23 may 2013


¿QUIÉN ES DIOS?  Y el misterio de la santisima Trinidad

Objetivo: Definición sencilla de Dios.

Ideas de ayuda: Credo.  

 En primer lugar se pregunta a los niños. Se les pregunta acerca de Dios, investigamos sobre qué piensan de Dios, quién creen ellos que es Dios, cuántos dioses hay,... Cuando observamos que ya están despistados, llevan un ratillo hablando ellos, comenzamos nosotros con la exposición.

 Encendemos tres velas, y las unimos de forma que formen una sola luz, les hacemos observar lo que ocurre y les explicamos el símil con Dios (Trinidad), que aunque son tres (como las velas), en realidad es uno solo, uno mismo (una misma llama).

Después vamos desglosando cada una de las personas, empezando por el Padre, siguiendo por el Hijo para acabar con el Espíritu Santo.

 *Dios Padre. Les decimos que digan cualidades de los padres y así directamente van conociendo las cualidades de Dios Padre. Podemos ayudarnos de la Parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15, 11-32) para decir que Dios es bueno y misericordioso, que nos quiere tanto, nos ama tanto, que nos perdona siempre y se siente feliz cuando nosotros también lo queremos, y nos quiere también cuando somos malos y nos portamos mal. Dios es padre porque tiene un hijo, ese es Jesucristo, también lo dice en la Biblia en 1 Juan 3, 1 (“mirad qué amor tan grande nos ha regalado el Padre: ¡que nos llamemos hijos de Dios! Y, de verdad, ¡lo somos!”)

 Es Padre de todos los hombres porque nos ha creado y dado la vida; nos ama y cuida con cariño; y quiere que todos entremos en comunión de vida y amor con Él, como hijos suyos. Además lo decimos en el Credo y en la oración del Padre Nuestro (Mateo 6, 9-13)

Además es todopoderoso, porque no existe ningún otro poder que sea capaz de oponerse a Él como un rival. Solamente Dios gobierna de verdad el universo y la Historia de los Hombres.

 Dios es único, santo y justo.

 *Jesucristo. Jesús es el Mesías y el Señor y el Hijo único de Dios, hecho hombre que murió en la cruz por nuestros pecados; y a quien Dios, su Padre, resucitó de entre los muertos para nuestra salvación.

Jesucristo, sin dejar de ser Dios, se hizo hombre débil y mortal, igual en todo a nosotros, excepto en el pecado.

Fue concebido sin intervención de varón en las entrañas de la Virgen María, por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios Padre lo entregó a la muerte por amor a los hombres con Él y establecer con ellos la Nueva y Eterna Alianza.

 *Espíritu Santo. Es el espíritu de Dios. Es Dios mismo. En el Credo decimos “procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”.

            En toda la vida de Jesús éste tiene muy presente al Espíritu, empezando por la Anunciación (Mateo 1,18), en su Bautismo (Mateo 3, 16), en la Última Cena antes de despedirse de sus Discípulos (Juan 16, 13: “cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad completa”).

            El Espíritu Santo habita como en su templo, en la Iglesia y en el corazón del hombre justo. El cristiano entra y se mantiene en comunión con Dios y sus hermanos en la Iglesia gracias a la acción del Espíritu Santo que nos une a Jesucristo, el Hijo de Dios.

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