorarnos y a valorar la realidad en términos de grado, en lugar de realizar juicios bipolares como: bien-mail, éxito-fracaso, etcétera.
-Evaluarnos y evaluar de forma realista situaciones que estén afectándonos en el presente.
-Educar en la aceptación de los aspectos negativos de la vida, aprendiendo a reconocer y valorar los positivos.
Materiales necesarios:
Copias de la ficha de actividad en papel y lapiceras para los participantes.
Desarrollo:
1) La actividad comienza pidiendo la participación de grupo. El animador/dirigente, deberá invitar a los participantes a que recuerden, reconozcan alguna situación que los haya motivado a pensar cosas como estas: 
“Todo me va/todo nos va mal”;
“Esto es un desastre”; 
“No hay/no tenemos solución”; 
“Qué mal que estoy/que estamos”, etcétera. 
Para ello, nos puede servir traer a la memoria acontecimientos que hayamos vivido, visto a nuestro alrededor o, incluso, que les hayan pasado a personas cercanas o grupos conocidos.
(El animador/dirigente puede sugerir algún ejemplo concreto en caso de que se genere un bloqueo por parte del grupo).
2) Luego de unos minutos, se les pide a los participantes que elijan varias de esas situaciones, de ser posible, que les hayan ocurrido a ellos mismos, y que las describan en la ficha de actividad. En esta ficha, deberán aparecer cuatro botellas dibujadas. En la parte interior desocupada (donde no hay líquido), deben describir brevemente la situación. En la otra mitad de la botella, deberán escribir argumentos que sean ciertos y que también puedan aplicarse a la situación. Se trata de interpretar la situación desde otro puntos de vista, intentando ver el lado bueno.
Observaciones:
-En el desarrollo de esta actividad, lo que se pretende no es fomentar el conformismo, sino valorar las cosas positivas que poseemos, aunque no sean ideales ni perfectas.
-Insistir a los participantes en que sean sinceros en sus respuestas.
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Ficha de la actividad
La botella medio llena
Recordemos situaciones que nos hayan pasado o que nos estén ocurriendo ahora, en las que pensemos cosas, por ejemplo: “esto es fatal”; “esto es un desastre”; “soy un fracaso”; “no pude lograr determinado objetivo”; “me falta tal o cual cosa”; etcétera.
Seguramente, hemos escuchado este dicho: “Cuando la botella está por la mitad de su contenido, un optimista diría que la botella está medio llena, y un pesimista, que está medio vacía”. Esto es porque una misma realidad se puede interpretar de modos diversos. Nosotros vamos a intentar ahora ser como el optimista de la botella.
Ahora que hemos pensado varias situaciones, cosas, debemos buscar el lado o la parte positiva. Siguiendo el ejemplo de la botella ilustrada, se trata de pensar en las cosas, los aspectos, las cualidades, las habilidades que poseemos y que no siempre destacamos, y que, en definitiva, son las que hacen que la botella aún esté y permanezca medio llena.
Ejemplo:



Entonces, hagamos lo mismo con el resto de las situaciones que hayamos pensado:


(Adaptación de “La botella medio llena”, dinámica perteneciente al libro Educar en la autoestima. Propuestas para la escuela y el tiempo libre, de José Quiles y José P. Espada, SAN PABLO).