16 dic 2017

Disco "Ave Fenix": f2f_Julia Zenko_"Romaría"

A beneficio de la restauración de la Catedral de San Nicolás reunimos a nuestros 10 de los mejores artistas para interpretar canciones de paz, unión y navideñas. Disco "Ave Fenix" Idea y produccion: Fernando Pini Producción artística, arreglos y dirección musical: Lito Vitale Colaboración creativa y producción ejecutiva: Andrea Fanciulli Grabado en el estudio personal de Lito Vitale “Rosebud” durante el mes de Octubre de 2017. Técnicos: Gustavo Segal y Lito Vitale Asistente: Luciano Vitale Mezcla: Lito Vitale Mastering: Gustavo Segal y Lito Vitale Diseño: Juan Belvis Asistentes de producción Vitales: Marita Chidichimo y Mabel Juarez Producción ejecutiva CD: Esther Soto Alma Mater: DonVi Editado por Ciclo 3 Julia Zenko: Voz Lito Vitale: Piano Víctor Carrión: Flauta Mariano Delgado: Guitarra Facundo Guevara: Udu Video Clip Dirección: Agustina Landi Realización: Ramiro Prieto Cané Producción: Sofia Arissian Cámara: Nahuel Salgueiro Edición: Barbara Segalle Diseño: Daniel Herrera Asistente: Carolina Menises

13 dic 2017

Cuento: La mantilla para el niño Dios


"Hace mucho, mucho tiempo, la Virgen María se estaba preparando para Navidad. Y había llegado el tiempo de que empezara a tejer la mantilla para el Niño Dios que nacería muy pronto. Se fue caminando entre las estrellas y ellas le dieron hilos radiantes de cristal para la mantilla del Niño. La luna le dio hilos de plata. El sol le dio brillantes hilos de oro. Y así la Virgen María juntó todos los hermosos hilos y empezó a tejerlos juntos. Pero !ah! los hilos se deslizaban y se separaban todo el tiempo y ella no podía tejerlos juntos. Continuó su camino e iba buscando y buscando.
"!Ah, queridas piedras!", dijo la Virgen María, "vosotras que sois tan fuertes y firmes, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nosotras señalaremos tu camino hacia el establo y haremos un suelo fuerte y firme para tus pasos, pero no te podemos ayudar a tejer los hilos".
"!Ah, queridas plantas!", dijo la Virgen María, "vosotras que sois tan hermosas y verdes, y alguna de vosotras sigue siendo verde durante todo el invierno, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nosotras te haremos un jardín donde crezca la flor de nochebuena, los lirios y las rosas de Navidad, pero no podemos ayudarte a tejer los hilos".
"!Ah, queridos animales!", dijo la Virgen María, "vosotros que sois tan ágiles y alegres, ¿podéis ayudarme a tejer todos los hilos y convertirlos en una mantilla para el Niño Jesús?"
"No, madre María, nuestro hermano el burrito te ayudará y te cargará durante tu largo viaje, pero no podemos ayudarte a tejer los hilos".
La Virgen ya no sabía adonde ir a pedir ayuda, pero entonces vino un Ángel hacia ella y muy suave le dijo:
"Madre María, tienes que pedir a los niños amor de sus corazones y cuando los niños de la Tierra te envíen su amor, entonces podrás tejer la mantilla del Niño Jesús".
Y eso fue lo que sucedió. Y desde entonces, cada año en la época de Adviento, viene ese Ángel y nos trae luz en la oscuridad, y cada niño puede tomar  esa luz. Y con ella, su amor podrá llegar a la Virgen María para que pueda tejer la mantilla del Niño Dios."


Cuentos para tiempo de Adviento y Navidad









Hacia el primer Domingo de Adviento, empieza a  brillar la luz, la luz de la Navidad …Es una luz exterior, imagen de la que sentimos interiormente…la representaremos a través de las velas, estrellitas de papel dorado, decoraciones y trabajos navideños. Y siempre podemos observar que en los niños, en sus gestos y en sus ojos nace una profunda VENERACIÓN y RESPETO, que es la capacidad psíquica que más pueden desarrollar en esta época del año.
 PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
El ÁNGEL AZUL 
¿Y Cómo sabemos que va a llegar la Navidad?
 … y Sabemos que va a llegar la Navidad porque aunque ... No la podemos ver con los ojos, porque todas los días y las noches pasan como siempre y las personas  venimos y nos ocupamos de las cosas como todos los días ...no la podemos ver con los ojos a la Navidad .
Y tampoco la podemos escuchar  a la Navidad con las orejas, porque siguen sonando los mismos sonidos, de todos los días, los que hay alrededor nuestro, los autos que pasan, ¿ qué sonidos estas escuchando vos ahí? , ¿Escuchas a la Navidad ? …no la podemos escuchar …!!! Y tampoco la podemos oler la Navidad , ¿la podemos oler a la navidad? Y tampoco la podemos tocar a la Navidad …¡me parece que no !...yo no la puedo tocar ! y la podemos probar  a la Navidad y ver que gusto tiene la Navidad ?…pero este día domingo  podemos empezar a prepararnos para recibir  la Navidad porque …¿ a que no sabes que pasa ? este día …aunque no podamos ver la navidad con los ojos , ni escucharla con las orejas ,ni gustar con la lengua , ni olerla con la nariz ni tocar con las manos , este día pasa algo muy importante pero muy importante …que si cerramos los ojos y nos conectamos  con lo que te voy a contar ,  lo vamos a poder  sentir con el corazón …Porque este día, que es este domingo y todos los días que siguen…baja un gran ángel, inmenso, del cielo para invitar a los habitantes de la tierra a preparar la Navidad. Un ángel que Está vestido con un gran manto azul, un Ángel tejido de silencio y de paz.
Muchas personas no se dan cuenta de la presencia de este ángel porque están muy ocupadas en otras cosas, pero el ángel canta con una voz profunda y sólo aquellas personas y los niños y las niñas que tienen un corazón muy atento pueden escucharlo.
Y el Ángel dice unas palabras parecidas a estas:
 “El cielo viene sobre la tierra, Dios viene a habitar el corazón de las niñas y de los niños, préstenle atención! Ábranle la puerta!”.
Porque así es como este ángel   pasa y habla a todos los seres humanos y a todos los que lo escuchan y saben que está pasando y se comienzan a preparar para la Navidad, cantando algunas canciones y encendiendo velas…
y esta es la manera de preparanos para recibir a la Navidad , para recibir a Dios en nuestra vida en nuestro corazón , para recibir la luz  del cielo en nuestra vida en nuestro corazón…y compartirla con todos nuestros amigos y familiares.
Cuento para primera semana de adviento.
I. El camino empedrado a Belén 

María y José iban en camino a Belén y el burrito trotaba alegremente enfrente de ellos. José acostumbrado a caminar se apoyaba en su bastón con el que marchaba ligeramente. María la querida madre de Jesús se esforzaba en mantener el paso. Más sus delicados pies constantemente se lastimaban con las filosas piedras del camino. Sin embargo hizo un esfuerzo para controlar el dolor cuando de repente broto una lagrima de sus ojos que no pudo contener. Ni siquiera José preocupado por seguir el camino correcto se dio cuenta de eso ni mucho menos el burrito.
En cambio un Ángel que los acompañaba vio muy bien las lágrimas de María y acercándose le dijo: “Querida María ¿por qué lloras si estás en camino a Belén donde vas a dar a luz al Niño Jesús? ¿No te llena esto de alegría?”
María le contestó: “Con gusto daré a luz al amado Niño y no quiero quejarme. Más las piedras opacas y duras me lastiman los pies y me cuesta mucho trabajo caminar sobre ellas.”
Cuando el Ángel escucho estas palabras miró hacia las piedras con ojos celestiales que irradiaban luz y he aquí que bajo la mirada brillante las piedras se transformaron, redondearon sus esquinas y filos tornándose coloridas y relucientes. Algunas se volvieron transparentes como cristal y brillaban en la luz que irradiaba el Ángel.
A partir de ese momento María pudo caminar segura y firmemente sin nada que lo impidiera.

  
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL ROJO
En este día un segundo Ángel del cielo está vestido con un gran manto rojo y lleva en su mano izquierda un gran cesto todo hecho en oro. Este cesto está vacío y el Ángel quisiera llenarlo para llevarlo todo lleno delante del trono de Dios, ¿pero, qué va a poner en él? El cesto es muy delicado y sutil, porque está entretejido con rayos de sol, no se le pueden poner cosas duras ni pesadas. El Ángel pasa por sobre toda la tierra y, muy discretamente, busca en todas las casas, pero ¿que busca? Mira en el corazón de todos los seres humanos, para ver si encuentra ahí un poco de amor verdaderamente puro, y este amor lo coloca dentro de su cesto y lo lleva al cielo.
Y allá, aquellos que habitan el cielo, los ángeles y también los hombres que murieron en la tierra, toman este amor y hacen de él la Luz para las estrellas.
Segunda semana de Adviento
 2.Los Pinos.
Cuando Dios creó los árboles, los proveyó de raíces y de ramas, las unas se afirmaban a la tierra, las otras se elevaban hacia el cielo, pues ellos habían venido de allá y no debían de olvidarse jamás de su verdadera patria. Desde entonces los árboles tienden sus ramas hacia lo alto, como una plegaria silenciosa y perpetua recordando a su señor y creador.
El pino hace mucho, mucho tiempo hacía lo mismo y dirigiendo hacia arriba sus largas y anchas ramas , dominaba incluso a los otros árboles, pero esto es diferente hoy en día, sabeis por que?...ocurrió así : Una noche María, la dulce madre de Dios y José su marido se encontraban en un gran bosque de pinos, estaban lejos de toda casa y no habían encontrado albergue esa noche, entonces se acostaron al pie de un árbol para tratar de dormir, pero se levantó un viento fresco, que se hacía cada vez más fuerte, incluso acercándose mucho al tronco de los árboles elevados no se estaba protegido, entonces María en su angustia, se puso a acariciar el tronco del árbol y le dijo; Perdóname que interrumpa la plegaria que diriges a nuestro Padre, pero mira Dios mismo se ha inclinado hacia la Tierra, yo llevo a su hijo bajo mi corazón y tiene necesidad de tu ayuda. Con las palabras de María un estremecimiento recorrió todo el árbol...lentamente, muy lentamente fue volviendo sus ramas hacia el suelo, de forma que pareciese un enorme techo.
Así las ramas del pino sirvieron de abrigo a María y José durante la noche. Y desde ese día, el pino mantiene su forma, como aquél día en que albergó a estos dos caminantes.
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL BLANCO
El tercer domingo , un ángel completamente blanco y luminoso desciende hacia la tierra, tiene en su mano derecha un rayo de sol que posee un poder maravilloso.
Va hacia todos los seres humanos en cuyos corazones el ángel rojo ha encontrado amor puro, y los toca con su rayo de luz. Entonces esta luz penetra en sus corazones y los ilumina y los calienta desde su interior. Es como si el mismo sol alumbrara a través de sus ojos y descendiera por sus manos, pies y todo su cuerpo. Aún los más pobres, los más humildes entre los hombres, son así transformados y comienzan a parecerse a los ángeles, si tienen un poco de amor puro en sus corazones.

Pero todo el mundo no ve a este ángel blanco, solo los ángeles lo ven y aquellos cuyos ojos han sido iluminados por su luz. Solo con esa Luz, en Navidad, se puede ver también al niño que nace en el pesebre.

Tercera semana de adviento:

La historia del gallo
Había una vez un gallo, que pasaba gran parte de su tiempo encaramado en un cerco de piedras, que se encontraba entre la hospedería y el establo, donde más tarde habría de nacer, el Niño Jesús.
El gallo era hermoso, tenía bellas y coloridas plumas, unas patas muy fuertes y una cresta muy roja. No le gustaba que nadie pasara ni cerca del cerco, donde él acostumbraba subirse a contemplar el hermoso paisaje. Si alguien se aventuraba a hacerlo, rápidamente volaba al suelo, lo perseguía y le picoteaba las piernas.
Todos en Belén le conocían y por ello evitaban pasar cerca de aquel cerco. Sucedió una noche, cuando María y José visitaron al tercer hospedero pidiéndole alojamiento, que este junto con ofrecerles albergue en su establo, les advirtió que tuvieran mucho cuidado al pasar frente al cerco puesto que el gallo podría atacarlos.
María y José pasaron caminando lentamente frente al cero saludándolo con gran cordialidad. El gallo los miró de “arriba abajo”, pero no se movió. Esto les sorprendió mucho. Algo le impedía bajar, nadie antes lo había saludado con tanto cariño y mas aún se sentía tan contento de ver a María y a José pasar frente a su cerco, aunque no sabía lo que le iba a ocurrir.
Esa noche, Jesús nació en el establo. Muchos pastores con sus ovejas, vinieron a saludarlo, trayéndole hermosos presentes. El gallo lleno de curiosidad al verlos pasar decidió averiguar lo que estaba sucediendo. De un solo salto se bajó del cerco y lentamente se dirigió hacia el establo.
Allí desde la puerta que estaba medio abierta pudo ver al niño recostado en fina paja, rodeado por una luz muy hermosa y cálida. Todos los presentes, tenían la luz del Niño en sus corazones. Esa noche, el gallo aprendió una gran lección: a sentir desde lejos, el amor que había en el corazón que había en los seres humanos.
Se sintió tan contento que subiéndose nuevamente al cerco de piedras, hinchó su pecho, y se puso a cantar: “Kikirikí, kikirikí… vengan aquí”, el gallo quería anunciarles a todos la buena nueva.
Y cuentan que en todas las navidades el gallo vuelve a entonar su hermosa canción.


CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
EL ÁNGEL VIOLETA
El último domingo antes de Navidad, es un gran ángel con capa de un violeta muy tierno y cálido, el que aparece en el cielo y pasa por toda la tierra, llevando en sus manos una gran lira. Toca con esa lira una música muy dulce, acompañando su canto, que es muy armonioso y claro. Pero para escucharlo los hombres han de tener un corazón silencioso y atento.
Su música es el gran canto de la paz, el canto del Niño Jesús y del Reino de Dios que viene sobre la tierra. Muchos ángeles lo acompañan y ellos también cantan y se regocijan en el cielo
Entonces todas las semillas que duermen en la tierra se despiertan y la misma tierra escucha y se estremece: el canto de los ángeles le dice que Dios no la olvida y que algún día ella será una nueva estrella.
El Hijo de Dios
La noche caía, la Noche Santa y un gran silencio reinaba sobre la Tierra. Era como si el mundo retuviese su aliento. Pero en el cielo, los ángeles elevaban su mirada hacia las esferas más altas, donde, en medio del círculo de los Querubines y serafines, se erguía el trono de Dios. Y he aquí lo que se había esperado por tanto tiempo, deseado tan ardientemente, se produjo: de pronto el círculo se abrió y el trono de dios se hizo visible para los moradores de los cielos. Del trono surgía alguien tan claro y luminoso, tan sereno y puro, que incluso el lenguaje de los ángeles no sabría describirlo. Miró con benevolencia la ronda de los ángeles que elevaban sus ojos hacia él y no cesaban de adorarlo.
Pero el se hizo a un lado, y la mirada grave y solemne de Dios Padre atravesó las esferas celestes. Delante de El se abrió un camino luminoso que descendía cada vez más hasta llegar a la Tierra. Allí, los Ángeles no vieron más que un establo pobre, donde una mujer y hombre estaban sentados cerca de un pesebre, en compañía de un buey y un asno. El hombre dormía. Pero la mujer dirigía la mirada hacia el cielo, y cuando percibía el camino luminoso, elevó sus brazos. Entonces el ser de luz, el Hijo de Dios que había surgido del trono de Dios, comenzó a descender por él y a medida que bajaba y atravesaba los círculos de todos los ángeles, éstos entonaban un canto cada vez más grandioso.
Al pasar de un círculo a otro, el Hijo de Dios se transformaba sin cesar y primero se volvió semejante a los Serafines, los ángeles más elevados; después era como los Querubines, y fue dejando una tras otra todas las formas de gloria celestial como quien se quita un vestido. Pasó por el círculo de los Arcángeles, para volverse a encontrar en el de los Ángeles, y para dejarlos a ellos también. El pobre establo irradió claridad cuando el Ser de luz se aproximó a María y la cubrió con su sombra luminosa… y su luz se volvió a encontrar en los ojos del Niño. Que la madre de Dios tenía sobre sus rodillas.
Entonces el canto de los ángeles prorrumpió de nuevo en los cielos y la Tierra resonó con su alabanza: “Hoy os ha nacido el Salvador, Cristo, el Señor.”
Jamás desde esta noche, el círculo de los Querubines y de los Serafines se ha vuelto a cerrar. El camino luminoso vuelve a unir desde entonces y para siempre el Trono de Dios a la Tierra y cada año, Cristo desciende desde allí, desde su Padre hacia los hombres, para nacer entre ellos y llegar a ser semejante; y para plantar su luz en los corazones, a fin de que empiece a brillar en sus miradas, como ya brilló otrora en los ojos del Niño Jesús.

11 dic 2017

Oración para entregar las lágrimas de todo el año. Las lágrimas propias y las de las personas que están sufriendo por la separación temporal de un ser querido. P. Gustavo Jamut omv.

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Oración para entregar las lágrimas de todo el año. Las lágrimas propias y las de las personas que están sufriendo por la separación temporal de un ser querido. P. Gustavo Jamut omv.


Señor Jesús en este momento me pongo en tu presencia y elevo a ti mi corazón y mi pensamiento porque sé que tanto tú como tu madre la Virgen Santísima entienden a lo que las lágrimas se refieren, vos dijiste: ... bienaventurados  los que lloran porque ellos serán consolados …hoy quiero poner entre tus manos todas las lágrimas que se han derramado alrededor del mundo , pongo en tus manos Jesús y en la mano extendida de la reina de la paz pongo los corazones angustiados y doloridos de todos aquellos hermanos que sienten la ausencia de un ser querido ,recibe las lágrimas que han derramado, así como también aquellas lagrimas que no han podido llorar y por lo tanto quedan encerradas en lo más profundo de sus corazones  produciendo mayor congoja y amargura …
Seca las lágrimas de los ojos y de los corazones de los familiares y amigos de los hermanos desaparecidos en el submarino en las profundidades del atlántico , lleva hasta ellos las palabras de amor y de despedida temporal, que no llegaron a pronunciarse , para que ellos las reciban en la felicidad eterna de tu divina presencia.
Toma también las lágrimas de quienes sufren el dolor por una muerte imprevista o prematura de algún familiar amigo, de compañero o compañero de la vida, por consecuencia de la inseguridad, de diversos accidentes, por enfermedades repentinas que terminaron con su vida aquí en la tierra llevales el consuelo y la serenidad, que solo tú puedes concederle y a nosotros señor…perdonanos por no llorar tanto dolor que hay en el mundo , a veces incluso hay personas cercanas a nosotros …perdonanos señor por tanta indiferencia ante quienes están agobiados y doloridos …perdonanos señor por la falta de solidaridad y por tantos pecados propios y sociales …que siguen arrancándote a ti lagrimas inundando tu sagrado corazón de profundo dolor, ayudanos a cambiar señor …y danos esas lagrimas que tú y tu madre han derramado …
Que lloremos nosotros por aquellas personas que no pueden llorar que se sienten bloqueados o porque a causa de la falta de fe no saben cómo entregarte el corazón herido como angustias que se van acumulando en ellos mes tras mes durante el año, año tras año.
Hoy te pido señor que tu Espíritu de consuelo se derrame en ellos colmando todo su ser y dándoles la paz profunda y las lágrimas serenas que están necesitando derramar en tu presencia por eso nuevamente te pido por ellos y por nosotros…consuélalos Jesús….consuélalos Padre y cólmanos para que podamos llevar esas lagrimas a tu presencia y el consuelo a quienes más lo necesitan que así sea y a todos nosotros bendícenos con el don del consuelo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo .Amén.

libros recomendados

"Mi corazon triunfara"
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7 dic 2017

Música :F2F Patricia Sosa "Navidad 2000"

A beneficio de la restauración de la Catedral de San Nicolás unimos a nuestros 10 de los mejores artistas para interpretar canciones de paz, unión y navideñas. https://www.youtube.com/channel/UCj8OKT10tCgWhUU3vDuy5Ug


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4 dic 2017

ADVIENTO Y ORACIÓN DE REMINISCENCIA


El Adviento es un tiempo de preparación para celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios y para renovar la gracia propia de la Navidad.
El Adviento es un tiempo, en el cual la Reina de la Paz nos invita a orar con mayor intensidad y esperanza, a la vez que nos pide que comencemos a preparar poco a poco el pesebre de nuestros corazones.
Si queremos recibir en la tierra de nuestra alma, de nuestras familias, de nuestras comunidades, al Príncipe de paz, es necesario aceptar el pedido que en este Mensaje nos hace nuestra Madre, a través del cual nos pide una concreción más profunda del proceso de conversión. De este modo no sólo celebraremos la Navidad, sino que la estaremos viviendo de corazón.
Pero, ¿cómo puede nacer el Niño Jesús, en nuestro pesebre interior, si no limpiamos el sagrado recinto de nuestra alma de: los enojos, la amargura o el resentimiento que a lo largo del año pudimos haber acumulado?
¿Cómo podemos anhelar la visita de la Reina de la Paz al pesebre de nuestro diario vivir, si no erradicamos de nuestra mente los pensamientos prejuiciosos, condenatorios hacia nuestros hermanos, sean laicos, sacerdotes o religiosos?
¿Cómo esperamos recibir el don de la paz, si vivimos promoviendo la guerra con nuestros labios, a través de las críticas, las calumnias, las mentiras, o las medias verdades, que en definitiva terminan siendo las grandes mentiras?
Por eso, el tiempo de Adviento debe ser visto, pensado y vivido, como un tiempo de purificación, conversión y transformación diaria.
¡Qué hermoso sería…, que bien nos haría…, como el cielo se alegraría… si durante el próximo tiempo de adviento, nos comprometiésemos en intentar concretar cada día las invitaciones que la Reina de la Paz nos hace a través de este mensaje!
Oración de reminiscencia de lo que hay en el corazón
A continuación te comparto como es mi modo de orar con el corazón, cada día del mes de diciembre hasta fin de año, para que si te sirve algo de ello, también lo pongas en práctica.
El corazón -en el sentido bíblico- es el depósito de todas nuestras vivencias; por lo tanto imagino que extiendo mi mano y me dejo conducir -en algunos momentos por Jesús, y en otros momentos por María Santísima- a través de los recuerdos de lo vivido en todo el año.
Lo que hago es, pedirles que ellos me lleven a recorrer con la memoria todo lo vivido, a fin de que bendigan los acontecimientos gozosos y dolorosos de este año.
1. Agradecer a Dios
Esta oración de reminiscencia me ayuda a revalorizar todo lo que he recibido de Dios en los últimos meses, entonces comienzo a experimentar la necesidad de agradecer al Señor y a su Madre, y de alabar a Dios Creador, Providente y Misericordioso por tantas manifestaciones de su amor y por tantas bendiciones recibidas.
2. Agradecer a las personas
También el Espíritu Santo, hace que venga a mi memoria los rostros de tantas personas buenas que Dios ha puesto en mi camino durante el tiempo transcurrido. Entonces comienzo a darle gracias a Dios por ellos, y le pido que los bendiga en aquellos aspectos de su vida donde tengan mayor necesidad.
Considero que, de mi parte sería un pecado de ingratitud, si no orase y bendijese -incluso a la distancia- a tantas personas con quienes he compartido algún momento lo largo del año y que han sido bienhechores míos, de mi comunidad, y de la Iglesia.
3. Limpieza y conversión
Luego reviso mi diario pensar, hablar, y obrar a lo largo del año, y siempre encuentro errores cometidos y cosas buenas que podría haber hecho y que deje de hacer. Entonces me postró espiritualmente ante la presencia del Señor para pedirle perdón de todos mis pecados, le pido aprender de mis errores, y que me de la gracia para no repetirlos el próximo año, ni en ningún otro momento futuro.
Este punto de la oración me sirve como examen de conciencia, para ir preparando lo que ha de ser mi confesión de fin de año.
4. Pedir la gracia de perdonar.
En base a lo que Dios nos muestra, es necesario perdonarnos a nosotros mismos, confiando en la Misericordia Divina, quien nos ha perdonado a través de nuestro arrepentimiento y del Sacramento de la Reconciliación.
El sentirnos perdonados por Dios, y el perdonarnos a nosotros mismos, nos capacita para perdonar a quienes nos han herido de algún modo en algún momento del año que va terminando.
No podemos llegar a la Navidad con el corazón manchado por el rencor, ni deberíamos trasladar los enojos al año que está por llegar.
5. Propósitos concretables
En base a lo que ha ido surgiendo en la oración, lo que Dios va mostrando, y teniendo en cuenta la experiencia adquirida a lo largo del año -donde han habido aciertos y errores-, elaboro un plan de vida con propósitos realistas que pueda concretar; y le pido a nuestro buen Dios que me conceda la gracia de llevarlos adelante para su mayor gloria.
6. Bendecir el año que va a comenzar
Finalmente -y especialmente a partir del 25 de diciembre-, empiezo pedirle a María Santísima y a Jesús, que caminen delante de mí, de los miembros de mi familia, de mi comunidad y de toda la Iglesia, apartando todo peligro y todo mal, y abriendo nuevos surcos de bendición para todos nosotros.
Este es un tiempo para interceder y bendecir cada uno de los meses, días, horas y minutos que vamos a recorrer el próximo año. Es lo que yo llamo: ser sembradores de bendiciones.

Padre Gustavo Jamut