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13 dic. 2017

Cuento: La mantilla para el niño Dios


"Hace mucho, mucho tiempo, la Virgen María se estaba preparando para Navidad. Y había llegado el tiempo de que empezara a tejer la mantilla para el Niño Dios que nacería muy pronto. Se fue caminando entre las estrellas y ellas le dieron hilos radiantes de cristal para la mantilla del Niño. La luna le dio hilos de plata. El sol le dio brillantes hilos de oro. Y así la Virgen María juntó todos los hermosos hilos y empezó a tejerlos juntos. Pero !ah! los hilos se deslizaban y se separaban todo el tiempo y ella no podía tejerlos juntos. Continuó su camino e iba buscando y buscando.
"!Ah, queridas piedras!", dijo la Virgen María, "vosotras que sois tan fuertes y firmes, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nosotras señalaremos tu camino hacia el establo y haremos un suelo fuerte y firme para tus pasos, pero no te podemos ayudar a tejer los hilos".
"!Ah, queridas plantas!", dijo la Virgen María, "vosotras que sois tan hermosas y verdes, y alguna de vosotras sigue siendo verde durante todo el invierno, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nosotras te haremos un jardín donde crezca la flor de nochebuena, los lirios y las rosas de Navidad, pero no podemos ayudarte a tejer los hilos".
"!Ah, queridos animales!", dijo la Virgen María, "vosotros que sois tan ágiles y alegres, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nuestro hermano el burrito te ayudará y te cargará durante tu largo viaje, pero no podemos ayudarte a tejer los hilos".
La Virgen ya no sabía adonde ir a pedir ayuda, pero entonces vino un Ángel hacia ella y muy suave le dijo:
"Madre María, tienes que pedir a los niños amor de sus corazones y cuando los niños de la Tierra te envíen su amor, entonces podrás tejer la mantilla del Niño Jesús".
Y eso fue lo que sucedió. Y desde entonces, cada año en la época de Adviento, viene ese Ángel y nos trae luz en la oscuridad, y cada niño puede tomar  esa luz. Y con ella, su amor podrá llegar a la Virgen María para que pueda tejer la mantilla del Niño Dios."


Cuentos para tiempo de Adviento y Navidad









Hacia el primer Domingo de Adviento, empieza a  brillar la luz, la luz de la Navidad …Es una luz exterior, imagen de la que sentimos interiormente…la representaremos a través de las velas, estrellitas de papel dorado, decoraciones y trabajos navideños. Y siempre podemos observar que en los niños, en sus gestos y en sus ojos nace una profunda VENERACIÓN y RESPETO, que es la capacidad psíquica que más pueden desarrollar en esta época del año.
 PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
El ÁNGEL AZUL 
¿Y Cómo sabemos que va a llegar la Navidad?
 … y Sabemos que va a llegar la Navidad porque aunque ... No la podemos ver con los ojos, porque todas los días y las noches pasan como siempre y las personas  venimos y nos ocupamos de las cosas como todos los días ...no la podemos ver con los ojos a la Navidad .
Y tampoco la podemos escuchar  a la Navidad con las orejas, porque siguen sonando los mismos sonidos, de todos los días, los que hay alrededor nuestro, los autos que pasan, ¿ qué sonidos estas escuchando vos ahí? , ¿Escuchas a la Navidad ? …no la podemos escuchar …!!! Y tampoco la podemos oler la Navidad , ¿la podemos oler a la navidad? Y tampoco la podemos tocar a la Navidad …¡me parece que no !...yo no la puedo tocar ! y la podemos probar  a la Navidad y ver que gusto tiene la Navidad ?…pero este día domingo  podemos empezar a prepararnos para recibir  la Navidad porque …¿ a que no sabes que pasa ? este día …aunque no podamos ver la navidad con los ojos , ni escucharla con las orejas ,ni gustar con la lengua , ni olerla con la nariz ni tocar con las manos , este día pasa algo muy importante pero muy importante …que si cerramos los ojos y nos conectamos  con lo que te voy a contar ,  lo vamos a poder  sentir con el corazón …Porque este día, que es este domingo y todos los días que siguen…baja un gran ángel, inmenso, del cielo para invitar a los habitantes de la tierra a preparar la Navidad. Un ángel que Está vestido con un gran manto azul, un Ángel tejido de silencio y de paz.
Muchas personas no se dan cuenta de la presencia de este ángel porque están muy ocupadas en otras cosas, pero el ángel canta con una voz profunda y sólo aquellas personas y los niños y las niñas que tienen un corazón muy atento pueden escucharlo.
Y el Ángel dice unas palabras parecidas a estas:
 “El cielo viene sobre la tierra, Dios viene a habitar el corazón de las niñas y de los niños, préstenle atención! Ábranle la puerta!”.
Porque así es como este ángel   pasa y habla a todos los seres humanos y a todos los que lo escuchan y saben que está pasando y se comienzan a preparar para la Navidad, cantando algunas canciones y encendiendo velas…
y esta es la manera de preparanos para recibir a la Navidad , para recibir a Dios en nuestra vida en nuestro corazón , para recibir la luz  del cielo en nuestra vida en nuestro corazón…y compartirla con todos nuestros amigos y familiares.
Cuento para primera semana de adviento.
I. El camino empedrado a Belén 

María y José iban en camino a Belén y el burrito trotaba alegremente enfrente de ellos. José acostumbrado a caminar se apoyaba en su bastón con el que marchaba ligeramente. María la querida madre de Jesús se esforzaba en mantener el paso. Más sus delicados pies constantemente se lastimaban con las filosas piedras del camino. Sin embargo hizo un esfuerzo para controlar el dolor cuando de repente broto una lagrima de sus ojos que no pudo contener. Ni siquiera José preocupado por seguir el camino correcto se dio cuenta de eso ni mucho menos el burrito.
En cambio un Ángel que los acompañaba vio muy bien las lágrimas de María y acercándose le dijo: “Querida María ¿por qué lloras si estás en camino a Belén donde vas a dar a luz al Niño Jesús? ¿No te llena esto de alegría?”
María le contestó: “Con gusto daré a luz al amado Niño y no quiero quejarme. Más las piedras opacas y duras me lastiman los pies y me cuesta mucho trabajo caminar sobre ellas.”
Cuando el Ángel escucho estas palabras miró hacia las piedras con ojos celestiales que irradiaban luz y he aquí que bajo la mirada brillante las piedras se transformaron, redondearon sus esquinas y filos tornándose coloridas y relucientes. Algunas se volvieron transparentes como cristal y brillaban en la luz que irradiaba el Ángel.
A partir de ese momento María pudo caminar segura y firmemente sin nada que lo impidiera.

  
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL ROJO
En este día un segundo Ángel del cielo está vestido con un gran manto rojo y lleva en su mano izquierda un gran cesto todo hecho en oro. Este cesto está vacío y el Ángel quisiera llenarlo para llevarlo todo lleno delante del trono de Dios, ¿pero, qué va a poner en él? El cesto es muy delicado y sutil, porque está entretejido con rayos de sol, no se le pueden poner cosas duras ni pesadas. El Ángel pasa por sobre toda la tierra y, muy discretamente, busca en todas las casas, pero ¿que busca? Mira en el corazón de todos los seres humanos, para ver si encuentra ahí un poco de amor verdaderamente puro, y este amor lo coloca dentro de su cesto y lo lleva al cielo.
Y allá, aquellos que habitan el cielo, los ángeles y también los hombres que murieron en la tierra, toman este amor y hacen de él la Luz para las estrellas.
Segunda semana de Adviento
 2.Los Pinos.
Cuando Dios creó los árboles, los proveyó de raíces y de ramas, las unas se afirmaban a la tierra, las otras se elevaban hacia el cielo, pues ellos habían venido de allá y no debían de olvidarse jamás de su verdadera patria. Desde entonces los árboles tienden sus ramas hacia lo alto, como una plegaria silenciosa y perpetua recordando a su señor y creador.
El pino hace mucho, mucho tiempo hacía lo mismo y dirigiendo hacia arriba sus largas y anchas ramas , dominaba incluso a los otros árboles, pero esto es diferente hoy en día, sabeis por que?...ocurrió así : Una noche María, la dulce madre de Dios y José su marido se encontraban en un gran bosque de pinos, estaban lejos de toda casa y no habían encontrado albergue esa noche, entonces se acostaron al pie de un árbol para tratar de dormir, pero se levantó un viento fresco, que se hacía cada vez más fuerte, incluso acercándose mucho al tronco de los árboles elevados no se estaba protegido, entonces María en su angustia, se puso a acariciar el tronco del árbol y le dijo; Perdóname que interrumpa la plegaria que diriges a nuestro Padre, pero mira Dios mismo se ha inclinado hacia la Tierra, yo llevo a su hijo bajo mi corazón y tiene necesidad de tu ayuda. Con las palabras de María un estremecimiento recorrió todo el árbol...lentamente, muy lentamente fue volviendo sus ramas hacia el suelo, de forma que pareciese un enorme techo.
Así las ramas del pino sirvieron de abrigo a María y José durante la noche. Y desde ese día, el pino mantiene su forma, como aquél día en que albergó a estos dos caminantes.
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL BLANCO
El tercer domingo , un ángel completamente blanco y luminoso desciende hacia la tierra, tiene en su mano derecha un rayo de sol que posee un poder maravilloso.
Va hacia todos los seres humanos en cuyos corazones el ángel rojo ha encontrado amor puro, y los toca con su rayo de luz. Entonces esta luz penetra en sus corazones y los ilumina y los calienta desde su interior. Es como si el mismo sol alumbrara a través de sus ojos y descendiera por sus manos, pies y todo su cuerpo. Aún los más pobres, los más humildes entre los hombres, son así transformados y comienzan a parecerse a los ángeles, si tienen un poco de amor puro en sus corazones.

Pero todo el mundo no ve a este ángel blanco, solo los ángeles lo ven y aquellos cuyos ojos han sido iluminados por su luz. Solo con esa Luz, en Navidad, se puede ver también al niño que nace en el pesebre.

Tercera semana de adviento:

La historia del gallo
Había una vez un gallo, que pasaba gran parte de su tiempo encaramado en un cerco de piedras, que se encontraba entre la hospedería y el establo, donde más tarde habría de nacer, el Niño Jesús.
El gallo era hermoso, tenía bellas y coloridas plumas, unas patas muy fuertes y una cresta muy roja. No le gustaba que nadie pasara ni cerca del cerco, donde él acostumbraba subirse a contemplar el hermoso paisaje. Si alguien se aventuraba a hacerlo, rápidamente volaba al suelo, lo perseguía y le picoteaba las piernas.
Todos en Belén le conocían y por ello evitaban pasar cerca de aquel cerco. Sucedió una noche, cuando María y José visitaron al tercer hospedero pidiéndole alojamiento, que este junto con ofrecerles albergue en su establo, les advirtió que tuvieran mucho cuidado al pasar frente al cerco puesto que el gallo podría atacarlos.
María y José pasaron caminando lentamente frente al cero saludándolo con gran cordialidad. El gallo los miró de “arriba abajo”, pero no se movió. Esto les sorprendió mucho. Algo le impedía bajar, nadie antes lo había saludado con tanto cariño y mas aún se sentía tan contento de ver a María y a José pasar frente a su cerco, aunque no sabía lo que le iba a ocurrir.
Esa noche, Jesús nació en el establo. Muchos pastores con sus ovejas, vinieron a saludarlo, trayéndole hermosos presentes. El gallo lleno de curiosidad al verlos pasar decidió averiguar lo que estaba sucediendo. De un solo salto se bajó del cerco y lentamente se dirigió hacia el establo.
Allí desde la puerta que estaba medio abierta pudo ver al niño recostado en fina paja, rodeado por una luz muy hermosa y cálida. Todos los presentes, tenían la luz del Niño en sus corazones. Esa noche, el gallo aprendió una gran lección: a sentir desde lejos, el amor que había en el corazón que había en los seres humanos.
Se sintió tan contento que subiéndose nuevamente al cerco de piedras, hinchó su pecho, y se puso a cantar: “Kikirikí, kikirikí… vengan aquí”, el gallo quería anunciarles a todos la buena nueva.
Y cuentan que en todas las navidades el gallo vuelve a entonar su hermosa canción.


CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL VIOLETA
El último domingo antes de Navidad, es un gran ángel con capa de un violeta muy tierno y cálido, el que aparece en el cielo y pasa por toda la tierra, llevando en sus manos una gran lira. Toca con esa lira una música muy dulce, acompañando su canto, que es muy armonioso y claro. Pero para escucharlo los hombres han de tener un corazón silencioso y atento.
Su música es el gran canto de la paz, el canto del Niño Jesús y del Reino de Dios que viene sobre la tierra. Muchos ángeles lo acompañan y ellos también cantan y se regocijan en el cielo
Entonces todas las semillas que duermen en la tierra se despiertan y la misma tierra escucha y se estremece: el canto de los ángeles le dice que Dios no la olvida y que algún día ella será una nueva estrella.
El Hijo de Dios
La noche caía, la Noche Santa y un gran silencio reinaba sobre la Tierra. Era como si el mundo retuviese su aliento. Pero en el cielo, los ángeles elevaban su mirada hacia las esferas más altas, donde, en medio del círculo de los Querubines y serafines, se erguía el trono de Dios. Y he aquí lo que se había esperado por tanto tiempo, deseado tan ardientemente, se produjo: de pronto el círculo se abrió y el trono de dios se hizo visible para los moradores de los cielos. Del trono surgía alguien tan claro y luminoso, tan sereno y puro, que incluso el lenguaje de los ángeles no sabría describirlo. Miró con benevolencia la ronda de los ángeles que elevaban sus ojos hacia él y no cesaban de adorarlo.
Pero el se hizo a un lado, y la mirada grave y solemne de Dios Padre atravesó las esferas celestes. Delante de El se abrió un camino luminoso que descendía cada vez más hasta llegar a la Tierra. Allí, los Ángeles no vieron más que un establo pobre, donde una mujer y hombre estaban sentados cerca de un pesebre, en compañía de un buey y un asno. El hombre dormía. Pero la mujer dirigía la mirada hacia el cielo, y cuando percibía el camino luminoso, elevó sus brazos. Entonces el ser de luz, el Hijo de Dios que había surgido del trono de Dios, comenzó a descender por él y a medida que bajaba y atravesaba los círculos de todos los ángeles, éstos entonaban un canto cada vez más grandioso.
Al pasar de un círculo a otro, el Hijo de Dios se transformaba sin cesar y primero se volvió semejante a los Serafines, los ángeles más elevados; después era como los Querubines, y fue dejando una tras otra todas las formas de gloria celestial como quien se quita un vestido. Pasó por el círculo de los Arcángeles, para volverse a encontrar en el de los Ángeles, y para dejarlos a ellos también. El pobre establo irradió claridad cuando el Ser de luz se aproximó a María y la cubrió con su sombra luminosa… y su luz se volvió a encontrar en los ojos del Niño. Que la madre de Dios tenía sobre sus rodillas.
Entonces el canto de los ángeles prorrumpió de nuevo en los cielos y la Tierra resonó con su alabanza: “Hoy os ha nacido el Salvador, Cristo, el Señor.”
Jamás desde esta noche, el círculo de los Querubines y de los Serafines se ha vuelto a cerrar. El camino luminoso vuelve a unir desde entonces y para siempre el Trono de Dios a la Tierra y cada año, Cristo desciende desde allí, desde su Padre hacia los hombres, para nacer entre ellos y llegar a ser semejante; y para plantar su luz en los corazones, a fin de que empiece a brillar en sus miradas, como ya brilló otrora en los ojos del Niño Jesús.

15 ago. 2016

CUENTO :EL HILO PRIMORDIAL (ADAPTACIÓN GAUCHA )

El hilo primordial
por Mamerto Menapace, publicado en Madera Verde, Editorial Patria Grande.

Agosto había terminado tibio. Había llovido en la última semana y, con el llanto de las nubes, el cielo se había despejado. Cuando se acerca setiembre, suele suceder que el viento de tierra adentro sopla suavemente y a la vez que va entibiando su aliento, logra devolver al cielo todo su azul y su luminosidad.
Y aquella tarde, pasaje entre agosto y setiembre, el cielo azul se vio poblado por las finas telitas voladores que los niños llaman Babas del Diablo. ¿De dónde venían? ¿Para dónde iban? Pienso que venían del territorio de los cuentos y avanzaban hacia la tierra de los hombres.
En una de esas telitas, finas y misteriosas como todo nacimiento, venía navegando una arañita. Pequeña: puro futuro e instinto.
Volando tan alto, la arañita veía allá muy abajo los campos verdes recién sembrados y dispuestos en praderas. Todo parecía casi ilusión o ensueño para imaginar. Nada era preciso. Todo permitía adivinar más que conocer.
Poco a poco la nave del animalito fue descendiendo hacia la tierra de los hombres. Se fueron haciendo más claras las cosas y más chico el horizonte. Las casas eran ya casi casa, y los árboles frutales podían distinguirse por los floridos, de los otros que eran frondosos.
Cuando la tela flotante llegó en su descenso a rozar la altura de los árboles grandes, nuestro animalito se sobresaltó. Porque la enorme mole de los eucaliptos comenzó a pesar misteriosa y amenazadoramente a su lado como grises témpanos de un mar desconocido.
Y de repente: ¡Tras!
Un sacudón conmovió el vuelo y lo detuvo. ¿Qué había pasado? Simplemente que la nave había encallado en la rama de un árbol y el oleaje del viento la hacía flamear fija en el mismo sitio.
Pasado el primer susto, la arañita, no sé si por instinto o por una orden misteriosa y ancestral, comenzó a correr por la tela hasta pararse finalmente en el tronco en el que había encallado su nave. Y desde allí se largó en vertical buscando la tierra. Su aterrizaje no fue una caída, sino un descenso. Porque un hilo fino, pero muy resistente, la acompañó en el trayecto y la mantuvo unida a su punto de partida. Y por ese hilo volvió luego a subir hasta su punto de desembarco.
Ya era de noche. Y como era pequeña y la tierra le daba miedo, se quedó a dormir en la altura. Recién por la mañana volvió a repetir su descenso, que esta ve fue para ponerse a construir una pequeña tela que le sirviera en su deseo de atrapar bichitos. Porque la arañita sintió hambre. Hambre y sed.
Su primera emoción fue grande al sentir que un insecto más pequeño que ella había quedado prendido en su tela-trampa. Lo envolvió y lo succionó. Luego, como ya era tarde, volvió a trepar por el hilito primordial, a fin de pasar la noche reencontrándose consigo misma allá en su punto de desembarco.
Y esto se repitió cada mañana y cada noche. Aunque cada día la tela era más grande, más sólida y más capaz de atrapar bichos mayores. Y siempre que añadía un nuevo círculo a su tela, se veía obligada a usar aquel fino hilo primordial a fin de mantenerla tensa, agarrando de él los hilos cuyas otras puntas eran fijados en ramas, troncos o yuyos que tironeaban para abajo. El hilo ese era el único que tironeaba para arriba. Y por ello lograba mantener tensa la estructura de la tela.
Por supuesto, la arañita no filosofaba demasiado sobre estructuras, tironeos o tensiones. Simplemente obraba con inteligencia y obedecía a la lógica de la vida de su estirpe tejedora. Y cada noche trepaba por el hilo inicial a fin de reecontrarse con su punto de partida.
Pero un día atrapó un bicho de marca mayor. Fue un banquetazo. Luego de succionarlo (que es algo así como: vaciar para apropiarse) se sintió contenta y agotada. Esa noche se dijo que no subiría por el hilo. O no se lo dijo. Simplemente no subió. Y a la mañana siguiente vio con sorpresa que por no haber subido, tampoco se veía obligada a descender. Y esto le hizo decidir no tomarse el trabajo del crepúsculo y del amanecer, a fin de dedicar sus fuerzas a la caza y succión de presas que cada día preveía mayores.
Y así, poco a poco fue olvidándose de su origen, y dejando de recorrer aquel hilito fino y primordial que la unía a su infancia viajera y soñadora. Sólo se preocupaba por los hilos útiles que había que reparar o tejer cada día debido a que la caza mayor tenía exigencias agotadoras.
Así amaneció el día fatal. Era una mañana de verano pleno. Se despertó con el sol naciente. La luz rasante trizaba las perlas del rocío cristalizado en gotas en su tela. Y en el centro de su tela radiante, la araña adulta se sintió el centro del mundo. Y comenzó a filosofar. Satisfecha de sí misma, quiso darse a sí misma la razón de todo lo que existía a su alrededor. Ella no sabía que de tanto mirar lo cercano, se había vuelto miope. De tanto preocuparse sólo por lo inmediato y urgente, terminó por olvidar que más allá de ella y del radio de su tela, aún quedaba mucho mundo con existencia y realidad. Podría al menos haberlo intuido del hecho de que todas sus presas venían del más allá. Pero también había perdido la capacidad de intuición. Diría que a ella no le interesaba el mundo del más allá; sólo le interesaba lo que del más allá llegaba hasta ella. En el fondo sólo se interesaba por ella y nada más, salvo quizá por su tela cazadora.
Y mirando su tela, comenzó a encontrarle la finalidad a cada hilo. Sabía de dónde partían y hacia dónde se dirigían. Dónde se enganchaban y para qué servían.
Hasta que se topó con ese bendito hilo primordial. Intrigada trató de recordar cuándo lo había tejido. Y ya no logró recordarlo. Porque a esa altura de la vida los recuerdos, para poder durarle, tenían que estar ligados a alguna presa conquistada. Su memoria era eminentemente utilitarista. Y ese hilo no había no había apresado nada en todos aquellos meses. Se preguntó entonces a dónde conduciría. Y tampoco logró darse una respuesta apropiada. Esto le dio rabia. ¡Caramba! Ella era una araña práctica, científica y técnica. Que no le vinieran ya con poemas infantiles de vuelos en atardeceres tibios de primavera. O ese hilo servía para algo, o había que eliminarlo. ¡Faltaba más, que hubiera que ocuparse de cosas inútiles a una altura de la vida en que eran tan exigentes las tareas de crecimiento y subsistencia!
Y le dio tanta rabia el no verle sentido al hilo primordial, que tomándolo entre las pinzas de sus mandíbulas, lo seccionó de un solo golpe.
¡Nunca lo hubiera hecho! Al perder su punto de tensión hacia arriba, la tela se cerró como una trampa fatal sobre la araña. Cada cosa recuperó su fuerza disgregadora, y el golpe que azotó a la araña contra el duro suelo, fue terrible. Tan tremendo que la pobre perdió el conocimiento y quedó desmayada sobre la tierra, que esta vez la recibió mortíferamente.
Cuando empezó a recuperar su conciencia, el sol ya se acercaba a su cenit. La tela pringosa, al resecarse sobre su cuerpo magullado, lo iba estrangulando sin compasión y las osamentas de sus presas le trituraban el pecho en un abrazo angustioso y asesino.
Pronto entró en las tinieblas, sin comprender siquiera que se había suicidado al cortar aquel hilo primordial por el que había tenido su primer contacto con la tierra madre, que ahora sería su tumba.
Esta parábola no es mía. La contaba un gran obispo húngaro, Mons. Tihamer Toth, que fue capellán en la Gran Guerra.

Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa
Cuento El hilo primordial, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro Madera Verde, Editorial Patria Grande.

Lectura
Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Rumiando el relato
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).
  • ¿De qué nos habla el relato?
  • ¿Cuál es el personaje principal? ¿Qué rasgos o características presenta?
  • ¿Qué nos relata el cuento sobre la vida de la arañita? ¿Qué cambios va experimentando?
  • ¿Qué sucede al final del cuento? ¿Por qué era importante el hilo primordial?
Descubriendo el mensaje
El cuento nos ayuda a reflexionar sobre el sentido de la vida, la relación con Dios, las cosas que realmente son importantes.
¿Qué representaba el hilo primordial en la vida de la arañita?
¿Cómo fue cambiando sus hábitos y su vida? ¿Qué influyó en esos cambios?
¿Encuentras semejanzas con tu vida? ¿Cuáles?
¿Qué fue olvidando la arañita? Comparalo con tu vida, ¿qué cosas son las que no podemos olvidar ni dejar de lado? ¿Por qué?
¿Qué constituye el hilo primordial de tu vida? Compartelo con los demás.
¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir del cuento?

Compromiso para la vida

Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.
Para terminar: la oración en común
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Señor, que nuestra vida esté unida siempre a Tí
Terminar leyendo la oración.


20 may. 2016

El cuento del laurel.

Cerca de un arroyo de agua fresca, había un pequeño bosque. Los árboles eran muy variados. Ellos invertían sus energías en ser más altos y grandes, con flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíces.

El laurel dijo:
"Yo mejor, voy a invertir mi savia en tener buena raíz, así creceré y podré dar mis hojas a todos los que las necesiten".
Los otros árboles estaban muy orgullosos de ser bellos.¡En ningún lugar había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse los unos a los otros, riéndose de los demás.
El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él, avasallándolo con sus flores y perfumes, agitando el frondoso follaje.
¡Laurel!...le decían- ¿para qué quieres tanta raíz? ¡Míranos! Todos nos alaban porque tenemos poca raíz y mucha belleza.¿Deja de pensar en los demás! ¡Preocúpate sólo de ti!
Pero el laurel estaba convencido de lo contrario, deseaba amar a los demás y por eso tenía ramas y raíces fuertes.
Un día, arreció una gran tormenta sobre el bosque. Los árboles más grandes, los más frondosos se vieron fuertemente golpeados, y no pudieron evitar que el viento los tumbara.
En cambio, el pequeño laurel, como tenía pocas ramas y mucha raíz, apenas, perdió algunas hojas.
Desde ese momento, todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles, no son las 
apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro de tú corazón. Allí en tú alma.


23 ene. 2016

Para pensar y meditar:


Cuentan una vez que un niño iba con su padre en el tren. El trayecto duraba unas cuantas horas. El padre se acomoda en el asiento y abre una revista y comienza a leerla. El niño le interrumpe: “¿Qué es eso papá?”El hombre se vuelve para ver lo que señala su hijo y contesta: “Es una granja hijo”. Al recomenzar su lectura otra vez una pregunta: “¿Ya vamos a llegar?”, y el hombre contesta que falta mucho. No bien había comenzado nuevamente a leer su revista cuando otra pregunta le interrumpe. Y así siguieron las preguntas, hasta que el padre buscando como distraer al chico, se da cuenta que en la revista aparece un mapa del mundo. Lo corta en pedacitos y se lo da diciéndole que es un rompecabezas y que lo haga. Feliz se sentó  en su asiento, seguro de que el niño estaría entretenido todo el trayecto. No bien ha comenzado a leer su revista el niño exclama: “Ya terminé”.
“¡Imposible! ¡No me lo puedo creer! ¿Cómo tan pronto?” Pero ahí está el mapa del mundo perfectamente compuesto. Entonces el padre le pregunta: “¿cómo pudiste recomponer el mundo tan rápido?” El hijo contesta: “Yo no me fijé en el mundo, detrás de la hoja está la figura de un hombre, recompuse al hombre y el mundo quedó arreglado…”

Para orar:

Hoy: palabra clave en mi vida de cada día. En este hoy se cumple la Escritura. En este hoy Cristo entra en la sinagoga de mis convicciones para proclamar un nuevo mensaje a la pobreza de mi pensamiento, a los sentimientos prisioneros de aquel deseo quebrado en las ruinas de un cotidiano gris, arrastrado hora por hora, a mi mirada ofuscada por mi horizonte miope. Un año de gracia, de regreso, de bendición. Señor, que mi hoy sea el tuyo, para que ninguna palabra tuya pueda caer en vano en mi vida, sino que todas puedan realizarse como granos de trigo en el surco helado del pasado, capaces de germinar con los primeros vientos de la primavera.

2 sept. 2015

RELATOS:¿Por qué Jesús dobla el Sudario de lino después de su Resurrección ?

¿POR QUÉ JESÚS DOBLÓ LA SERVILLETA?
Esta es una historia que puedo asegurar que nunca he visto circular en los mensajes de correo electrónico, por lo que decido contarla. Si te toca el corazón, es posible que desees compartirla.
¿Por qué Jesús dobla el Sudario de lino después de su Resurrección ? Nunca me di cuenta de esto. . .
El Evangelio de Juan ( 20:7 ) nos dice que el Sudario, que se le colocó sobre el rostro a Jesús, no sólo estaba echado a un lado junto con las vendas.
La Biblia dedica un verso entero para decirnos que el Sudario fue bien doblado, y que se colocó en un lugar aparte (quizás en donde estuvo tendido).
El domingo por la mañana, cuando todavía estaba obscuro, María Magdalena fue al sepulcro y encontró que la piedra había sido removida de la entrada.
Ella corrió y encontró a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba. Ella dijo: " Se han llevado el cuerpo del Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puesto! "
Pedro y el otro discípulo corrieron a la tumba para ver . El otro discípulo corrió y llegó antes que Pedro. Se detuvo, miró dentro del sepulcro y vió las vendas en el suelo, pero no entró
Luego llegó Simón Pedro y entró. También notó las vendas en el suelo, mientras que la tela que había cubierto la cara de Jesús estaba doblada y situada a un lado.
Era importante eso? ¡Por supuesto!
¿Es realmente importante? ¡Claro que Sí!
....
Para comprender el significado de la servilleta doblada , hay que entender un poco acerca de la tradición hebrea en esos días.
La servilleta doblada tenía que ver con el Maestro y el Siervo , y cada niño judío conocía esta tradición.
Cuando el siervo ponía la mesa de la cena para el Maestro, se aseguraba de ponerla exactamente de la manera en que el Maestro quería.
La mesa estaba decorada a la perfección, y luego el criado iba a esperar fuera de la vista, hasta que el Maestro había terminado de comer. El siervo no se atrevía a tocar la mesa, hasta que el Maestro hubiera terminado.
Ahora bien, si el Maestro había terminado de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, la boca, y la barba , y hacía un nudo la servilleta y la lanzaba sobre la mesa.
El siervo entonces sabía que era el momento para limpiar la mesa. Porque en aquellos días, la servilleta arrugada quería decir, " he terminado . "
Pero si el Maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía junto a su plato, el siervo no se atrevería a tocar la mesa, porque . . .
La servilleta doblada significaba...
"¡VOLVERÉ! "
QUE INCREÍBLE
QUE BELLO!
QUE MÁS..?? :
PARA DECIRNOS " ÉL" QUE REGRESA CON MENSAJE DESDE SU TUMBA!...
enlace :https://www.facebook.com/CENTRO MARIA REINA DE LA PAZ ARGENTINA

31 ago. 2015

REFLEXION :ESCUCHAR A DIOS


Reflexión indígena CHerokee.
Un hombre susurró: Dios, habla conmigo…y un ruiseñor comenzó a cantar. Pero el hombre no oyó.
¡Entonces el hombre repitió: Dios, habla conmigo!...Y el eco de un trueno se oyó…Mas el hombre fue incapaz de oír.
El hombre miro alrededor y dijo: Dios, déjame verte…Y una estrella brillo en el cielo. Pero el hombre no la vio.
El hombre comenzó a gritar: Dios, muéstrame un milagro… y un niño nació. Mas el hombre no sintió el latir de la vida.
Entonces el hombre comenzó a llorar y a desesperarse: Dios, tócame y déjame saber que estas aquí conmigo… y una mariposa se posó suavemente en su hombro…El hombre espanto la mariposa con la mano y desilusionado continuo su camino, triste, solo, y con  miedo.


26 ago. 2015

Relato: Los tres hombres ciegos.




Había tres hombres ciegos, quienes un día, fueron juntos para ver un elefante. ¡Ninguno de ellos había, jamás escuchado de un elefante, y no sabían, incluso que el elefante es un animal! Estaban muy curiosos y se determinaron a acercarse al elefante, uno a uno.
Aunque los tres eran ciegos, como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance.
El primer ciego vino al elefante y se apegó a su enorme costado. Él dijo:” ¡Este elefante es como una pared!”.
El segundo ciego camino a la cabeza del elefante y choco con un colmillo. Era afilado, puntiagudo y liso. El  gritó: “¡un elefante es como una lanza!”
El tercer ciego se acercó al elefante desde un costado y le toco la oreja. Dijo él:” ¡un elefante es como un ventilador como este en un día caluroso!”.
Bueno, ellos discutieron y discutieron sobre lo que es un elefante, y debido a que no se escuchaban y no aprendían unos de otros, nunca encontraron la verdad!

¡Imaginamos un fin positivo para este cuento! …los ciegos se escucharon entre si atentamente, y unieron las imágenes mentales con las que cada uno se representaba al elefante, integrando de este modo las partes que cada uno de ellos había tocado y teniendo una idea real y objetiva de lo que es un elefante.


Fuente: Amigo de ti mismo -P.Gustavo Jamut, OMV. Ed RCC.-www.sanroquercc.org.ar.

25 ago. 2015

RELATO: BUSCAR EN EL LUGAR EQUIVOCADO.


El siguiente relato nos ilustra de manera muy simple, como en ocasiones buscamos a Dios y la respuesta a nuestras necesidades interiores, en muchas cosas y lugares, pero no lo hacemos en el lugar correcto, que es el sagrario del propio corazón.
Un sabio encontró a un muchacho cuando este estaba buscando algo de rodillas.
-“¿Qué andas buscando muchacho?”.
-“Mi llave. La he perdido”.
Y arrodillados los dos, se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato dijo el sabio:
-“¿Dónde la perdiste?”
-“En la casa”.
-“Santo Dios! Y entonces, ¿Por qué la buscas aquí?”.
-“Por que aquí hay luz”.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a re direccionar nuestras búsquedas hacia la dirección correcta, para no desaprovechar el tiempo y las fuerzas.

Fuente: Amigo de ti mismo –pg 52–P.Gustavo Jamut, OMV. Ed RCC.

www.sanroquercc.org.ar

21 ago. 2015

CUENTO : Y DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS...



PARA QUE EL CORAZÓN SE ENSANCHE Y EL ALMA SONRÍA!

Cuando Dios creó el mundo, un día antes de darlo por terminado, Dios encomendó a sus ángeles la tarea de recorrer de nuevo el mundo y ver si faltaba algo por hacer. Un ángel llamado Juan, le contestó: “Señor, mil veces nos has enviado a ver si faltaba algo, ya te hemos dicho que todo quedó muy bien.” Y Dios se fue a dormir.
A la mañana siguiente, Dios madrugó más de lo normal, y aún en pijama se asomó a la ventana y vio que el hombre estaba talando bosques, matando focas, robando a sus empleados, e inventando armas para pelear por el petróleo, antes aún de descubrirlo. Dios mandó a sus ángeles bajar a la tierra a indagar que había hecho mal para poder corregirlo.
Muchos días después, los ángeles subieron a Su presencia.
“Señor, te tenemos que dar una mal noticia. Toda tu obra ha quedado perfecta salvo una cosa: el corazón del hombre se rasga con cada palabra que pronuncian otros hombres, y en cada grieta se cuelan unos sentimientos extraños que Tú no creaste y que el hombre mismo les ha puesto nombre: odio, celos, rencores, ambición...”
“Nosotros hemos cerrado sus heridas con Tus palabras y con Tus sentimientos, pero no basta con cerrarlas una vez; se vuelven a abrir continuamente, el corazón del hombre te ha quedado algo olvidadizo y frágil. Habría que estar todo el día a su lado.”
Fue entonces cuando un ángel propuso: “Sólo cabe una solución, podrías destruirlo y volverlo a crear de nuevo, mejorando su corazón; el de los elefantes te quedó muy bien, podrías copiárselo.”
Dios contestó: “No sería mala idea si ya no les hubiese tomado tanto cariño, y hasta tengo escogido de entre ellos algunos para grandes misiones. Creo que es mejor solución la que dijiste antes:
Que haya ángeles en medio de los hombres, constantemente cerca, para cerrar sus heridas y sanarles el corazón y para hablarles de mi y de nuestro proyecto común, a todas horas, en toda ocasión, a tiempo y a destiempo”
.
Y ASÍ FUE COMO DIOS CREO A LOS CATEQUISTAS...




5 ago. 2014


 Esta fábula nos puede ayudar a reflexionar sobre nuestra espiritualidad:
El padre contrariado: podríamos decir que representa al hombre que encarna los puntos de la vista de la racionalidad pura, incapacitado para entender los matices del arte.
El camino hacia mi tesoro pasa también por el dialogo con los perros furiosos, es decir, el dialogo con mis pasiones, mis problemas, miedos y heridas, con todo lo que ladra dentro de mí y amenaza con tragarse mis energías.
Muchas veces huimos de nosotros mismos nos da pánico mirarnos al interior por miedo de ver allí a un furioso perro.
Los furiosos perros ladradores están llenos de vitalidad, si los encerramos quedamos privados de su energía, necesaria para llegar a dios y al encuentro con nosotros mismos.
La torre, un símbolo de la maduración humana; hunde sus cimientos en la tierra y se eleva al cielo, es redonda, símbolo de totalidad.
El tesoro puede ser un nuevo impulso de la vida, un nuevo estilo de autenticidad personal, la nueva manera de ser yo mismo hasta completar la imagen que dios ha formado en mí.

Esta fuerza transformadora no se encuentra en las superficies en que vivimos sino en las profundidades. El camino hacia esas profundidades pasa por la confianza y decisión, por el desprendimiento y receptividad a escuchar la llamada a la vida y  descubrir una fuente  la vida  allí en lo profundo, como un manantial de vida que nunca se agota.

26 abr. 2014

leyenda de los colores


Cuenta una leyenda que, hace muchos años, los colores tomaron conciencia de quienes eran y pudieron verse a sí mismos. El problema que surgió fue que, cada uno, creyó ser el mejor.

–Yo tengo el color del fuego– dijo el rojo.
–Yo el del sol– dijo el amarillo.
–Nosotros el del cielo y el mar– respondieron el azul y el índigo.
–Yo el de las hojas de los árboles– dijo el verde, altanero.
–Yo el de las naranjas maduras.
–Yo el de las flores del jacarandá y de muchos otros árboles– dijo el violeta.

Cada uno estaba orgulloso de sí mismo, pero no podía ver la belleza del otro.
El marrón, desde el suelo, les decía que hacían un hermoso conjunto, pero ninguno quería oírlo.

¿Por qué iban a escuchar a ese color tan triste? Ninguna flor era marrón, ni el agua pura, ni las frutas. Bueno, el coco era marrón, pero estaban de acuerdo en que, por afuera, era bastante feo.

El blanco, que también les decía que era estupendo que estuvieran unidos, era, en la opinión de los colores, el más aburrido.

Cierto día, en el cielo, el sol conversaba con las nubes acerca de lo ridículo de la pelea entre los colores. No se hablaban entre ellos y no querían estar juntos.

–Yo me esfuerzo en mandarles la mejor luz para que cada uno brille apropiadamente, pero nadie mira a los demás– dijo el sol.
–Ya sé lo que podemos hacer– dijo una nube– Vamos a provocar una buena lluvia así no te ven y, quizás, dejen de pelear.

Durante varios días llovió, y los colores en la tierra dejaron de brillar. El mundo estaba gris. Los colores estaban escondidos para no estropear-se. De a poco, se disiparon las nubes y cada uno fue saliendo de su refugio mirando hacia arriba, para ver si iba a seguir lloviendo o había parado.

En ese mismo momento, al alzar sus ojos y dejar de mirarse cada uno a sí mismo, se descubrieron juntos en un hermoso arco que se formó en el cielo. Dejaron, entonces, de pelear y se alegraron de ser tan diferentes y de poder hacer algo todos juntos.

Para reflexionar después del cuento:

Mucho se habla de la diversidad y de aceptar a los demás como son pero, a pesar de eso, se siguen haciendo diferencias. Este relato nos permite pensar en los dones o capacidades que tiene cada uno y en la posibilidad de hacer algo junto al otro.

• ¿Qué fue lo que provocó que los colores cambiaran de actitud?
• Y nosotros ¿cómo podemos convertir el corazón, como lo pide Jesús?
• ¿Somos capaces de descubrir la belleza y los valores que hay en los demás?
• Cada uno comenta alguna experiencia en la cual haya realizado algo en forma comunitaria y como fue el resultado de esa acción. Muchas personas creen que de la forma en que ellas hacen las cosas, nadie puede hacerlas y les resulta difícil delegar o hacer algo con el otro porque consideran que va a salir peor o va a ser más lento.
• ¿Cuál es la experiencia de cada uno? ¿Qué aspectos positivos se pueden extraer de hacer algo en común?

* por María Inés Casalá y Juan Carlos Pisano - La hojita de los niños, San Pablo, 5 de marzo de 2006

por María Inés Casalá
inescasala@gmail.com

El Rincón del Cuento
Septiembre 2011 – Diálogo 203

4 nov. 2013

*La leyenda de los siete colores     

Cuenta una leyenda que, hace muchos años, los colores tomaron conciencia de quienes eran y pudieron verse a sí mismos. El problema que surgió fue que, cada uno, creyó ser el mejor.

–Yo tengo el color del fuego– dijo el rojo.

 –Yo el del sol– dijo el amarillo.

 –Nosotros el del cielo y el mar– respondieron el azul y el índigo.

 –Yo el de las hojas de los árboles– dijo el verde, altanero.

 –Yo el de las naranjas maduras.

 –Yo el de las flores del jacarandá y de muchos otros árboles– dijo el violeta.

 Cada uno estaba orgulloso de sí mismo, pero no podía ver la belleza del otro.

 El marrón, desde el suelo, les decía que hacían un hermoso conjunto, pero ninguno quería oírlo.

 ¿Por qué iban a escuchar a ese color tan triste? Ninguna flor era marrón, ni el agua pura, ni las frutas. Bueno, el coco era marrón, pero estaban de acuerdo en que, por afuera, era bastante feo.

 El blanco, que también les decía que era estupendo que estuvieran unidos, era, en la opinión de los colores, el más aburrido.

 Cierto día, en el cielo, el sol conversaba con las nubes acerca de lo ridículo de la pelea entre los colores. No se hablaban entre ellos y no querían estar juntos.

 –Yo me esfuerzo en mandarles la mejor luz para que cada uno brille apropiadamente, pero nadie mira a los demás– dijo el sol.

 –Ya sé lo que podemos hacer– dijo una nube– Vamos a provocar una buena lluvia así no te ven y, quizás, dejen de pelear.

Durante varios días llovió, y los colores en la tierra dejaron de brillar. El mundo estaba gris. Los colores estaban escondidos para no estropear-se. De a poco, se disiparon las nubes y cada uno fue saliendo de su refugio mirando hacia arriba, para ver si iba a seguir lloviendo o había parado.

 En ese mismo momento, al alzar sus ojos y dejar de mirarse cada uno a sí mismo, se descubrieron juntos en un hermoso arco que se formó en el cielo. Dejaron, entonces, de pelear y se alegraron de ser tan diferentes y de poder hacer algo todos juntos.

 Para reflexionar después del cuento:

 Mucho se habla de la diversidad y de aceptar a los demás como son pero, a pesar de eso, se siguen haciendo diferencias. Este relato nos permite pensar en los dones o capacidades que tiene cada uno y en la posibilidad de hacer algo junto al otro.

 • ¿Qué fue lo que provocó que los colores cambiaran de actitud?

 • Y nosotros ¿cómo podemos convertir el corazón, como lo pide Jesús?

 • ¿Somos capaces de descubrir la belleza y los valores que hay en los demás?

 • Cada uno comenta alguna experiencia en la cual haya realizado algo en forma comunitaria y como fue el resultado de esa acción. Muchas personas creen que de la forma en que ellas hacen las cosas, nadie puede hacerlas y les resulta difícil delegar o hacer algo con el otro porque consideran que va a salir peor o va a ser más lento.

 • ¿Cuál es la experiencia de cada uno? ¿Qué aspectos positivos se pueden extraer de hacer algo en común?

 * por María Inés Casalá y Juan Carlos Pisano - La hojita de los niños, San Pablo, 5 de marzo de 2006

 por María Inés Casalá- inescasala@gmail.com

El Rincón del Cuento- Septiembre 2011 – Diálogo 203