2 abr. 2013


Revista sociedad,cultura y religion




autores de la revistta
1 Nº 8.CARMELO BUENO HERAS. Artículos publicados en sc-religion.com
2 Nº 8. ADOLFO SILLÓNIZ GONZÁLEZ. Artículos publicados en sc-religion.com
3 Nº 8. PEDRO FELIPE DE LA IGLESIA DIÉGUEZ. Artículos publicados en sc-religion.com
4 Nº 8. MANEL ESTAPÉ ESPARZA. Artículos publicados en sc-religion.com
5 Nº 8. RUBÉN PRIETO CHAPARRO. Artículos publicados en sc-religion.com
6 Nº 8. JOSÉ CARLOS MONTALBÁN GARCÍA. Artículos publicados en sc-religión.com
7 Nº 8. JAIRO DEL AGUA. Artículos publicados en sc-religion.com
8 Nº 8. CARMEN TARRADAS DE LUQUE. Artículos publicados en sc-religion.com
9 Nº 8. MALULI ÁLVAREZ DE EULATE. Trabajos publicados en sc-religion.com
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Nº 8. ALMUDENA FERNÁNDEZ GARCÍA. Artículos publicados en sc-religion.com


material para primaria

1 ¿Jugamos a los Bonis? <p> </p> © Almudena Fernández García
2 Nº 1/a. Actividades previas al trabajo con el relato bíblico. Adolfo Sillóniz
3 Nº2. CÓMO PRESENTAR UN RELATO BÍBLICO A LOS ALUMNOS © Adolfo Sillóniz González
4 Nº 3. Primaria
5 Cómo trabajar sobre un texto bíblico en clase. Adolfo Sillóniz
6 Nº 3. Cómo trabajar sobre un texto bíblico. (c) Adolfo Sillóniz
7 Nº 4. Los Profetas. (c) Adolfo Sillóniz
8 Nº 5. Génesis: cosmología y didáctica. Adolfo Sillóniz
9 N 7. EL PAN DE JESÚS. Primaria. Experiencia didáctica. (c) Profesores de Religión de Alcobendas.
10 N 7. Primaria. Juego de Cartas. Profesores de Religión del CAP de Alcobendas
11 Nº 8. Primaria. Cómo presentar el acontecimiento de la resurrección. © Almudena Fernández García.
12 Nº 9. La viña. Primaria. Juego. (c) Amparo Sánchez.
13 Nº 11. Primaria. (c) Mª Magdalena Galiana Lloret. Proyecto Radio Solidaria Amiga
14 N 12. Primaria. Buzón del Cielo. José Carlos Montalbán García.

               

SIMBOLOS DE LA PASCUA


Cirio Pascual: simboliza la presencia de Cristo resucitado, luz del mundo, en medio de su comunidad: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas" (Juan 8:12).

Conejo - es el símbolo de la fertilidad, más acertadamente se aplica a la iglesia, que genera, a través del bautismo, los niños  son los nuevos integrantes de  la comunidad cristiana.

El conejo fue elegido por San Ambrosio como símbolo de la Resurrección. Tanto el conejo y la liebre tienen muchos cachorros,  al igual que muchos de los hijos adoptivos de Dios el Padre, de la resurrección de Jesús.

Cordero Pascual - representa a Jesucristo, el verdadero "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", es decir, realiza la liberación total y definitiva de los fieles (cf. Jn 1:29). Él es el Cordero que las actualizaciones sobre nuestros altares, su ofrenda al Padre, se nos da como alimento. Según el libro de Apocalipsis: "La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero" (Apoc. 6:10).

Cristo es nuestra Pascua, y su sangre, la sangre del Cordero de Dios, purifica y nos limpia de todo pecado.

PARTE DE LA SANTA MISA:

Cordero de Dios : En el rito Fracción, el sacerdote parte el pan consagrado como el pueblo canta "Cordero de Dios". Juan el Bautista proclamó a Jesús como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1:29). El partir el pan recuerda las acciones de Jesús en la Última Cena, cuando partió el pan antes de dársela a sus discípulos. Uno de los primeros nombres para la celebración de la Eucaristía es la fracción del pan.
Nos arrodillamos mientras el sacerdote toma la hostia, lo parte sobre la patena, y coloca un pequeño pedazo en el cáliz, diciendo en voz baja:
Que esta mezcla del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo dar vida eterna a nosotros que la recibimos.
Mientras tanto, el siguiente se canta o dice:
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
danos la paz.
* La invocación incluso puede repetirse varias veces si la fracción se prolonga. Sólo el tiempo final, sin embargo, se nos conceda la paz, dijo.
Luego el sacerdote, con las manos juntas, dice en voz baja una oración.

Entonces el Sacerdote hace la genuflexión, toma la hostia y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, mientras que de cara al pueblo, dice en voz alta:
¡He aquí el Cordero de Dios,
He aquí lo que quita los pecados del mundo.
Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero.

Todos: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi alma será sanada.


Cruz - un instrumento de tortura para los condenados, para toda la humanidad fue el instrumento de la redención y la salvación. Jesús dijo: "Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12:32).

Fuego - nace de la chispa de la piedra, que representa a Jesús sale de la tumba de piedra fría y resucitado a la vida.

Huevos de Pascua  - indica que la promesa de una nueva vida. La costumbre de regalar a las personas con los huevos de chocolate sólo surgió en el momento en que se desarrolló la industria del chocolate. Antes, los huevos de gallina fueron pintados con colores brillantes y con talento a sus seres queridos. También fue a menudo les colocan mensajes de Pascua.

Texto Fuente: acólitos libro de entrenamiento 2 / P. Miguel Luiz Duarte

El origen de esta costumbre viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales, huevos decorados por ellos mismos. Los decoraban con pinturas que sacaban de las plantas y el mejor regalo era el huevo que estuviera mejor pintado. Ellos los ponían como adornos en sus casas.
Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.
Uno de estos primeros cristianos, se acordó un día de Pascua, de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó.
Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día.

Novena a la Divina Misericordia


Novena de la Misericordia. (Inicia Viernes Santo) fuente:  www.Homeschooling Católico.org... de silviadelvalle5

"Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y la sumergirás en este mar de Mi Misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la Casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga Pasión".


Contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta Novena y qué almas

Introducir primero en Tu muy Misericordioso Corazón. Y Jesús me contestó que me diría, día por día, qué almas debía introducir en Su Corazón.

DÍA PRIMERO
Por todo el género humano, especialmente por los pecadores.

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.

Terminar con la corona de la divina misericordia.

CORONA DE LA DIVINA MISERICORDIA

- Comenzar con un Padrenuestro, Ave María y Credo, y luego, con la ayuda de las cuentas de un rosario:

- Al inicio de cada decena decir:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados y los del mundo entero."

- En cada cuenta pequeña de las decenas decir:

"Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero."

- Al terminar las cinco decenas, repetir tres veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros y del mundo entero".

Jaculatoria final: "Oh sangre y agua que brotasteis del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Vos confío".

Se puede concluir la corona con el rezo de la Salve.






 

DÍA SEGUNDO
Por las almas de los sacerdotes y religiosos.

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña (hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA TERCERO
Por todas las almas devotas y fieles.

Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA CUARTO
Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.

Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA QUINTO

 

Por las almas de nuestros hermanos separados.

Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amen.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA SEXTO

 

Por las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños.

Misericordiosísimo Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA SÉPTIMO

 

Por las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina.

Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te lo suplico Señor: muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA OCTAVO

 

Por las almas que estén en el purgatorio.

Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado.

Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.






 

DÍA NOVENO

 

Por las almas tibias.

Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen en el mar sin fondo de Tu misericordia, Amén.

Terminar con la corona de la divina misericordia.

Se viene fieesta de la Divina Misericordia






oraciones










El credo