30 oct 2017

Mensaje de los obispos argentinos para la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres

Mensaje de los obispos argentinos para la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres


    No amemos de Palabra, sino con obras (1Jn 3, 18)

    Invitación
    1.                 El Papa Francisco, como fruto del año de la Misericordia, ha invitado a toda la Iglesia a celebrar la 1ª Jornada Mundial de los Pobres, que se realizará el próximo domingo 19 de noviembre.
    Su deseo es que “en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados.” [1] Será una oportunidad para desplegar actitudes evangélicas de misericordia, de cercanía, de escucha compasiva, mirada atenta, y compartir la oración y la alegría del amor de Dios por todos.
     “Esta Jornada  tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes a que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro, pero al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres con cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad” [2].
    Los obispos argentinos alentamos y animamos a las comunidades, a las personas consagradas, a las asociaciones, a los movimientos y al amplio mundo del voluntariado, a disponer lo necesario para que esta Jornada se desarrolle como fiesta de la misericordia junto a los más pobres y a los que sufren.

    La Palabra de Dios nos ilumina
    2.                 Nuestra fe en Dios Padre y Creador nos lleva a ver en cada hombre a un hermano. Cristo, por su encarnación, está unido de algún modo a cada ser humano, y este vínculo fundamenta la fraternidad universal y la altísima dignidad de cada hombre y mujer. Esta realidad nos compromete a una cultura del encuentro, a la defensa y a la promoción de la dignidad de todos y a cooperar por una sociedad más justa.
    Para esto, Jesús eligió el camino del despojo y de la humillación; ocultó su gloria en su vida pobre y en la oscuridad de su entrega, hasta la cruz. También hoy su gloria se mantiene oculta en la persona de los pobres y humillados, a los que sigue nombrando sus "más pequeños hermanos", como en la parábola del juicio final (Mt25,40). Nuestra fe reconoce así la sublime dignidad de los pobres, y su calidad de ser "sacramento” de su presencia.[3]
    Mientras el mundo actual tiende a desentenderse del pobre y del débil, y busca expandir un consumismo que termina excluyendo a los que menos tienen, Jesús exige que los pobres sean evangelizados y que les llegue la “buena noticia” (cf. Is 61,1-2; Lc 4,18). Hoy una gran parte de nuestro pueblo es pobre: lo es en el interior del país como también en el cinturón de nuestras ciudades. Esta condición indigna se hace visible en la marginación económica, política y social, y también en la falta de un anuncio de fe que ilumine esas situaciones de carencia, de debilidad y de sufrimiento.
    Como María de Nazareth es necesario proclamar que Dios y su acción operante en los creyentes es capaz de cambiar sistemas de desigualdad e inequidad (cf. Lc 1,51-53). En esta perspectiva, la realidad del pobre resulta evangélica porque abriga una esperanza continua de cambio y, es mariana, porque dispone a que Dios intervenga con su fuerza y su poder en este cambio.[4]

    Los predilectos de Jesús
    3.                 Jesús tuvo una predilección particular por los pobres y los que sufren (cf. Mt 25,31-46): necesitados de pan (cf. Jn 6,5s.), y también de sus palabras de vida (cf. Jn 6,68). Ellos tambén hoy nos estimulan y desafían al don, a la equidad y a la justicia. Escuchar sus clamores y compartir con ellos el camino de la vida y la fe, nos integran y nos hacen artífices de igualdad y fraternidad, experimentando el gusto espiritual de ser un solo pueblo.[5]
    En este espíritu, la Iglesia anuncia la bienaventuranza de la pobreza como la virtud que hace descubrir el sentido de la austeridad ante los bienes y la riqueza.La pobreza evangélica impulsa a compartir con alegría lo que se es y lo que se posee, para retener sólo lo necesario. Es una propuesta de vida y un ejercicio de libertad de espíritu, como lo hicieron y hcen muchos cristianos inspirados en las palabras de Jesús (cf. Mt 5,3; cf. Lc 6,20).
    Desde el evangelio se favorece siempre un «círculo virtuoso» entre una pobreza «que conviene elegir», y otra pobreza «que es preciso combatir»; y ésta es la pobreza sinónimo de miseria, con frecuencia resultado de injusticias y provocada por el egoísmo, que trae indigencia y hambre, y favorece los conflictos.[6]
    El espíritu de pobreza anunciado y vivido por Jesús corrige dos desmesuras: la avaricia y el despilfarro. Inspira y libera nuestra capacidad solidaria y hace que cada ser humano resulte un dispensador de bienes. La vida es un don y no una propiedad, y debemos crecer en la capacidad de ser administradores de bienes que liberen el sufrimiento de tantos. Ser artífices de una justicia nueva empeña el trabajo y un esfuerzo especial de honestidad frente a la corrupción tan extendida.[7]
    Vivir con alma de pobres hace hace visible en la comunión de lo que somos y tenemos. Así lo experimentaron las primeras comunidades cristianas, en las que se compartía la fe, la vida cotidiana y los bienes según las necesidades de cada uno (cf. Hch 2,42-47; 4,32-35; 5,12-16). Este espíritu de pobreza lleva a una felicidad que nace de la alegría de haber encontrado al Señor, que “siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”  (2Cor 8,9).

    Hacia una acción eficaz
    4.                 La dureza del momento presente y la autenticidad del compromiso exigen a todo bautizado realizar una acción eficaz de promoción de la justicia, de alivio del dolor y de una defensa de la real dignidad del pobre, del débil y del indefenso. Redescubrir el valor evangélico de la pobreza implica entonces opciones concretas de justicia y de solidaridad. En una patria dotada de todo tipo de recursos y posibilidades, la falta de coherencia de la fe y de vivir una solidaridad sostenida en el tiempo es en gran medida la causa de los niveles de miseria que mucha gente sufre.
    El mensaje de justicia social del profeta Amós que denunciaba la insensibilidad de sus oyentes porque “no se afligen por el desastre su pueblo” (Am 6,7) es hoy muy actual; igual que la indiferencia del rico ante la indigencia de Lázaro en la parábola de Jesús (Lucas 16,19s.). Ese desinterés y frialdad por el que sufre, instaura en la tierra un sistema férreo de desigualdad.
    En el Antiguo Testamento el sabio creyente oraba así: “Hay dos cosas que yo te pido, no me la niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: «¿Quién es el Señor?», o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios”(Prov 30,8-9). Esos fieles comprendieron que los bienes en esta tierra sirven si son útiles para vivir con armonía la relación con Dios y con el prójimo, que la riqueza acumulada como fin en sí resulta dañosa, pero que entendida como bien útil es un tesoro para bien del que las posee y para el bien común.

    Para tener en cuenta
    5.                 Para la celebración de la Jornada, el Papa Francisco nos invita a organizar “diversos momentos de encuentro y de amistad, de solidaridad y de ayuda concreta. Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, el domingo siguiente.” [8]
    También nos recuerda que el “fundamento de las diversas iniciativas concretas que se llevarán a cabo durante esta Jornada será siempre la oración. No hay que olvidar que el Padre nuestro es la oración de los pobres. La petición del pan expresa la confianza en Dios sobre las necesidades básicas de nuestra vida.” [9]
    Finalmente, nos pide a cada uno que “en ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos. De acuerdo con la enseñanza de la Escritura (cf. Gn 18, 3-5; Hb 13,2), sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor; podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente. Con su confianza y disposición a dejarse ayudar, nos muestran de modo sobrio, y con frecuencia alegre, lo importante que es vivir con lo esencial y abandonarse a la providencia del Padre.” [10]

    Bajo la protección de la Virgen María
    6.                 La Virgen María conoce la fuerza transformadora del amor y de la ternura. “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura.”[11] El gesto sencillo, cotidiano, cercano y atento, con la dulzura de la preocupación por las necesidades del hermano, hacen posible una transformación que es propia del amor.
    A ella le pedimos que esta Jornada sea una oportunidad para que crezca el compromiso de todos en el amor hacia los más pobres y que afiance el caminar de nuestra patria en la que todos nos sintamos y seamos sus artífices de la “cultura del encuentro”.

    Obispos miembros de la
    Comisión Permanente de la
    Conferencia Episcopal Argentina
    Agosto de 2017




    [1]PAPA FRANCISCO, Mensaje  I Jornada Mundial de los pobres, Nº 6..
    [2]Ídem
    [3]CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA. Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización, Nº 27.
    [4]Ídem, Nº 32.
    [5]Cf. PAPA FRANCISCO, Evangelii gaudium, 268.
    [6]Cf. PAPA BENEDICTO XVI, Verbum Domini, 107.
    [7]Idem, Nº 57.
    [8]PAPA FRANCISCO, Mensaje, cit.,Nº 7.
    [9]Idem, Nº 8
    [10]Idem, Nº 7
    [11]PAPA FRANCISCO, Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, Nº 286.

    tu amor nos libera de Kamiano


    Mt 23,1-12
    Tu AMOR no pesa, no aplasta, es pequeño, se escribe en mayúsculas, está en tus manos y es la llave para de nuestra liberación. Tener esta experiencia es fundamental, porque entre las cargas que nos echamos, las que nos echa la sociedad y las que la vida nos pone a veces de por medio, estamos un tanto exhaustos.
    Pero ahí estás siempre, Jesús, con la lleva de la libertad, la que abre, la que da posibilidades, la que tiende puentes. ¿Qué haríamos sin ti?
    Los fariseos deseando liar al personal. ¡Cuántos liantes de pesos innecesarios! ¡Y qué falta de compromiso!
    Tú, Señor, no nos lías, pero quieres que “armemos lío”, que hablemos y vivamos de tu Evangelio.
    ¡Adelante, es tiempo de llaves, es tiempo de amar!

    23 oct 2017

    Adviento 2017 ideas








    (...)La venida de Cristo y su presencia en el mundo es ya un hecho. Cristo sigue presente en la Iglesia y en el mundo, y prolongará su presencia hasta el final de los tiempos. ¿Por qué, pues, esperar y ansiar su venida? Si Cristo está ya presente en medio de nosotros, ¿qué sentido tiene esperar su venida?
    Esta reflexión nos sitúa frente a una tremenda paradoja: la presencia y la ausencia de Cristo. Cristo, al mismo tiempo, presente y ausente, posesión y herencia, actualidad de gracia y promesa. El adviento nos sitúa, como dicen los teólogos, entre el «ya» de la encarnación y el «todavía no» de la plenitud escatológica.
    Cristo está, sí, presente en medio de nosotros; pero su presencia no es aún total ni definitiva. Hay muchos hombres que no han oído todavía el mensaje del evangelio, que no han reconocido a Jesucristo. El mundo no ha sido todavía reconciliado plenamente con el Padre. En germen, sí, todo ha sido reconciliado con Dios en Cristo, pero la gracia de la reconciliación no baña todavía todas las esferas del mundo y de la historia. Es preciso seguir ansiando la venida del Señor. Su venida en plenitud. Hasta la reconciliación universal, al final de los tiempos, la esperanza del adviento seguirá teniendo un sentido y podremos seguir orando: «Venga a nosotros tu reino».
    No solamente en navidad; en cada misa, en el «ahora» de cada celebración eucarística, se actualiza el misterio gozoso de la venida y de la presencia salvífica del Señor entre nosotros. Nuestra espera tiene, pues, un sentido. La explosión de gracia y de luz que tiene lugar en la fiesta de navidad es como el punto culminante de la espera, en el que ésta se consuma y culmina plenamente.
    El repetir, reiterar una y otra vez la experiencia de su venida al nivel del misterio hace este continuo esperar y este continúo experimentar, un año tras otro, los efectos de su venida y de su presencia irán madurando la imagen de Cristo en nosotros porque lo único definitivo será cuando llegue la Parusía definitiva.
    La repetición cíclica de la experiencia cultual del adviento y de la navidad, más que la imagen de un movimiento circular cerrado en sí mismo, donde siempre se termina en el punto cero que constituyó el punto de partida, nos sugiere la imagen del círculo en forma de espiral donde cada vuelta supone un mayor grado de elevación y de profundidad. Así, cada año nuestra espera es más intensa y más ardiente, y nuestra experiencia de la venida del Señor más profunda y más definitiva. De este modo, cada año la celebración litúrgica del adviento-

    Aciprensa…

    CANTO PARA NIÑOS :CUÁNTAS COSAS BUENAS.+. Virtud: Gratitud


    14 oct 2017

    Domingo 28 durante el Año Ciclo A “SALGAN A LOS CRUCES DE LOS CAMINOS”

    Domingo 28 durante el Año
    Ciclo A

    SALGAN A LOS CRUCES DE LOS CAMINOS”


    PRIMERA LECTURA
    El Señor ofrecerá un banquete
    y enjuagará las lágrimas de todos los rostros

    Lectura del libro del profeta Isaías        25, 6-10a

    El Señor de los ejércitos
    ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña
    un banquete de manjares suculentos,
    un banquete de vinos añejados,
    de manjares suculentos, medulosos,
    de vinos añejados, decantados.
    Él arrancará sobre esta montaña
    el velo que cubre a todos los pueblos,
    el paño tendido sobre todas las naciones.
    Destruirá la Muerte para siempre;
    el Señor enjugará las lágrimas
    de todos los rostros,
    y borrará sobre toda la tierra
    el oprobio de su pueblo,
    porque lo ha dicho Él, el Señor.
    Y se dirá en aquel día:
    «Ahí está nuestro Dios,
    de quien esperábamos la salvación:
    es el Señor, en quien nosotros esperábamos;
    ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!»
    Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

    Palabra de Dios.

    SALMO          Sal 22, 1-6 (R.: 6cd)

    R.
     El Señor nos prepara una mesa.
    El señor es mi pastor,
    nada me puede faltar.
    Él me hace descansar en verdes praderas,
    me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. 
    R.

    Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.
    Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal,
    porque Tú estás conmigo:
    tu vara y tu bastón me infunden confianza. 
    R.

    Tú preparas ante mí una mesa,
    frente a mis enemigos;
    unges con óleo mi cabeza
    y mi copa rebosa. 
    R.

    Tu bondad y tu gracia me acompañan
    a lo largo de mi vida;
    y habitaré en la Casa del Señor,
    por muy largo tiempo. 
    R.

    ALELUIA      Cf. Ef 1, 17-18
    Aleluia.
    El Padre de nuestro Señor Jesucristo
    ilumine nuestros corazones,
    para que podamos valorar la esperanza
    a la que hemos sido llamados.
    Aleluia.

    EVANGELIO
    Inviten al banquete nupcial a todos los que encuentren

    + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo          22, 1-14

         Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
         El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
         De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas». Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
         Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: «El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren».
         Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
         Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?." El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: «Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes».
         Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.

    Palabra del Señor.


    O bien más breve:

    Inviten al banquete nupcial a todos los que encuentren

    + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo          22, 1-10

         Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
         El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
         De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas». Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
         Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: «El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren».
         Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

    Palabra del Señor.



    APORTES PARA LA CELEBRACIÓN


    SALGAN A LOS CRUCES DE LOS CAMINOS”

    DÍA DE LA MADRE

    Tener en cuenta que el 15 de octubre es el Día de la Madre.
    Como gesto en la Misa de Niños pueden:

    ·  Entregar a las madres una estampa.
    ·  Algunas de las madres pueden acercar las ofrendas.
    ·  Bendecir a las madres presentes al final de la misa...


    ORACIÓN PARA BENDECIR A LAS MADRES

    Señor, autor y protector de la vida humana
    que diste a estas hijas tuyas
    la alegría de la maternidad;
    acepta nuestra alabanza
    y escucha con bondad lo que te pedimos:
    Guárdalas de todo mal,
    acompáñalas siempre en el camino de esta vida
    y ampáralas en tu inmenso amor.
    Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén



    VIDEO

    Para animar la celebración podemos ver antes de la Misa o en catequesis:


    RECURSO

    Opción 1: Dramatización “LLEGÓ EL DÍA DE MI CUMPLE”

    Opción 2: Explicar el Evangelio


    Opción 1: Dramatización “LLEGÓ EL DÍA DE MI CUMPLE”


    Materiales y Personajes
    Un celular.
    Un animador que será el protagonista: Emanuel.


    Idea general

    Mostrar la alegría que experimenta una persona (como el rey) cuando llega su cumpleaños y celebra una fiesta con todos sus amigos.


    Desarrollo de la dramatización

    Emanuel espera la llegada de su cumpleaños y sueña que cuando comience el día su celular explote de mensajes, llamados y pueda invitar a todos sus amigos a la fiesta.


    Emanuel: Mira su celular y dice:

    Faltan 5 minutos…

    Es la hora, ya entran los mensajes!!!!… (breve pausa) … cuando me llamen, les voy a decir que mañana los espero para festejar en mi casa…

    Pero ¿qué pasa que nadie me manda un mj? ¿Se olvidaron???

    ¡Todos mis amigos saben que el 12 de octubre es mi cumple!
    Ayyyyy!!!!!!

    Mira su celular…

    Todos los años hacemos una fiesta y vienen todos… (breve pausa)
    Mis amigos saben que yo los quiero mucho y que siempre estoy con ellos en las buenas y en las malas…

    Mira su celular… se agarra la cabeza y dice:

    Debe ser el celu, la antena….
    Lo voy a reiniciar… a ver…..ay dale!!!!! Qué me saluden por favor!!!!!!! Los quiero invitar!!!!!, quiero celebrar con todos!!!!!!!

    En ese instante, se enciende el celular y explota de mensajes y llamadas… Emanuel se pone feliz e invita a todos a su fiesta…

    Fin


    SUGERENCIAS PARA LA PREDICACIÓN

    + Recordar la dramatización anterior: ¿Qué sucedió hace un rato? ¿Cuál era el deseo de Emanuel?
    Escuchar las respuestas…

    + En el evangelio de hoy Jesús compara el Reino de los cielos con una fiesta, por eso nos cuenta que un rey preparaba la fiesta del casamiento de su hijo. Todo estaba listo. La comida, las invitaciones habían sido enviadas.
    El día de la boda había llegado, pero los invitados no llegaban. Entonces el rey envió a sus sirvientes a buscar a los invitados. Los invitados comenzaron a dar excusas y no fueron porque estaban muy ocupados.
    El rey dijo entonces: “Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren”.

    + Este evangelio nos comunica una alegría: Dios nos invita a su fiesta, a estar con Él, de manera gratuita, sin ningún mérito de nuestra parte, por pura generosidad, por puro amor.

    + Así como veíamos hace un rato en el recurso, “Emanuel” esperaba con alegría que llegara el día de su cumpleaños, porque quería hacer fiesta y compartir la vida con los amigos. Así también es Dios con nosotros, se alegra y hace fiesta cada vez que estamos junto a Él.

    + Jesús anuncia la Buena Noticia de Dios, que enciende nuestros corazones de esperanza, que nos anima a vivir y a enfrentar la vida, despierta en nuestro interior una actitud de confianza en el Padre.

    + La invitación que realiza Jesús es libre. Por eso el Señor no impone nada a la fuerza y no presiona a nadie. El Señor invita y nosotros respondemos. Algunos rechazan la invitación, por eso el evangelio dice: “se negaron a ir” o “no tuvieron en cuenta la invitación”.

    + El Señor es bueno y paciente, por eso nunca se cansa de invitarnos y nos dice: “Salgan a los cruces de los caminos…”. Hay muchas personas por los caminos de la vida que van de un lado a otro sin sentido, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia, cada uno de nosotros,  somos invitados y enviados a anunciar con fe y alegría el amor de Dios proclamado en el Evangelio de Jesús.

    + El Papa Francisco nos dice “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo…  prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (Evangelii Gaudium 49).

    + Pidamos al Señor, que quienes estamos acá y fuimos invitados a su fiesta desde el momento de nuestro bautismo, no pongamos excusas y anunciemos a todos los que nos rodean el amor que Dios nos tiene y así nos parezcamos cada día más a Él.



    ACTO PENITENCIAL

     

    Luego de cada monición se puede cantar: “Hoy te pedimos perdón” o “Papá del cielo”: www.vicarianiños.org.ar

    + Señor, por las veces que no escuchamos tu invitación. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.

    + Señor, por las veces que no te seguimos. Te cantamos… o bien Cristo, ten piedad.

    + Señor, por las veces que no te anunciamos. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.


    ORACIÓN DE LOS FIELES

    A cada intención respondemos: “SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN

    1. Señor, ayúdanos a construir una Iglesia misionera para todos. Oremos.

    2. Señor, ayúdanos a construir la paz en nuestra familia, barrio y ciudad. Oremos.

    3. Por todas las mamás en su día, para que Dios las bendiga con abundancia y los hijos las amemos con ternura. Oremos.

    4. Señor, ayúdanos a invitar a muchos a tu fiesta que es la misa cada fin de semana. Oremos.



    ORACIÓN COLECTA

    Padre de todos
    que podamos vivir siempre
    de tal manera que la vida
    sea la fiesta de tu Reino.
    Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
    que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
    y es Dios, por los siglos de los siglos.


    ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

    Junto con el pan y el vino
    queremos ofrecerte Señor
    nuestro corazón
    para que lo llenes con los regalos de tu amor.
    Por Jesucristo, nuestro Señor.


    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Gracias Padre bueno,
    por invitarnos a la fiesta de la vida y de la salvación.
    Que podamos vivir de tal manera
    que todos quieran vivirla
    y nadie se quede afuera.
    Por Jesucristo, nuestro Señor.


     Vicaría para Niños
    Arzobispado de Buenos Aires