Mostrando entradas con la etiqueta DISCIPULOS DEL CAMINO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DISCIPULOS DEL CAMINO. Mostrar todas las entradas

4 ago. 2016

DISCIPULOS DEL CAMINO:Curso Radial para Catequistas

image_pdfimage_print
02/08/2016 – EL ISCA (Instituto Superior de Catequesis Argentino) y Radio María Argentina ofrecen a todos los catequistas del país un camino de formación para catequistas y agentes de pastoral a cargo del Padre Fabián Esparafita y Constanza Levaggi . El curso cuenta con el auspicio de la Junta Nacional de Catequesis.

Todos los jueves de agosto y septiembre de 20,30 a 22 hs. Por RADIO MARIA, organizado por el ISCA: DISCIPULOS DEL CAMINO.

Es un nuevo espacio de formación para que todos podamos renovar nuestra fe haciendo realidad una Iglesia discipular misionera que contagia la alegría del Evangelio. 
Desde el Isca, creemos que la formación de catequistas es catequesis y tiene que partir y apoyarse en el crecimiento en la fe del catequista. Por lo tanto el curso radial “Discípulos del Camino” nos ayudará a replantearnos la fe que creemos, vivimos, celebramos y anunciamos
Porque el catequista anuncia lo que primero resonó en su corazón, 
habla de lo que ha escuchado al Señor, 
es un creyente que comparte su fe…
Y nuestra fe es apostólica,
se transmite de creyente a creyente.

Inscripción online: http://radiomaria.org.ar/institucional/category/novedades/


23 abr. 2016

Curso Radial de Catequesis- Encuentro: Un pueblo nuevo… que catequiza.


8º Encuentro: Un pueblo nuevo… que catequiza

image_pdfimage_print
Audio Player
Enseñar
22/04/2016 – Seguimos transitando este recorrido de formación radial para Catequistas propuesto por el ISCA (Instituto Superior de Catequesis Argentino). Contamos con la participación de Laura de Lima ( discípula del gran catequeta Franz de Vos, padre de la Catequesis renovada en la Argentina),  el P. Ricardo Montiel y Christian Curia. Además, el P. Alejandro Puiggari (director del Isca), Mariana Nuzzi y Hna Andrea de Vega.
En este octavo encuentro nos centramos en la catequesis y la necesidad de la formación permanente.

Somos Iglesia, anunciadores del evangelio

El Concilio tiene varios documentos, entre ellos hay 4 Constituciones, que son como los documentos medulares para poder entender a todos los demás.
Para el tema de hoy, necesariamente tenemos que recurrir a uno de ellos: que se llama “Constitución Dogmática sobre la Iglesia”. Más conocida como Lumen Gentium o en nuestro idioma: Luz de la Gente… ¿pero quien es esa luz? Y el concilio lo dice claramente: Jesus es luz de las gentes, de los pueblos, de las naciones… algo que estamos celebrando desde la Vigilia Pascual
Algunas ideas que nos dice el Concilio sobre nosotros como miembros de la Iglesia:
– Iglesia Misterio… LG 1. Similar, parecido al misterio de Jesus, el Verbo que se hizo carne.
– Somos Comunidad de fe, pueblo de Dios. LG cap. II.
– Somos Una, porque incluimos a todos los seres humanos. Que incluye a todos los hombres: incluso a los de buena voluntad.
– Somos comunidad Santa, porque somos soñados, pensados, fundados y animados por el mismo Abba/Imma.
– Somos una asamblea Católica porque los somos interlocutores con todos los hombres.
– Somos una experiencia Apostólica porque seguimos a Jesús de quien dieron fe los apóstoles y todos los demás (Cf. Lc. 24, 33.)
– Somos solidarios, porque todos los anhelos y deseos, proyectos y sueños de la humanidad, no son ajenos a nuestra vida y vocación.
– Somos una expresión humana de fe, porque todas las dimensiones de la vida tienen resonancia en nuestro corazón.
– Somos servidores, porque nuestro camino es el hombre, todo ser humano.
– Somos promotores de humanidad y de justicia, porque queremos que todos los hombres sean libres, felices y vivan justamente, realizando en ellos y en nosotros la voluntad de Dios: que es la salvación (Cf. DV. 2)
– Somos profetas, porque anunciamos la Buena Noticia, y denunciamos todas las situaciones que conculcan la dignidad humana, que muchas veces se ven en la misma Iglesia.
– Somos fraternos, porque todos somos hermanos, porque no hay distinciones de dignidad sino de funciones, pero nunca estas últimas son mejores que las primeras.
– Somos luchadores, porque impulsamos la renovación y la liberación de toda la humanidad.
– Somos cálidos, porque acogemos, como lo hace el Padre, a todos las personas
– Somos “Madre y Maestra” como nos lo enseñaba nuestro amado Juan XXIII
– Somos misterio de amor, sacramento universal de salvación, pueblo de Dios, cuerpo de Cristo… Así, nos lo enseña el Concilio Vaticano II.

La Iglesia y la medicina de la misericordia

Juan XXIII; al iniciar el Concilio en 1962 dijo: que: “En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad”… Si si ya en ese año hablando de Misericordia.
Justamente, el Papa Francisco, quiso que el año de la Misericordia comenzara el 8 de diciembre del año pasado, porque ese día se festejaba los 50 años de la Clausura del Concilio Vaticano II… Quizás, sin expresarlo públicamente, el papa Francisco nos invita este año a volver la mirada y el corazón al espíritu del Concilio Vaticano II… Y a asociar Iglesia – Reforma – Misericordia… O que la Misericordia reforme a la Iglesia… a cada uno de nosotros
Esto Francisco lo afirma en la Bula con la que convocó al Año de la Misericordia, (Misericoridiae Vultus) 4:
“He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe. La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre.”

¿Qué entendemos por catequesis?

Para ello retomamos algunas ideas de los Documentos que hablan sobre ella:
Evangelii Nuntiandi: la catequesis es una etapa de la Evangelización de la Iglesia.
Catechesi Tradendae:  “poner en comunión con Cristo”,
Es Cristocéntrica: Cristo es el Centro
Todo lo que se comparte tiene que ayudar a profundizar el misterio de Cristo
  •  es un deber y un derecho de todos los miembros del Pueblo de Dios,
  • es tarea primordial de la Iglesia,
Es una tarea que necesita continuamente una renovación equilibrada
Es una tarea común a todos los miembros de la Iglesia pero diferenciada según el ministerio que ejerzamos en ella
Junto para una evangelización permanente: 50 – 51
La Catequesis es: un camino de crecimiento y maduración de la fe, en un contexto comunitario – eclesial, que da sentido a la vida. En efecto, por medio de la catequesis todos los hombres pueden captar el plan de Dios Padre –centrado en la Persona de Jesucristo– en su propia vida cotidiana. Además pueden descubrir el significado último de la existencia y de la historia.
Así entendido, el concepto de catequesis se enriquece. Porque la Iglesia siente la necesidad pastoral de acompañar al hombre en su proceso de maduración de la fe.  Este acompañamiento catequístico se ha de hacer durante toda la vida del hombre, a lo largo de las diversas etapas y situaciones de la persona. Esta es la propuesta para nuestro tiempo que nos ha dado el Magisterio de la Iglesia y que llamamos ITINERARIO CATEQUÍSTICO PERMANENTE.

¿Cómo es la metodología de Jesús?

Metodología de Jesús en los Evangelios: Emaús, Samaritana, la vida de Pedro, etc.
+ Tiene en cuenta la vida
+ Proclama una Buena Noticia: la del Reino
+ Suscita una respuesta
Jesús evangeliza de esa manera, porque tiene un objetivo claro: QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN Y ENCUENTREN EL CAMINO HACIA EL REINO DE DIOS.

Método y contenido de la catequesis

Entonces, según el objetivo que nos proponemos de la Evangelización y de la Catequesis, será la forma de nuestra catequesis. En los documentos de la Iglesia, la catequesis no es para recibir un sacramento, sino para encontrarle sentido a la vida. Y los sacramentos van acompañando el itinerario de la vida del creyente. Porque sabemos que ellos, no son fines en sí mismos, sino que son “signos” medios, sensibles y eficaces de la Gracia de Dios.
El fin de la catequesis, es que el ser humano desde Cristo y desde una comunidad, encuentre el sentido a su vida y pueda compartirla.
Esta es la metodología que utiliza Dios, en su Revelación, su pedagogía. Es la pedagogía que nos ha trasmitido el P Frans, pero También Hna. Beatriz Cassiello, El equipo del Instituto Pastoral de la Adolescencia, Héctor Pancaldo y muchos otros…
Porque es la pedagogía del Evangelio, no es propiedad de ninguno de ellos, cada uno la enriquece con su enfoque pero todos son fieles al evangelio, No hace falta conocer a ninguno de ellos para conocerla hay que leer el evangelio y tomar conciencia de lo que Dios ha hecho con cada uno de nosotros.

Tarea para catequistas

Hoy les proponemos una reflexión profundamente catequística:
1º pensar una situación humana propia de nuestro tiempo
2º buscar un texto bíblico que ayude a encontrar sentido a esa situación.
Una experiencia humana: nacer, tener hijos, morir, tener miedo, buscar trabajo, crecer, buscar pareja, tener que hacer un gran cambio, prometedor pero difícil…
Y buscar un texto que nos oriente para vivirla. No tiene que decirnos qué hacer, tiene que ayudarnos a descubrir cuál es el sentido de esta experiencia en el plan de salvación para saber elegir nosotros: Los seres humanos somos creados para amar y ser amados, porque somos creados a imagen y semejanza de Dios que es amor. Entonces el otro (amigo, novio, familia, compañeros, humanidad…) son quienes hacen posible mi realización plena en el amor (Efesios 1, 3.ss)
Por favor, LA CATEQUESIS, COMO TODA ACCIÓN DE LA IGLESIA, TIENE COMO OBJETIVO ANUNCIAR EL EVANGELIO, NO corregir a los demás, superen la inclinación natural a decir algo que ven mal en la sociedad y buscar un texto donde diga lo que hay que hacer para corregirla. 
Encontrá el resto de los encuentro de este taller radial haciendo clic aquí

19 abr. 2016

Curso Radial de Catequesis/ 6º Encuentro: Iglesia en reforma

6º Encuentro: Iglesia en reforma

image_pdfimage_print
Audio Player
Rezar (37)

15/04/2016 – En el 6to encuentro del Taller Radial para Catequistas nos centramos en la Iglesia como comunidad que en continuo movimiento va cambiando. Puntualmente, ahondaremos en el Concilio Vaticano II.


El Concilio Vaticano II es una acontecimiento y un proceso que marca un antes y un después del siglo XX. Habría que hacer un poco de Historia como para entender el momento determinante del Concilio en la vida de la Iglesia.
En primer lugar es importante tener en cuenta esta experiencia eclesial: “Iglesia Semper reformanda” es decir, la iglesia siempre ha de ser reformada. Por la sencilla razón que seguimos a Jesus, y él hace nuevas todas las cosas (Apoc. 21, 5). Hacer nuevo no significa romper todo y comenzar de 0, sino recrear, pero confiando en la acción del Espíritu y en la promesa de Jesus: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 1 ss).
A lo largo de la Historia de la Iglesia vamos a ver distintos movimientos de renovación:
+ Reforma de la vida monacal
+ Aparición de las ordenes Mendicantes con Santo Domingo y San Francisco de Asís
+ La reforma que comenzó con Trento
+ Los Movimientos de reforma a principios del S. XX:
Pío X, con la comunión a la edad de 7 años y la catequesis posterior
Movimientos Litúrgico en Bélgica y otras países
Movimiento Bíblico con las nuevas herramientas para el estudio e interpretación de la Sagrada Escritura
Movimiento Teológico con la llamada “Nueva Teología”
Movimiento Catequístico que en nuestro país tuvo su primer Congreso nacional en 1962 ¡Meses antes del inicio del Concilio Vaticano II! Allí tuvo un desempeño destacado fue Frans De Vos
Así llegamos al Concilio Vaticano II que comenzó el 11 de Octubre de 1962 – Lo convoca Juan XXIII y finalizó el 8 de diciembre de 1965 – con Pablo VI.
Nos parece necesario ver que los procesos de reforma no son “hechos aislados” sino que hay gente que, dando su vida por ideales nobles y evangélicos, construyen el Reino esperando el tiempo oportuno… el tiempo de Dios. Por esto mismo, utilizo una expresión que usaba Juan XXIII, “Un nuevo Pentecostés”, como una inspiración del Espíritu. El mismo decía que el Concilio quería ser “un poco de aire fresco para la Iglesia”…

Jesús, luz de los pueblos

El Concilio tiene varios documentos, entre ellos hay 4 Constituciones, que son como los documentos medulares para poder entender a todos los demás.
Para el tema de hoy, necesariamente tenemos que recurrir a uno de ellos: que se llama “Constitución Dogmática sobre la Iglesia”. Más conocida como Lumen Gentium o en nuestro idioma: Luz de la Gente… ¿pero quién es esa luz? Y el concilio lo dice claramente: Jesús es luz de las gentes, de los pueblos, de las naciones… algo que estamos celebrando desde la Vigilia Pascual
Algunas ideas que nos dice el Concilio sobre nosotros como miembros de la Iglesia Iglesia Misterio… LG 1. Similar, parecido al misterio de Jesús, el Verbo que se hizo carne.
+ Somos Comunidad de fe, pueblo de Dios. LG cap. II.
+Somos Una, porque incluimos a todos los seres humanos. Que incluye a todos los hombres: incluso a los de buena voluntad.
+ Somos comunidad Santa, porque somos soñados, pensados, fundados y animados por el mismo Abba/Imma.
+ Somos una asamblea Católica porque los somos interlocutores con todos los hombres.
+ Somos una experiencia Apostólica porque seguimos a Jesús de quien dieron fe los apóstoles y todos los demás (Cf. Lc. 24, 33.)
+ Somos solidarios, porque todos los anhelos y deseos, proyectos y sueños de la humanidad, no son ajenos a nuestra vida y vocación.
+ Somos una expresión humana de fe, porque todas las dimensiones de la vida tienen resonancia en nuestro corazón.
+ Somos servidores, porque nuestro camino es el hombre, todo ser humano.
+ Somos promotores de humanidad y de justicia, porque queremos que todos los hombres sean libres, felices y vivan justamente, realizando en ellos y en nosotros la voluntad de Dios: que es la salvación (Cf. DV. 2)
+ Somos profetas, porque anunciamos la Buena Noticia, y denunciamos todas las situaciones que conculcan la dignidad humana, que muchas veces se ven en la misma Iglesia.
+ Somos fraternos, porque todos somos hermanos, porque no hay distinciones de dignidad sino de funciones, pero nunca estas últimas son mejores que las primeras.
+ Somos luchadores, porque impulsamos la renovación y la liberación de toda la humanidad.
+ Somos cálidos, porque acogemos, como lo hace el Padre, a todos las personas
+ Somos “Madre y Maestra” como nos lo enseñaba nuestro amado Juan XXIII
+ Somos misterio de amor, sacramento universal de salvación, pueblo de Dios, cuerpo de Cristo… Así, nos lo enseña el Concilio Vaticano II.
+ Juan XXIII; al iniciar el Concilio en 1962 dijo: que: “En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad”… Si si ya en ese año hablando de Misericordia.
+ Justamente, el Papa Francisco, quiso que el año de la Misericordia comenzara el 8 de diciembre del año pasado, porque ese día se festejaba los 50 años de la Clausura del Concilio Vaticano II… Quizás, sin expresarlo públicamente, el papa Francisco nos invita este año a volver la mirada y el corazón al espíritu del Concilio Vaticano II… Y a asociar Iglesia – Reforma – Misericordia… O que la Misericordia reforme a la Iglesia… a cada uno de nosotros
+ Esto Francisco lo afirma en la Bula con la que convocó al Año de la Misericordia, (Misericoridiae Vultus) 4:
“He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe. La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre.”

La Iglesia, sacramento de salvación

El concilio Vaticano II dijo, repetidas veces, que la Iglesia es “sacramento universal de salvación” (LG 1, 2; 48, 2; 59, 1; GS 45, 1; AG 1, 1; 5, 1). Esta designación conciliar de la Iglesia como sacramento fue una novedad en la doctrina de Magisterio, antes del Concilio, jamás se había dicho.
Esta idea se venía utilizando, por algunos teólogos centroeuropeos, que influyeron en el Concilio Vaticano II. Ya la iglesia no es una “sociedad perfecta” sino “signo de la gracia”. Y esto me parece que es una novedad absoluta, y nos define en nuestra identidad y vocación… “somos signos de la Gracia”.

9 abr. 2016

Curso Radial de Catequesis 5º Encuentro


5º Encuentro: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”

image_pdfimage_print
Audio Player
883882_10200456546723532_1551570903_o
08/04/2016 – Todo lo que queremos comprender de nuestra fe, hay que mirarlo desde el plan de salvación de Dios: DIOS QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN Y COMPARTAN LA VIDA DIVINA. Por la PASCUA de Jesús, que estamos celebrando Dios hace posible que TODA LA VIDA del hombre pueda abrirse a la salvación, toda, el pecado, no es la excepción.
El pecado redimido es gracia, la muerte vencida es Vida Eterna: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” Por eso el pecado, la culpa, la conversión la reconciliación hay que entenderlos desde el amor de Dios y su voluntad de salvarnos.
Es extraño que siempre se cuestione que Dios nos permita obrar mal, El Padre misericordioso de la parábola, amaba a sus hijos, no sólo cuando recibe al pródigo y hace fiesta!! Le demuestra todo su amor cuando no interfiere con su libertad, le da su herencia y le permite elegir, y acompaña con silenciosa presencia la decisión equivocada del hijo y lo espera, le sale al encuentro y seguramente al educarlo le dejó claro que nada de lo que pudiera hacer iba a lograr que dejara de quererlo o lo repudiara. También amó con paciencia a su hijo mayor y le ayudó a libertad que su apego y obediencia no nacían del amor y el ágape.
Que podamos elegir el pecado, alejarnos de Dios, es parte de su plan de salvación: SER LIBRE NOS PERMITE ELEGIR EL BIEN, SER ADULTOS ELEGIR EL BIEN POR CONVICCIÓN Y AMOR, NO POR MIEDO, COSTUMBRE O FALTA DE LIBERTAD.
Al estar absolutamente seguro del amor del Padre, toma conciencia de su pecado, el pecado se descubre desde el amor, no desde la ley. Puedo ir a Misa, cumpliendo la ley y sin embargo asistir para que me vean, para conseguir algo.
El pecado, va oscureciendo la conciencia, nos va haciendo insensibles al pecado, descender es más fácil y uno lo va haciendo despacito, va cediendo, hoy permite esto, mañana algo más hasta que un día nos encontramos muy abajo, caídos.
Esto se ve claramente en el caso de David en II Samuel y su encuentro con Betsabé y la muerte de Urias. Como puede desencadenarse un proceso de pecado que parte de una “simple tentación” hasta provocar la muerte de un hombre bueno y leal. La ceguera que puede producir el pecado cuando se instala con su lógica. Y finalmente la presencia del profeta Natán que lo vuelve a la realidad y posibilita su conversión. Dios sigue amando, es fiel, en nuestra conciencia y de muchas maneras, Dios sigue esperando, llamando, buscando encontrarnos y hacernos hombres nuevos, hacernos hijos en el Hijo.
Al ver el tema de la Santísima Trinidad, vemos que estamos creados a imagen y semejanza de Dios, estamos hechos para la comunión. En el pecado también somos solidarios, aún el pecado que sucede en la intimidad de mi vida hiere a la comunidad, porque frustra mi proyecto de vida, le niega a mis prójimos mis talentos y mi amor.
A parte de estas consecuencias negativas de mi pecado, muy frecuentemente el pecado personal de mucha gente se organiza en estructuras de pecado: el pecado social y “estructural”. Como el pecado no se resuelve solamente en el plano individual sino que muchas veces constituye una red compleja y por momentos impersonal que exige el compromiso de los cristianos para denunciarlo y transformar la realidad.
En este caso es importante buscar la verdad, dejarse confrontar con la palabra de Dios , recordar que estamos en el Mundo pero no somos del mundo, porque muchas veces nos sentimos inocentes, pero con nuestro silencio y conformismo, con nuestro miedo colaboramos a sostener esta estructuras de pecado. Cuando las organizaciones que trabajan por terminar con la trata de personas dice sin cliente no hay trata está llamando a esta conciencia. Exige compromiso comunitario, social, por momentos político y que puede suponer arriesgar la vida.
Finalmente, la gracia es la posibilidad de todo hombre de tener una vida nueva pero también de transformar este mundo.
Comenzamos diciendo que Dios quiere la vida del Pecador, que se convierta y viva, Jesús ha venido a traer vida en abundancia, no ha venido a juzgar, sino a salvar.
La Vida de Dios presente en la Historia, esta vida trinitaria que quiere compartir con el hombre, entra en la historia con Jesús. Su Pascua nos trae la salvación, la posibilidad de abrir toda situación humana a su gracia.
A veces tenemos la sensación de que convertirse es como poner la casa el orden, el lenguaje que usamos nos confunde, lavar, limpiar. La conversión es un proceso permanente, nos volvemos a desordenar y a ensuciar y aunque camináramos sin dudas al encuentro de Dios la meta es ser santos como el Padre del cielo, ¿quién puede decir que lo ha logrado?
Cuándo nos preparábamos para la primera comunión y aprendimos a confesarnos, de niños era lógico que recitáramos una lista de cosas que hacíamos mal: mentir, no compartir.
Un adulto en la fe mira con la luz del evangelio, la raíz de sus obras, esas que según el evangelio están en el corazón, el hombre bueno saca su bondad del tesoro que tiene en el corazón.
Para entregar los miedos, tentaciones, falta de voluntad, envidia, dolor etc. Que le hace tener por bueno lo que lo aleja de Dios. El proceso de mirar mi vida, discernir lo que me ayuda a crecer en el amor y lo que me aleja, poner los medios para cambiar, dejar que Dios me sane y convierta, dedicar tiempo y esfuerzo a que Dios, con su gracia me transforme, buscar la verdad con recta conciencia va generando un camino de conversión que me afianza como Hijo de Dios. Me introduce en la dinámica de la vida trinitaria que va gestando el hombre nuevo. Si morimos con Cristo, resucitaremos con él. Unirse a Jesús, estar en comunión con Él. Amar como Él, vivir como Él hace que pueda ser Hijo adoptivo, que pueda ser Otro Cristo vivir la vida plena de Dios, porque el Reino ya está entre nosotros.

Para estudiar y compartir: Que lean el “Pregón Pascual”:

1º Marcar o señalar ahí que sucede con las “situaciones de pecado” o con el pecado mismo.
2º Marcar o señalar “las acciones de Cristo en la Pascua.
3º ¿qué pecados de nuestra sociedad necesitan de la Pascua?
2. Que elaboren un “Pregon para la propia comunidad en la que viven”, para esos pecados de nuestra sociedad. Insistiendo en las “acciones que Dios hace por medio de su gracia” y no en lo que “debemos hacer” etc

5 abr. 2016

CURSO RADIAL DE CATEQUISTAS :4º Encuentro: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”

4º Encuentro: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?”

image_pdfimage_print
Audio Player
12471770_339239872866976_7091918827128102259_o
01/04/2016 – El este 4to encuentro reflexionamos sobre un tema tan fundamental como complejo: Hombre ¿quién eres?
En el libro del Génesis, en su primer capítulo, leemos: “Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza…” Gn 1,26ª. Y esto ¿qué significa?
En pocas palabras podemos decir que, fundamentalmente y a la luz de lo que venimos reflexionando juntos fuimos creados a imagen de un Dios Trinidad de amor – comunión en el amor. Y si esto es verdad como verdadero es el deseo de todo hombre de ser feliz. El hombre solo puede realizar su vida plenamente cuando es fiel al sentido con el que fue creado. Es decir cuando el hombre se percibe amado y es capaz de brindarse amando. Cuando es capaz de vivir en comunión de amor y responsabilidad con Dios, el prójimo y su historia.
Como la savia en la planta el alimento de nuestro espíritu, y de todo nuestro ser humano encarnado en la historia, es el amor. Por eso quisiera compartir una pequeña historia de un misterio grande como la vida misma: La historia de “María” que es la de muchas Marías (cambio el nombre para preservar su identidad): Una chica de, a penas, 14 años y jefa de una bandita de la calle que quedó embarazada fruto de una violación en el Puente de la Noria. El embarazo llegó a término y produjo en esa chica rebelde un cambio demasiado impresionante para ser verdad y se sostuviera en el tiempo.
María dio a luz un bebé aparentemente sano y bello, como todo bebé, quiso que los curas se la bautizaran y ser una madre como las que veía en los bautismos cuando pedía en la puerta de la Iglesia. Después de todo la única referencia de afecto era esa iglesia y esos curas.
Todo hacía suponer un final feliz, como las películas de americanas, pero el “milagro” duró poco. Luego de unas semanas María comenzó a rechazar a su bebé y negarle cualquier forma de afecto. Sin amor la criatura comenzó a entrar en una situación de agonía que exigió la intervención acelerada de algunos agentes de pastoral de minoridad y la justicia de menores para darle una familia sustituta que la rescatara desde el amor. Tan esencial es el amor para poder sobrevivir. Lo que sigue ya es otra historia…
En este “Año de la Misericordia” que bueno darnos cuenta que todos somos necesitados de amor y cuanto bien nos hace no solo recibirlo sino también ofrecerlo a los demás. El amor es sanador y todos estamos llamados a constituirnos, como dice Nowen, en sanadores heridos. Conscientes de nuestra fragilidad y generosos para compartir el don con los demás.

 ¿Quién estropeó la fiesta? Segundo acto: La caída.

Todo hombre desea ser feliz, pero la felicidad no suele se algo sencillo. A diario la felicidad se ve amenazada por una serie de acontecimientos que no siempre podemos resolver con facilidad.
Una historia de Saint-Exupery: “Hace algunos años, en el curso de un largo viaje en tren (…) me levanté del asiento. Atravesé, cerca de la una de la mañana, todo el tren. Las butacas pullman estaban vacías. Los coches de primera estaban vacíos.
Pero los coches de tercera encerraban a centenares de obreros polacos despedidos de Francia y que volvían a su Polonia…” Comentar el relato del final de Tierra de hombres del gran autor del Principito.
Para pensar: Cuántas veces nos encontramos en la catequesis, o en las periferias existenciales, desde los andenes de las estaciones o las terminales de colectivos o en las casas “bien” que hace tiempo dejaron de ser un “hogar”, con este problema: Lo humano asesinado aunque el hombre siga vivo. ¿No fuimos creados para ser felices? ¿Para qué Jesús ofreció su vida en la cruz? ¿Cómo predicar el Evangelio de la Misericordia en esas periferias?
El segundo acto del drama dijimos que es la Caída. Y con la caída la irrupción de la mayor amenaza para el hombre “el mal”.Todavía no hablamos de pecado, lo haremos la próxima semana, pero si de una experiencia de la que nadie está exento y nadie puede negar: El Mal. Todo hombre ve amenazada su felicidad por la experiencia del mal que lo rodea con infinitas mascaras, algunas incluso con apariencia de bondad y grandes promesas que a la larga o a la corta se manifiestan “incapaces” o “mentirosas”. Porque “sólo el amor es digno de Fe” y Dios Amor es el único que puede dar la respuesta definitiva a la sed de sentido que lleva cada hombre en su andar por la vida.
Como ejemplo les propongo la triada trágica que sugiere el fundador de la logoterapia (Víctor Frankl) en El hombre doliente: El sufrimiento, la culpa y la muerte. Comentario.
La respuesta solamente puede ser hallada cuando alguien acepta que no son las situaciones exteriores las que nos hacen imagen de Dios Amor y por lo tanto felices, y descubre que tampoco está lanzado a arreglárselas por sí solo, sino que “Sólo el Espíritu si sopla la arcilla, pude crear al Hombre” (como concluye Saint-Exupery).

Nietzche decía: “el que tiene un porque siempre hallará el como”

Les propongo leer el Prólogo del Evangelio según San Juan. Leerlo como quien recibe un mensaje de alguien muy amado y a la luz de la vida concreta de cada uno o de cada comunidad de vida: Familia, grupo de catequesis o de catequistas, grupo parroquial, en el contacto misionero, con los compañeros de camino por la vida… Rescatar palabras como sentido, vida, luz …, pero no en abstracto, recogerlas desde la vida misma y desde las situaciones vividas y compartidas.
El texto en griego dice el “logos se hizo sarx” y lo traducimos generalmente como “la Palabra (o el Verbo) se hizo carne”. Yo les sugiero hoy otra traducción, posible y legítima, el “Sentido se hizo carne” en Jesús.
Por eso encontrarse con Jesús es encontrarse con el sentido último (y en otro sentido primero) y definitivo de mi propia vida y de la de los demás hombres y mujeres con los que compartimos el andar por la vida.
Y la esperanza que se funda en este sentido donado y descubierto puede emerger incluso desde las “aguas servidas” o el “barro” de la historia.
El testimonio de Víctor Frankl en medio de un campo de concentración puede ayudarnos. Les propongo compartir dos textos de su obra: El hombre en busca del sentido.
“La máxima preocupación de lo prisioneros se resumía en una pregunta: ¿Sobreviviremos al campo de concentración? De lo contrario, todos estos sufrimientos carecerían de sentido. La pregunta que a mí, personalmente, me angustiaba era esta otra: ¿Tiene algún sentido todo este sufrimiento, todas estas muertes? Si carecen de sentido, entonces tampoco lo tiene sobrevivir al internamiento. Una vida cuyo último y único sentido consistiera en superarla o sucumbir, una vida, por tanto, cuyo sentido dependiera, en última instancia, de la casualidad no merecería en absoluto la pena de ser vivida”.
“Desgraciado es aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido (…). Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros (…) Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. (…) Y, a veces, lo que se exige al hombre puede ser simplemente aceptar su destino y cargar su cruz”.
La catequesis no agota el “hacer” de la Iglesia, y mucho menos reemplaza la acción del Espíritu que obra como quiere y donde quiere, pero puede ser un espacio privilegiado donde resuene el “cantus firmus” que sostiene y atraviesa la sinfonía de la vida. Después de todo: “El misterio del hombre se esclarece a la luz del misterio de Cristo” como nos enseña GS. 22.

Tarea de cada semana:

Para estudiar y compartir: El Catecismo de la Iglesia Católica n° 355-412.
Podemos leerlo, entender y sintetizar las ideas principales y hacerlas entrar en diálogo con los planteos existenciales propios y de nuestros catecúmenos.