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20 jul. 2013

SIGNO-SIMBOLO-POSTURAS Y GESTO EN LA LITURGIA














GESTOS Y SIMBOLOS PARA EXPLICAR A LOS NIÑOS


Importancia del gesto religioso para los niños

El gesto es, para el niño, un medio mucho más significativo que la palabra. Por ejemplo: un niño expresará mucho más mejor su sentimiento de alabanza si hace un gran saludo a Dios con los brazos para acompañar las palabras: ¡Yo te alabo, Dios mío! Los niños, sobre todo los pequeños, necesitan mucho más del gesto para expresarse. Una cosa es decir que estamos contentos porque Jesús nos ama y otra, muy distinta, es bailar una ronda en torno a una imagen de Jesús cantándole con todo nuestro ser la canción: "Yo tengo un amigo que me ama". Debemos procurar que los niños vivan los gestos religiosos que realizan con conocimiento, autenticidad y sinceridad. Es muy importante buscar y explicar el significado de los gestos sagrados que realizamos. El niño entra en el mundo de la liturgia cargado de signos. La catequesis debe cargar paulatinamente de contenido al gesto para que no resulte vacío ni sin sentido alguno.

Hablamos con todo el cuerpo. Gestos y movimientos son vehículo de comunicación. El ser humano, por su misma constitución espiritual y corporal, sólo se expresa plenamente cuando a la actitud interna se une el gesto externo.

 Pero las posturas y los gestos no sólo expresan actitudes, sino que también las fomentan. Esto se ha vivi do en todas las épocas; en nuestros días la liturgia renovada da particular importancia al cultivo de la interioridad, haciendo que el cuerpo no sólo no distraiga, sino que ayude.

 El gesto que expresa una actitud es lenguaje simbólico. Dice otra cosa, dice algo que está más allá de lo expresable con palabras.

 Lo primero que ha de tenerse en cuenta es que todas las posturas señaladas para la asamblea, ante todo significan y fomentan el sentido de comunidad y de unidad de todos los participantes (cf. OGMR 20).

ELEMENTOS SIMBÓLICOS  

Somos seres humanos, es decir, seres compuestos de cuerpo y espíritu, de elementos externos y de elementos internos. Por consiguiente, nuestra actividad, también la liturgia, ha de ser externa e interna. Por eso empleamos signos, gestos, palabras y diversas acciones como expresión de la correspondiente actitud interior. La concurrencia de lo externo con lo espiritual ayuda a captar mejor la realidad y a enriquecer la vivencia.

 La liturgia necesita símbolos.

 Puesto que el símbolo es el lenguaje propio de las experiencias profundas y de lo trascendente, la liturgia los necesita. Sin símbolos no podría referirse ni experimentar o vivir lo más profundo. Quedaría en lo superficial.

 Cuando en la liturgia se quiere explicar todo (es decir, razonarlo), se elimina de ella la mayor riqueza. Cuando se quiere tener todo muy claro, sólo se ve la superficie. En es caso, “el precio de la claridad es la pérdida de profundidad” (P. Ricoeur). Lo que se muy claro es sólo la corteza. “El racionalismo es un enemigo de la celebración y de la ciencia litúrgica” (P. Fernández).

 En algunas celebraciones se suceden sin cesar las explicaciones de todo. Eso perjudica grandemente la vivencia de la liturgia

Los niños, desde pequeños, van adquiriendo el sentido de lo sagrado de manera global, perceptiva. Su crecimiento va unido a su despertar a la fe y ellos, van captando el sentido de lo sagrado, principalmente en las actitudes los adultos que los rodean y quieren: padres, abuelos, familiares, educadores, entre otros. Cuando los niños nos ven rezar, acudir a Dios, persignarnos, participar de una procesión o asistir a Misa, entre muchos gestos y signos, van captando que Dios para nosotros es algo importante y trascendente en nuestras vidas y no algo mágico o supersticioso; sino alguien que nos ama, nos cuida y nos protege siempre y que está muy presente en nuestras vidas.

 Lo sagrado es lo que nos religa con Dios, lo que no une a Dios, lo que nos da cuenta de que hay algo más en esta vida; algo distinto, que no se puede explicar por la razón, pero que es real, que existe, que es diferente a todo lo creado. Sagrado quiere decir “separado para Dios”. Urge recuperar el sentido de lo sagrado en los niños, desde pequeños.


Autor del texto: Escuela de acólitos San Tarsicio y Luis María Benavidez.


10 jul. 2013

EL AGUA BENDITA

- Fuente de los Bienes Espirituales.


  El Agua Bendita es un sacramental que perdona los pecados veniales. A causa de la bendición a ella adjunta, la iglesia recomienda encarecidamente a sus hijos el uso de la misma, especialmente cuando les amenaza algún peligro, ej. fuego, tempestades, enfermedades y otras calamidades. Todo hogar Católico debería tener siempre agua bendita disponible.
Aprovechemos los grandes Beneficios que procura, fomentemos el uso del agua bendita. Cada gota contiene tesoros indecibles de auxilio espiritual para el alma y para el cuerpo, pensemos en ello, si ahora nos diésemos cuenta de sus beneficios como lo comprenderemos después de la muerte la usaríamos más a menudo y con mayor fe y reverencia El agua bendita tiene, su gran poder y eficacia en virtud de las oraciones de la Iglesia que su Divino Fundador siempre acepta con prontitud y complacencia. He aquí la oración de lo que pide la iglesia al bendecir e...l agua: “Oh Dios… concédenos que esta criatura tuya (el agua) sea dotada de la divina gracia para expulsar los demonios y alejar las enfermedades, y que cualquier cosa en las casas o posesiones de los fieles que fuere rociada con ésta agua quede libre de toda impureza y de todo daño… Que todo lo que amenace la seguridad o la paz de sus habitantes sea expulsado por la aspersión de esta agua, para que la salud implorada por la invocación de tu Santo Nombre sea guardada de todo asalto.
Oraciones Eficaces...
Estas oraciones suben al Cielo cada vez que se toma agua bendita con la mano y se rocía una sola gota sobre sí mismo o sobre otros, presentes o ausentes vivos o difuntos; y las bendiciones de Dios descienden sobre el cuerpo y sobre el alma...
Expulsan al Demonio
El diablo como dice Santa Teresa, odia el agua bendita por ese poder especial que tiene sobre él. No puede permanecer largo tiempo cerca de un lugar o de una persona rociada con agua bendita.
Beneficia a los Ausentes
Si nuestros seres queridos se hallan lejos de nosotros, el agua bendita, rociada con intención de que Dios los bendiga donde quiera que estén, puede mover al Sagrado Corazón para que los bendiga y proteja librandolos de todo mal, de alma y cuerpo. La oración de la Iglesia les puede socorrer a cualquier hora y en cualquier lugar donde se encuentren, sobre todo a las Benditas Ánimas
 

2 jul. 2013

ELECCION Y MISION DE LOS 72 ...

«Después de esto, el Señor designó a otros Setenta» (10, la). En paralelo con la elección y misión de los Doce, Lucas, y solamente él, narra la designación y la misión de los Setenta. Puede muy bien afirmarse que esta segunda llamada es una creación de Lucas. Los evangelistas son muy libres no sólo en la elección de los materiales, sino en la creación de nuevas situa-ciones, escenas o discursos, con tal de adaptar el anuncio del mensaje a la nueva situación que viven sus comunidades, al tiempo que reflejan los problemas del presente. No redactan una crónica, con noticias como las que nos sirven los periódicos, la radio o la televisión. Quieren comunicar una «buena noticia» (¡de malas noticias ya tenemos bastantes!), una noticia que les ha afectado profundamente y que se ha traducido en una expe-riencia de vida. Por eso Lucas, una vez que ha sido proclamada la buena noticia de Jesús a hombres que no tenían nada que ver con el judaísmo y ha encontrado entre los paganos una acogida sin igual, trata de averiguar los motivos que han producido ese impacto situando la escena -mediante el procedimiento literario del doblete- en el tiempo de Jesús. Se anticipa así la respuesta que éste habría dado, si hubiese estado presente, ante aquella situación completamente nueva. En el fondo, es una muestra fehaciente de la conciencia que tiene la comunidad de que Jesús está vivo y de que sigue hablándole, como decía san Ignacio, el obispo de Siria, a los cristianos de Efeso: «Vosotros no hagáis caso a nadie más que a Jesús Mesías, que sigue hablándoos realmente» (Ef 6,2).

Valiéndose de la misión de los Doce (6,13) como de paradig-ma, Lucas redacta ahora una nueva bajo el signo de la universa-lidad, a fin de dar perfiles definidos a la nueva llamada de discí-pulos que acaba de realizar en territorio samaritano (9,57-62). La misión de los Doce, tanto en territorio judío (9,1-10) como en territorio samaritano (9,52-53) -si bien, como es obvio, por razones opuestas-, ha sido un verdadero fracaso. Jesús, sin embargo, no se desanima. «Después de esto», de la llamada de nuevos discípulos (tres también -cf 5,1-11-, pero anónimos), «designó el Señor a otros Setenta», además de los Doce. Mientras aquéllos ejemplificaban el nuevo Israel (las doce tribus), los se-tenta tenían que representar la nueva humanidad (según el cóm-puto judío, las naciones paganas eran en número de setenta). «El Señor» hace referencia al Resucitado. (La variante «Setenta y dos», contenida en numerosos manuscritos y adoptada por muchos traductores, constituye un intento de reconducir la aper-tura a la universalidad, esbozada en el número «siete/setenta», al recinto de Israel, delimitado por un múltiplo de «doce» [6 x 12 = 72].)

1. Josep Rius-Camps, El Éxodo del Hombre libre. Catequesis sobre el Evangelio de Lucas, Ediciones El Almendro, Córdoba
1991