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14 mar 2020

Ella lo esperaba en el deseo de su corazón y Él llegó para cambiarlo todo!



Para rezar con el Evangelio de este Domingo...
(El audio lo publicará mañana la página de los 500 años-primera misa argentina)

ABRAZANDO LA PALABRA-5-
Ella lo esperaba en el deseo de su corazón y Él llegó para cambiarlo todo! Jn 4, 5-42

ME ACERCO A LO QUE ME HACE SENTIR LA PALABRA.

Un pozo, un poco de agua y un “tengo sed”, nada más necesitó Jesús para provocar el “encuentro” y hacerse manantial para la vida de un pueblo ...
“Una mujer”, “un lugar mal visto” y un Jesús que siempre nos sorprende con su libertad; eso es ser libre y amar sin límites, por encima de todo, “amar sin medida”. ¿Te suena? Para Él todos somos como una página en blanco a partir del momento en que nos dejamos tocar el corazón por su Amor. Cada día puede ser un nuevo comienzo con Jesús y la Palabra de Dios hoy nos lo recuerda.

Samaria no deja de querer ser un signo para nuestra Fe ¿Te diste cuenta? Con la samaritana y con el buen samaritano ¡Cuánto nos quiere seguir enseñando nuestro buen Dios!
Vamos al pozo de Jacob
Miremos a Jesús, siempre todo tiene que partir de ahí, de mirarlo a Él…
Jesús está en el pozo, en ese día de calor, sentado solo, al medio día! en el peor momento del día, por eso seguro no había nadie y se acerca la samaritana. No conocemos su nombre, pero si me dejás, yo la llamaría “Esperanza” y te voy a ir contando por qué…
La samaritana se acerca, lo ve de lejos, pero igual se acerca, sabe que es judío, pero igual se acerca…
¿Y Jesús? … Está sentado en el pozo con su paz de siempre y cuando ve venir a la samaritana, la mira a ella pero… también nos mira a nosotros y nos dice ¿Y por qué no? ¿Por que a ella no? ¿Por que acá no? ¿Por que a este pueblo no? No le pongan límite, paredes, muros a mi sed! ¡No le pongan límite a mi Amor! Yo también tengo sed ¡Tengo sed de todos! ¿No podés verlo? ¡La samaritana tiene sed de Dios!

ENCUENTRO QUE LA PALABRA ESTÁ PRESENTE EN MI VIDA DE TODOS LOS DÍAS.

Si te parece congelemos el relato acá, porque este instante previo al encuentro es el que puede cambiarlo todo, sí todo! Podemos llamarlo “el momento de la mirada”, decime si no lo sentís así, si no lo vivís así, es ese segundo en el que te cruzás con esa persona y pensás muy dentro tuyo… paro o no paro, pregunto o no pregunto, escucho o no escucho, me meto o no me meto, me hago el que no vi o me detengo, “me la juego” o “me hago el distraído” ¿me embarro? ¡Puedo hacerlo!
También podríamos ser “muy correctos”, tomar agua del pozo con la samaritana, agradecerle y dejarla ir ¡Claro que podemos hacer eso! Todo el tiempo podemos seguir de largo, como pasó con el buen samaritano que sí se detuvo al costado del camino para ayudar al hombre herido, pero … ¿Ya sabés no? ¡Jesús nunca haría eso! Esa es la pregunta que tenemos que hacernos ¿Qué es lo que haría Jesús? ¿Qué diría?

No está en el corazón de Jesús dejar de mirar a los ojos a las personas.
No está en el corazón de Dios no entregarse.
Él es manantial para la sed de la samaritana y para la sed de todos.
“Jesús tiene sed de nuestra sed” y sí, es así… no es un juego de palabras, es su “vida” su “modo de vivir” y debería ser el nuestro.

La samaritana no se siente digna de ser mirada, escuchada, perdonada, amada; ella se siente señalada por todos … pero en su corazón, ella esperaba. ella deseaba, ella creía en el Mesías que iba a llegar para anunciarle todo, ella tenía una profunda sed … por eso te decía que la llamaría “Esperanza” ¿Vos cómo la llamarías? Es que la Samaritana cuando se dejó mirar a los ojos por Jesús, lo vio, lo reconoció, sino fijate qué hizo… ¡Se olvidó de su sed, de su cántaro y corrió a contar a todos con quién se había encontrado! ¡Quería que el pueblo entero fuera a verlo! Y tanto habrá insistido que Jesús se quedó dos días en Samaria con ellos. Ni les cuento la cara que tendrían los discípulos. Una vez más ellos sin comprender el actuar de Jesús ¿Y la samaritana? ¡Una misionera más! No solo se encontró con el Señor, sino que se dio cuenta que un Amor así había que compartirlo, que era demasiado grande para ella, que todos tenían que escucharlo, sentirlo. La Samaritana es la que desde el primer momento les acercó a Jesús a su gente, la que les compartió el verdadero manantial y ese Encuentro que seguro le cambió la vida a muchos.

LA PALABRA SE HACE VIDA Y ORACIÓN EN NOSOTROS

Este Evangelio nos invita a agradecer por todos los que nos ayudaron a encontrarnos con Jesús; con su vida, con sus gestos, con sus palabras, con su compromiso. Agradecer por los que no le ponen límite al Amor de Dios. Suena fácil decirlo, pero vivirlo, no lo es. Pensemos en sus nombres, en sus vidas y recemos por todos ellos.
Y qué bueno también pedir para que nosotros podamos ayudar a otros a encontrarse con el amor inmenso y sanador de Dios. Que podamos ser humildes instrumentos de su presencia, especialmente donde más nos necesite. ¡Ese sí que es un regalo para agradecer!
La madre Teresa nos habló tanto de la sed de Jesús. En todas sus capillas cerca del crucifijo las hermanas tienen escrita la frase “Tengo sed” y desde su vida ella intentó calmar la sed de Jesús, sanando la sed de los más pobres entre los pobres.
La vida de Jesús fue un “saciar la sed de todos” pero especialmente la sed de los que más sufrían. Nosotros tenemos “sed de Dios” y también podemos “ayudar a saciar la sed de los que más necesitan”.

Mi ORACIÓN SE HACE GESTO

Que nuestro GESTO en la oración de hoy empiece por pensar… ¿De qué tenemos sed nosotros?
Jesús viene para todos, para vos, para mí, para todos.
A veces sentimos que hay tanta urgencia de amor que no hay lugar para mi sed, para la sed de cada uno de nosotros en la lista de Dios. No es así. Dios no tiene lista, todos estamos en el corazón de Dios. Y no hay lista de espera. Todos somos samaritanos y Jesús quiere saciar nuestra sed ¿Por qué buscar agua en el pozo, cuando tenemos el manantial tan cerca?
¡Yo tengo sed de Dios, vos tenés sed de Dios y Dios tiene sed de todos!
Ahora ¿Ofrecerle mi sed, es dejar de pensar en quiénes más necesitan? ¡No! Mirá la lógica del amor de Dios qué maravillosa es.
Cuando nos convertimos en cántaros de agua en manos de Dios, nuestro corazón estalla de amor, así como el de la samaritana, y casi sin darnos cuenta, de allí brota nuestro compromiso con la “sed de nuestros hermanos”.
Si tenemos a Jesús presente en nuestra vida, no podemos vivir sin servir. Con Jesús, la sed de nuestros hermanos se convierte en nuestra propia sed, pero nadie puede dar lo que no tiene, por eso cuando nos sentimos samaritanos, sedientos del amor de Dios, es cuando ayudamos a los que tienen “sed de Dios”
Qué ingenioso este camino de la Fe, pensar la salvación así. Nadie puede salvarse solo, nos necesitamos. Vos me necesitás a mí y yo necesito de vos y todos necesitamos del agua que nos da la verdadera Vida.

Si me dejás compartirte otro GESTO, me gustaría terminar acercándote una canción que tiene una letra maravillosa y nos ayuda tanto a rezar este Evangelio. Se llama “el deseo de la samaritana” Ojalá la disfrutes como Yo y te ayude a acercarte a Jesús sediento de su amor.
Que en este camino hacia los 500 años de nuestra primera misa en Argentina, podamos armar una mesa con todos los que tienen verdadera “sed de Dios” ¡No le pongamos límite a su Amor! Dios no le pone límite a su entrega.
¡Que tengas una linda semana!
¡Seamos cántaros de barro en los brazos de Jesús!

Enséñame a ser cántaro de barro
a dejarme llevar en tus brazos
a derramarme y llenarme hasta el borde
a quererme con grietas y roces.

Enséñame a ser quién soy de tu mano
cántaro que se da sin dudarlo
enséñame como tú
a ser derroche
agua que riega el amor
para que brote
para que brote.

LA FIESTA DEL ABRAZO!


https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=g3GKFY_MuSU


3er Domingo de Cuaresma Ciclo A

Vicaría para Niños
Arzobispado de Buenos Aires



“Jesús, danos de esa agua


PRIMERA LECTURA
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma         5, 1-2. 5-8

     Hermanos:
     Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
     Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
     Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
     En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
     Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
     Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

     Palabra de Dios.


SALMO               94, 1-2. 6-9

R.
 Cuando escuchen la voz del Señor,
no endurezcan el corazón.


¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor! 
R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. 
R.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.» 
R.


VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf Jn 4, 42. 15

Señor, Tú eres verdaderamente el Salvador del mundo;
dame agua viva para que no tenga más sed.


EVANGELIO
Versión más breve

El manantial que brotará hasta la vida eterna

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42

     Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.
     Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.»
     Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
     La samaritana le respondió: «¿Cómo? ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
     Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva.»
      «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?»
     Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna.»
     «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla.» «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar.»
     Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.»
     La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo.»
     Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo.»
      Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo.»

     Palabra del Señor.

O bien a modo de diálogo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42

NARRADOR
Lectura del Santo Evangelio según san Juan. En aquel tiempo Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:

JESÚS
-Dame de beber.

NARRADOR
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dijo:

SAMARITANA
-¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?

NARRADOR
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó:

JESÚS
-Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.

SAMARITANA
-«Señor, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».

JESÚS
-El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna.

SAMARITANA
-Señor, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla. Veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar».

JESÚS
-Créeme, mujer, llega la hora, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre.

NARRADOR
Entonces le dijo la samaritana

SAMARITANA
-Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo.

NARRADOR
Y Jesús se dio a conocer diciendo:

JESÚS
-Soy Yo, el que habla contigo

NARRADOR
Palabra del Señor.



APORTES PARA LA CELEBRACIÓN


“Jesús, danos de esa agua

INTRODUCCIÓN

La Cuaresma es el tiempo litúrgico en el cual se invita a la conversión. La Cuaresma dura 40 días. El color litúrgico de este tiempo es el morado. No se reza el “Gloria”, ni se canta el “Aleluia”.


VIDEO

Ver antes de la Misa o en catequesis: https://www.youtube.com/watch?v=Sf_dGBjk99A

SIGNO

Luego de la homilía (o cuando sea oportuno), se puede invitar a que algunos niños y adultos se acerquen hacia la pila bautismal o una fuente y se hagan la señal de la cruz con el agua. Otra opción es pasar por los bancos bendiciendo con agua a las personas. Mientras tanto se puede cantar: CD: 2007 Semana Santa, Pascua y Pentecostés “ES COMO UN RÍO” N° 10 - www.vicarianiños.org.ar


RECURSO

Opción 1: Dramatización: “LA SAMARITANA”

Opción 2: Explicar el Evangelio


Dramatización: “LA SAMARITANA”


Materiales previos
Una animadora representará a la “Samaritana” y otro animador a “Jesús”. Necesitamos: un aljibe, cántaro con agua y ropa apropiada de época.

Idea
Representar el diálogo del evangelio.


SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN

Diálogo con los chicos: hace un rato realizaron una representación, ¿qué sucedió? Escuchar las respuestas…

Junto con el sacerdote que dialoga con los chicos se reconstruye el Evangelio:
Jesús estaba muy cansado y se sentó junto al pozo de Jacob, en ese momento apareció una mujer samaritana y Jesús le pidió de beber. Recordemos que los judíos no se hablaban con los samaritanos y menos aún con las mujeres. Jesús venció los prejuicios y comenzó el diálogo. Pero Jesús tiene algo más valioso que dar. ¿Recuerdan lo que le dice a la mujer?...
“… pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed…” es “… manantial que brotará hasta la Vida eterna.”

+ Muchas veces descubrimos que nos envuelve una ansiedad por tener cosas, o que todos me quieran o tener muchos amigos o por ser feliz… y no conseguimos todo lo que queremos y nos ponemos mal.

+ La verdadera alegría y felicidad está en dejarnos amar por Jesús y recibir su amor infinito. El secreto para vivir sin sed material es responderle al amor que nos tiene con fe, creyéndole, abriéndole el corazón para que me trasforme y viva en mí.

+ Pensemos de nuevo en Jesús y la Samaritana, que desproporción entre lo que pide Jesús, agua del pozo, y lo que nos puede dar “el agua viva”…

+ Es la misma desproporción que vivimos cuando nos bautizamos. El día de nuestro bautismo Dios viene con todo su amor a nuestras vidas, nos regala su presencia para siempre en nuestros corazones. Desde ese día somos personas nuevas iluminadas por Dios.

+ En el bautismo, como dice San Pablo: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” para que seamos distintos.

Vamos a pedirle hoy al Señor, en este tiempo de Cuaresma, tiempo de conversión interior, que nos dispongamos a recibir el Agua Viva que Jesús nos ofrece, como lo hizo con la samaritana, sin reparar en su vida anterior.

+ Le decimos: “Jesús, danos de esa agua”
·         Para contagiar tu paz…
·         Para ser solidarios…
·         Para decir la verdad…
·         Para renovar nuestro bautismo…
·         Para ser felices de verdad…
·         Para cuidar la naturaleza…
·         Agregar otros…


ACTO PENITENCIAL

 

Luego de cada monición se puede cantar: “Hoy te pedimos perdón” o “Papá del cielo”: www.vicarianiños.org.ar

* Jesús, que nos das el agua de la Vida. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.

* Jesús, que nos das el agua que nos renueva. Te cantamos… o bien Cristo, ten piedad.

* Jesús, que nos das el agua que nos hace hombres nuevos. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.


ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención respondemos: DANOS SEÑOR, EL AGUA VIVA…

1. Te pedimos el agua que nos renueve interiormente para anunciar a todos el mensaje de la salvación. Oremos

2. Te pedimos la alegría, la paz y la fortaleza, para todas las personas que están pasando momentos difíciles. Oremos

3. Te pedimos defender la vida inocente desde la concepción. Oremos

4. Te pedimos por todos nosotros, para que en esta Cuaresma cambiemos nuestro corazón, por un corazón solidario, manso y tierno. Oremos


ORACIÓN COLECTA

Padre del cielo,
te pedimos en esta Cuaresma,
ser fieles a tus enseñanzas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios y Padre bueno
junto con el pan y el vino,
ofrecemos nuestras vidas,
para que sean gratos a tus ojos
y nos alcancen la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te damos gracias Padre bueno,
porque por medio de tu Hijo Jesús,
nos regalas el agua viva,
que colma nuestro espíritu con tu amor.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


PREFACIO
La Samaritana

V. El Señor esté con ustedesR. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor Nuestro.

Él mismo, cuando pedía a la Samaritana
que le diera de beber,
ya había infundido en ella el don de la fe;
y si quiso tener sed de la fe de esa mujer
fue para encender en ella el fuego de su amor divino.

Por eso, te damos gracias
y proclamamos tu grandeza
cantando con los ángeles:

Santo, Santo, Santo…


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Misa Dgo III de Cuaresma - Ciclo A (opción 1)


Vicaría para Niños
Arzobispado de Buenos Aires


“JESÚS CALMA NUESTRA SED Y NOS MUESTRA
LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE”



PRIMERA LECTURA
Danos agua para beber

Lectura del libro del Éxodo          17, 1-7

     Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidim, el pueblo no tenía agua para beber. Entonces acusaron a Moisés y le dijeron:
     «Danos agua para que podamos beber».
     Moisés les respondió:
     «¡Por qué me acusan? ¡Por qué provocan al Señor?»
     El pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: «¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?»
     Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: «¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?»
     El Señor respondió a Moisés: «Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo.»
     Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
     Aquel lugar recibió el nombre de Masá -que significa «Provocación»- y de Meribá -que significa «Querella»- a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: «¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?»

     Palabra de Dios.


SALMO               94, 1-2. 6-9

R.
 Cuando escuchen la voz del Señor,
no endurezcan el corazón.


¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor! 
R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. 
R.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.» 
R.


VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf Jn 4, 42. 15

Señor, Tú eres verdaderamente el Salvador del mundo;
dame agua viva para que no tenga más sed.


EVANGELIO
Versión más breve

El manantial que brotará hasta la vida eterna

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42

     Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.
     Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.»
     Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
     La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.
     Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva.»
      «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?»
     Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna.»
     «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla.» «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar.»
     Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.»
     La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo.»
     Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo.»
      Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo.»

     Palabra del Señor.



APORTES PARA LA CELEBRACIÓN

“JESÚS CALMA NUESTRA SED Y NOS MUESTRA
LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE”

INTRODUCCIÓN

La Cuaresma es el tiempo litúrgico en el cual se invita a la conversión. La Cuaresma dura 40 días. El color litúrgico de este tiempo es el morado. No se reza el “Gloria”, ni se canta el “Aleluia”.

EL EJE DE ESTE CICLO

Durante los domingos de cuaresma, vamos a proponer trabajar siguiendo como eje una frase que puede estar desde el comienzo anotada en la cartelera

“Caminamos hacia la Pascua apoyados en Dios, que nos invita a escuchar a Jesús, para que reconociendo lo verdaderamente importante, podamos ver como vence la muerte”.

En el transcurso de los domingos se va a ir desglosando la frase y explicando los distintos aspectos que incluye.

Domingos de Cuaresma:

1.- Tentación – DesiertoCaminamos hacia la pascua -Nos apoyamos en Dios-

2.- TransfiguraciónDios nos dice que escuchemos a Jesús - Jesús nos invita a seguirlo-

3.- SamaritanaNecesitamos a Jesús - Nos muestra lo verdaderamente importante. Jesús calma nuestra sed-

4.- Ciego de nacimientoNos abre los ojos y el corazón para que veamos de verdad-

5.- LázaroJesús vence la muerte-


CARTELERA

Podemos colocar en la cartelera: “… PARA QUE RECONOZCAMOS LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE…”


RECURSO

A modo de propaganda alguien puede promocionar distintas aguas saborizadas que calman distintas clases de sed, una de las botellas es muy especial y no tiene etiqueta porque sacia todo tipo de sed.
Un catequista o animador le pide al vendedor que se retire haciéndole notar que se equivocó de lugar. El vendedor le dirá que vino porque le dijeron que en este lugar buscaban  “el Agua Viva” que calma toda sed. Entonces lo invitan a sentarse y escuchar.


SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN

+ En este verano que hizo tanto calor, ¿cómo se sintieron, qué hicieron…?

+ Posibles respuestas: Nos sentíamos agobiados, desganados, no queríamos hacer nada, sólo teníamos ganas de estar en una pileta y beber mucha agua.

+ Cuando hace calor ¿cómo reacciona nuestro cuerpo? Nos cansamos más, transpiramos, tenemos necesidad de hidratarnos, recuperar líquido. El cuerpo nos avisa que nos falta líquido ¿Cómo? A través de la sed. Esa es la marca en rojo del tanque de nuestro cuerpo cuando necesita líquido.

+ ¿Solamente tenemos sed cuando nos falta líquido? No porque muchas veces cuando necesitamos otras cosas también decimos que tenemos sed. Seguramente hemos escuchado la frase “sed de justicia”... ¿Qué querrá decir?

+ Decir que tenemos sed significa muchas veces que queremos algo que nos hace falta. Así como hay distintas clases de “sed”, hay distintas aguas para calmarlas.

+ La sed de nuestro corazón no se calma nunca, siempre tenemos ganas de un poco más, un poco más de cariño, un poco más de perdón, un poco más de sabiduría, un poco más de comprensión, un poco más de generosidad, etc.  La sed de nuestro corazón no se calma porque todo eso que necesitamos es parte de la sed más grande y que sólo puede colmarla y saciarla el Amor de Dios.

+ Jesús vino al calmar nuestra sed, Él es el Agua Viva que le da a nuestra vida lo verdaderamente importante, lo que verdaderamente necesitamos.

+ Así le pasó a la mujer de Samaría, siempre buscaba agua para calmar la sed, pero su corazón tenía otra sed, que sólo se calmó cuando encontró a Jesús.


ORACIÓN COLECTA

Padre Dios, en esta Cuaresma
te pedimos calmar la sed
de nuestro corazón
con el agua Viva que nos regalas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Junto con el pan y el vino
queremos ofrecerte Señor
la sed de nuestro corazón
para que la calmes con todo tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre bueno, te damos gracias
porque siempre nos cuidas
y nos das a tu Hijo Jesús,
el agua verdadera que calma nuestra sed.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


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