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16 dic. 2017

Primera Semana de Consagración al Inmaculado Corazón de María

PRIMERA SEMANA



Una semana en Nazaret. 


Programa de Oración para todos los días

  1. Ponerse en presencia de Dios. (Señal de la Cruz)
  2. Lectura de la meditación y rezo del Salmo propuesto.
  3. Rezar el Credo 
  4. Rezar el Santo Rosario (Ver aquí), por las intenciones del Corazón de la Virgen.
  5. Rezar la Consagración al Inmaculado Corazón de María (ver aquí)
  6. Repetir, tres veces: "María, Reina de la Paz, ruega por nosotros y por la paz del mundo entero



Día 1:   La subida a Nazaret. Abandonar el espíritu del mundo y consagrar los bienes materiales.
Meditación: María, tu que has proclamado que Dios devuelve a los ricos con las manos vacías, quiero decirte que sobre la tierra el único tesoro que anhelo es tu hijo, el fruto de tus entrañas, para que donde esté mi tesoro, tu tesoro, también esté mi corazón. Te consagro mis bienes, todas mis posesiones materiales, dispón de ellas ante el advenimiento del Reino. Tu que nos has dado el Pan de Vida, recibe el fruto de mi trabajo, para que sea compartido y multiplicado. La palabra de tu Hijo que nos ha dicho que nadie puede servir a dos señores al mismo tiempo, esta palabra me sobrecoge y te confieso que solo deseo servir al único Señor que es Dios y a su humilde sierva que es mi Reina. María, te consagro mi trabajo, el fruto de mis esfuerzos físicos e intelectuales, pongo a tu disposición mis bienes materiales, dispón de ellos según tu agrado.

Salmo 113 (112)

Día 2:  Para entrar a la casa de la Sagrada Familia – Consagramos nuestros sentidos

Meditación: Virgen María, de quien Jesús tomó carne y cuerpo, te consagro todos mis sentidos para que alejados de sus burdos disfrutes, ellos me sirvan para gustar el verdadero sabor de la cosas bellas y buenas que el Creador nos ha destinado, para conocer la alegría de reinar en la creación, según la sabiduría de Dios. Porque así como el Hijo del Hombre vino al mundo, comía y bebía; yo quiero, como él, que todas mis facultades concurran a una mayor vivencia de la caridad. María, te consagro mis cinco sentidos, purifícalos, para que ellos sean capaces de regocijarse de la vida y percibir, poco a poco, las realidades de los bienes futuros.

Salmo 122 (121)

Día 3: Pobreza en el Espíritu - Consagramos nuestros bienes interiores.
Meditación: María elegida de Dios, pobre pequeñita, despojada de toda mirada sobre ti misma y rica en esperanza de los bienes del Reino: te consagro mi inteligencia, mis pensamientos, sobre todo, aquellos que me parecen los más elevados y los mas bellos; pues ningún pensamiento puede concebir el reino que Dios engendra en los pobres, primero en ti, Obra Maestra de la creación.
Te consagro todo don, todo bien espiritual para que nunca pueda considerarme como el autor; que pueda gritar contigo que Dios exalta a los pobres y resiste a los orgullosos. María, tómame en tu escuela de dulzura y humildad de corazón.

Salmo 113 (112) 


Día 4:  Mansedumbre y deseo de vida en común – Consagramos nuestras relaciones humanas
Meditación: Dulcísima Virgen María, Madre de Misericordia, tú que sin cesar perdonas a los hombres sus ofensas y su rechazo al Dios del Amor. Ruega para que en mi corazón no brote ninguna raíz de amargura o de resentimiento. Te consagro todas mis relaciones humanas, para que ellas lleguen a ser motivo de manifestación de la dulzura de Cristo. Te consagro mis relaciones afectivas, para que busque siempre más dar que recibir; persiga el interés del otro y aquel de Dios antes que el mío. Te consagro toda relación familiar, para que buscando solo el crecimiento en el amor, ponga la unión y la ternura, allí donde haya dureza y discordia.

Salmo 133 (132) 
Día 5: Entrar en la cámara nupcial – Consagramos nuestra alma
Meditación: Oh María, Jardín secreto donde el Verbo ha crecido en silencio, te abro las puertas del santuario de mi alma, ese lugar oculto de mi espíritu que solo visita el Espiritu del Dios Vivo, la cámara nupcial de la que solo el Esposo posee la llave. Manantial sellado cuya agua está reservada a los que aceptan vivir el misterio de la transformación del bautismal en sangre de martirio. Ven como reina a mi cámara real y adórnala con tu amor infinito, Oh hija de Jerusalén. Te consagro ese lugar tan profundo que solo he presentido y que no conoceré plenamente más que en la luz de tu presencia.

Salmo 85 (84) 

Día 6: Amor de Caridad – Consagramos nuestras relaciones afectivas y espirituales
 
Meditación: Oh Corazón de María, en el que ha latido el Corazón de Dios, le diste a José la plenitud de la bienaventuranza de los corazones puros. El, que a través de tu Corazón, de tu seno y  de tus manos, pudo ver a Dios; tocarlo, cubrirlo de besos y recibir de él el más tierno de los amores, el más humano y el más divino. Oh María, cuyo corazón Inmaculado veía al Padre Eterno, comunicaste a José el don de la paternidad verdadera y le diste un Hijo para ejercerla. Esposa de José, Madre de Dios, te consagro mi corazón y todos sus movimientos, te consagro todos mis afectos humanos y espirituales, para que compartiendo conmigo los privilegios que son debidos por tu concepción inmaculada, divinices todas mis relaciones.

Salmo/Himno: Himno a la caridad. 1 Cor 13, 1-8 

Día 7: Atracción de la Cruz y muerte de amor – Consagramos nuestro corazón por el mundo
Meditación: María, Madre de Cristo, por la muerte del Mesías sufriente, que por su muerte ha vencido la muerte, ruega por mi ahora y a la hora de mi muerte, para que ella sea una muerte de amor, una consumación total de mi vida, en la que día tras día muera de amor por el mundo que rehúsa vivir de amor. María, tu que morías por no poder morir con tu Hijo y que fuiste traspasada por la espada, te consagro mi cuerpo y mi corazón para que en el cuerpo de Cristo yo sea ese corazón que infinitamente muere e infinitamente vive triturado, pero dando amor en lugar de odio, dulzura en lugar de amargura, bendición en lugar de injuria.

Salmo 116 (114.115) 

27 feb. 2017

Reflexión sobre el mensaje de la Reina de la Paz del 25 de febrero de 2017. P. Gustavo Jamut omv.

Reflexión sobre el mensaje de la Reina de la Paz del 25 de febrero de 2017. P. Gustavo Jamut omv.

 

Mensaje de la Reina de La Paz del 25 de febrero.
Queridos hijos, hoy los invito a vivir profundamente su fe y a que oren al Altísimo para que la fortalezca, de manera que los vientos y tempestades no la puedan quebrantar.
Que las raíces de su fe sean la oración y la esperanza en la vida eterna.
Y desde ahora, hijitos, trabajen en sí mismos en este tiempo de gracia en que Dios les concede la gracia para que, por medio de la renuncia y el llamado a la conversión, sean personas de clara y perseverante fe y esperanza.
Gracias por haber respondido a mi llamado.”

15 ene. 2016

El orgullo y el miedo, no permiten que el amor de Jesús y su paz gobiernen el corazón


La Madre habla en el mensaje de 2 actitudes que frenan el avance de la vida espiritual: el orgullo y el miedo. El orgullo, porque es el sentimiento y actitud que conduce a la persona a cerrar el corazón a Jesús, a Su amor y a Su paz. La persona orgullosa “decide” cerrar el corazón a Dios. Piensa resolverlo todo desde sus propias capacidades y así no le permite a Dios resolver las situaciones adversas. Entonces, el orgullo no es bueno para la vida espiritual, porque el orgullo no deja crecer en el corazón el amor y la paz de Jesús.
El otro problema que enuncia María, que dificulta acogerla y acoger a Jesús, es el sentimiento del miedo. Y obsérvese que la Madre no procede como lo haría un psicólogo, que primero averiguaría por el origen de ese sentimiento en la persona. No. La técnica de María es distinta: primero va al grano, al meollo de la situación, evidencia el problema para luego presentar la forma en que se puede superar el sentimiento negativo. Ha dicho que ese medio es la oración dirigida a Jesús. Entonces, hay que considerar que el miedo hace daño al alma y a la vida cotidiana, paraliza la vida espiritual, la entorpece, la encadena, no le permite avanzar, y el Maligno también se aprovecha de él. Y cuando el miedo no se atiende a tiempo, puede transformarse en una enfermedad. De hecho, hay muchos fieles que padecen de la enfermedad del miedo, sobre todo, del miedo espiritual que es el que destaca la Madre. Y dejarse encadenar por él, impide conocer el amor de Dios, significa vivir en la oscuridad. El miedo espiritual tiende a rechazar a Dios y a sus proyectos.
El miedo espiritual además justifica no hacer una buena confesión, no hablar las cosas como se debe con el sacerdote, con un padre espiritual; justifica no ayunar, no rezar el rosario, no buscar las respuestas en la Biblia. En fin, el miedo, cuando es enfermizo, puede hasta conducir a las personas a la depresión y a los trastornos de ansiedad y al pánico… Y la Madre en el mensaje muestra una vez más la solución: el miedo y el orgullo se sanan con la oración dirigida a Jesús. Pero no con un Padrenuestro o una visita al Santísimo, sino con un proceso de oración, que es el que sana el orgullo y el miedo obsesivos e irracionales; porque muchas personas no se dan cuenta que los poseen.
Padre Francisco Verar