24 ago. 2013

MEDITACION LS 13,22-30...EL CAMINO DE LA SALVACIÓN.

En cuanto trascurre la subida de Jesús a Jerusalén, Jesús forma a sus discípulos y responde la pregunta planteada por un desconocido. Esta era una de las preguntas más debatidas en la época: ¿Cuántos serán salvados? ¿Muchos o pocos?

En este pasaje escuchamos una de las lecciones más bellas de Jesús sobre la mesa abierta del Padre para todos, mesa en la que el Dios del Reino acoge a todos los hombres y mujeres del mundo. Es verdad que es gratuito pero se requiere un compromiso claro, el de las exigencias que plantea el discipulado, para poder acceder.

 “Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén” (Lucas 13,22). Con esta primera frase del evangelio de este domingo contemplamos la geografía que recorre un Jesús incansablemente misionero. Con la fuerza del Espíritu (ver 4,18), Jesús va sembrando la semilla de la Palabra en cada conglomerado humano para hacer de él un jardín en el que germina la vida en abundancia (ver 8,15). Al mismo tiempo, con libertad profética se va aproximando a la ciudad en la que lo aguarda su destino y ni siquiera las amenazas contra su vida por parte del rey  Herodes lo apartan de su camino (ver 13,31-33).

En este camino Jesús responde con firmeza las preguntas y requerimientos que se le plantean: la de los hijos de Zebedeo (9,54), las de los tres candidatos al discipulado (9,57.59.61), la del legista (10,26.29), la de Marta (10,40), la de uno de los discípulos (11,1), la de una mujer anónima en medio de la multitud (11,27), la de otro legista en un banquete (11,45), la del un hermano menor que reclama la herencia (12,13), la de Pedro (12,41), la del jefe de la sinagoga (13,14). Si observamos bien, en todos los casos Jesús nunca deja de responder y siempre dice verdades incómodas, ateniéndose a la coherencia de su mensaje. Él no quiere engañar a nadie con falsas ilusiones.

1. Una nueva pregunta para Jesús

En este camino se le plantea una nueva pregunta que lleva en el fondo una ironía: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (13,23).

¿Qué trasfondo e implicaciones tiene la pregunta? La pregunta tiene dos presupuestos: (1) Jesús ha sido presentado en este evangelio como  el “Salvador” (2,11) y (2) Jesús ha planteado  exigencias fuertes que pueden llevar a pensar que la salvación es muy complicada. Todavía hay una tercera idea en el fondo: ¿será que tendrá éxito la misión de Jesús?  ¿cuántos llegarán hasta la meta siguiendo sus pasos? ¿cuántos se quedarán en el camino?

Esta pregunta no aparece porque sí. Quien la hace parece tener en mente también el texto de Isaías 37,32: “Pues saldrá un Resto de Jerusalén, y supervivientes (“salvados”, según LXX) del monte Sión”.

Este esquema bíblico de un “Resto” de salvados de en medio de todo un pueblo pecador – “el Resto de Israel”- no solamente estaba presente en la historia de Israel y en la  predicación de los profetas, sino también en la cultura religiosa de los tiempos del Nuevo  Testamento y aún un poco después. El tema se volvió punto de discusión. Por ejemplo, mientras unos decían que “solamente pocos serán salvados” (4 Esdras 8,3), por otro lado un grupo de escribas afirmaba que “Israel entero tendrá parte en el mundo futuro” (Mishná, Sanedrín 10,1) y solamente algunos pecadores particularmente culpables serán excluidos. También hoy escuchamos voces que le hacen eco a las dos tendencias. ¿Pero será que ésta es una pregunta válida? En el evangelio, Jesús no la desprecia. Cada persona tiene que preguntarse por la salvación, el punto es cómo enfoca la cuestión. Por tanto, que hoy coloquemos en primer plano el tema de la salvación, viene al caso. Es esto lo que en última instancia buscamos, todo debe apuntar allá; por eso hay que estar atentos, porque aún la multiplicidad de actividades pastorales –todas ellas ciertamente- importantes- puede llevarnos al peligro de perder de vista la búsqueda esencial, bajo riesgo de perder al final todos los esfuerzos. Todo debe estar encaminado hacia la salvación.

Volviendo al texto digamos que si, como se verá enseguida, la pregunta no está bien planteada, quien lo hizo al menos tuvo la valentía de expresarla y, como decimos hoy, “dio donde era”.

¿Cómo enfoca Jesús la respuesta?

Jesús no responde directamente la pregunta (ya vamos viendo que esto también es frecuente en Jesús), sino que aprovecha la idea central y se pronuncia desde otro nivel de comprensión más profundo. Jesús no responde con aritmética, no da cifras y ni siquiera avanza aproximaciones sobre el número de los salvados; si bien, dice una frase según la cual muchos “no” podrán (13,24b). Lo dice no como una sentencia perentoria sino como un llamado de atención para que no suceda. Vemos así cómo Jesús toma distancia del mundo de las especulaciones y más bien se

concentra en lo que es necesario hacer para salvarse. Al responder de esta manera deja implícito que todo el que quiera podrá ser salvado, siempre y cuando oriente su vida en esa dirección. En esto ya hay una lección importante: la preocupación por la salvación debe concretarse en un obrar según la justicia (ver 11,42; 13, 27), o sea, configurar la propia vida en la de Jesús.

Para explicar esto, acude a dos imágenes muy dicientes que iluminan lo que es la entrada en Reino de Dios: la puerta estrecha y la puerta cerrada. La primera aparece como una sencilla comparación lograda en una sola frase (13,24), la segunda constituye toda una parábola (13,25-30).

2. La “Puerta estrecha” o “el mientras tanto” (13,24)

La imagen que aparece es la de una casa de considerables proporciones en la cual, después de la puerta principal, sigue una gran sala de banquetes. “Puerta estrecha”. Es una figura. No es que la puerta tenga solamente pocos centímetros de ancho. No es que en la puerta del Reino haya obstáculos. No es que haya que dar codazos para entrar a la fuerza en medio de otros que quieren hacerlo al mismo tiempo. Simplemente quiere decir que hay que esforzarse, es decir, que los buenos propósitos no son suficientes, hay que “hacer” cosas concretas para entrar.

Ahora bien, con esto tampoco se quiere decir que una persona se salva solamente con sus propios esfuerzos. Es claro que no: nadie se salva a sí mismo, en última instancia todos somos salvados por Dios. El hecho es que ésta no se logra sin nuestra participación, la pasividad no sirve. Si es verdad que Dios nos salva, también es verdad que nos toma en serio como personas libres y responsables. Al decir de nuestro Padre San Agustín podríamos decir: “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.

El término “luchar” que aquí aparece es la traducción de un término griego que –en su forma sustantivada- no nos es desconocido en la lengua castellana: “agonía”; con él se describe también la oración de Jesús en 22,44. Pero esta palabra no se refiere solamente a los que están en transe de muerte sino al esfuerzo intenso que concentra todas las energías de una persona en función de un objetivo, por eso era aplicado a los deportistas en las competencias. De esta manera se “entra”. Con esa misma intensidad un discípulo de Jesús debe canalizar sus mejores energías para vivir en santidad, no deseando otra cosa que alcanzar la comunión con Dios superando los obstáculos y distinguiendo lo prioritario de lo secundario. Este esfuerzo espiritual y moral será recalcado más adelante en este evangelio, en 16,16b: “Y todos se esfuerzan con violencia por entrar en él”.

En la segunda parte de la respuesta -“Muchos pretenderán entrar y no podrán” (13,24b)- vemos que de todas maneras Jesús se pronuncia en los mismos términos de la pregunta pero, como ya se dijo, dándole otra orientación. Se le preguntó si eran “pocos” los que alcanzaran la salvación, Jesús dice ahora que “muchos” no lo lograrán. Manteniendo el presupuesto de que en principio ninguno es excluido, ésta es una manera de decir que mucha gente que no quiera entrar ahora, muy probablemente querrá hacerlo más tarde, pero entonces ya no lo logrará. Y esto es lo que se va a ilustrar a continuación.

3. La “Puerta cerrada” o “el ya para qué” (13,25-30)

“Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta…” (13,25a).

La enseñanza anterior ahora es completada: debemos esforzarnos, es verdad, pero a tiempo: un día, con nuestra muerte, la puerta se cerrará y ahí se decidirá nuestro destino. Nosotros no disponemos del tiempo de manera indefinida (ver la parábola del “rico insensato”, 12,20). Es en ese momento en que se cierra la puerta y quien desease estar dentro ya debía haber entrado primero.

Como se puede ver, es Dios quien cierra la puerta, no nosotros. La hora de la muerte se escapa a nuestro control. De ahí que haya que estar siempre preparados. En este momento la parábola describe dos situaciones:

(1) La solicitud extemporánea para entrar y la declaración final de la exclusión (13,25-27).

(2) El dolor inmenso de los que se quedaron fuera del banquete ante el precioso espectáculo de la salvación que perdieron (13,28-29).

Inmediatamente después, Jesús concluye con un proverbio que hace la aplicación de la parábola (13,30).

La solicitud extemporánea para entrar y la declaración final de la exclusión.(13,25-27)

Veamos los datos del texto:

(1) La solicitud (13,25b)

“…Os pondréis, los que estéis fuera, a llamar a la puerta, diciendo: ¡Señor, ábrenos!” (13,25b).

Como lo dramatiza la parábola ése no es el tiempo para tocar la puerta, esto tenía que haberse hecho antes. Con esto se indica la seriedad del tiempo presente. Puesto que no tenemos soberanía sobre el tiempo, no conviene aplazar la conversión, desde el principio hay que comenzar a vivir el itinerario que conduce a Dios. Es una mala decisión dejar para el tiempo de la vejez la preocupación por la salvación.

(2) La declaración final de la “auto-exclusión” (13,25c)

“No sé de donde sois” (12,35c.27a)

Dos veces se les dice: “No los conozco”. La frase citada calca la fórmula del veredicto de excomunión israelita; con ella se declaraba la desvinculación de la comunidad y la ruptura de toda comunión personal con el implicado. ¿Por qué dice que no los conoce? Porque para participar de la comunión con Dios se exige la identificación con Él. Esto se explica en las frases que siguen: “hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas” (13,26a) y “retiraos de mi, todos los agentes de injusticia” (13,27b).

Pongámosle atención a estas dos frases. Frente al argumento de la comunión externa (“comer, beber, enseñarles”), aparece otro más fuerte: son “agentes (=obreros) de injusticia”, es decir, no están en comunión de vida con Dios. “Agente de injusticia” es aquel que desprecia la voluntad de Dios. Para nada sirven los privilegios anotados, que no eran más que una atracción para entrar en el Reino (el primer compartir de mesa era una invitación para la segunda), si no hay compromiso con la justicia del Reino, si no se comparte su estilo de vida poniendo en práctica sus enseñanzas (que es el verdadero sentido de la comunión de mesa).

Pero el rechazo tan tajante que se nota en la voz del dueño de la casa (voz de Dios) podría causar alguna extrañeza a los lectores. El rechazo tiene su razón de ser; lo que quiere decir es que Dios no comparte nuestras injusticias: ¿si una persona no está de acuerdo en vivir en comunión con la voluntad de Dios, cómo puede aspirar a vivir la comunión definitiva de vida con Él? Entonces, en realidad es cada uno quien se auto-excluye.

La comunión con Dios comienza a partir de la comunión con su querer. Una persona que lo rechaza se excluye a sí misma de la salvación. La salvación consiste en la comunión eterna con Dios que es la fuente y la plenitud de la vida. ¿Nos salvaremos? Como se muestra en la parábola, Dios no hace más que respetar y confirmar la decisión de cada persona.

El dolor inmenso de los que se quedaron fuera del banquete ante el precioso espectáculo de la salvación que perdieron (13,28-29).

“Cuando veáis”. De repente, desde fuera los excluidos de la salvación ven lo que pasa en la sala del banquete, que es símbolo del Reino definitivo. Dos escenas contrapuestas aparecen ahora: el llanto amargo de los excluidos y la comunión festiva de los salvados.

La amargura de la soledad.

“Allí será el llanto y el rechinar de dientes…” (13,28a). Los rechazados sumidos en la más intensa soledad lloran de manera inconsolable la ocasión perdida y la humillación: “mientras a vosotros os echan fuera” (13,28d). La alusión al “rechinar de dientes” (ver Prov 19,12a) da la nota trágica: describe rabia amarga; consigo mismos, por supuesto.

En este gran sentimiento de impotencia el llorar es expresión de duelo por lo que no se pudo alcanzar (ver el tercer “¡Ay!” de 6,25b) y que sólo pueden ver de lejos.

La alegría de la comunión.

La vida eterna es presentada como una fiesta comunitaria con el Señor en el Reino de Dios. La imagen de la mesa compartida destaca la profunda intimidad con Dios y la participación de su vida que allí se da. Pero no sólo con Dios, también con los demás. Aquí la comunión con Dios y con los demás es plenitud de alegría y de fiesta; la salvación es el máximo de la felicidad. Entonces la mirada de los excluidos va repasando lentamente la sala y va observando quiénes son los comensales del Reino, cómo está compuesta la comunidad de los salvados. Allí se distinguen tres grupos de personajes:

(a) los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob (13,28b);

(b) todos los profetas (13,28c);

(c) gente proveniente de los cuatro puntos cardinales, o sea, de todas las naciones del mundo (13,29a).

Por tanto, la plenitud y la riqueza de nuestra vida humana consiste también en la plenitud y la profundidad de nuestras relaciones con las demás personas. Con la muerte, las relaciones humanas no se acaban sino que alcanzan su máximo nivel de profundidad. Pero hay un aspecto histórico importante que está relacionado con la salvación. Ésta hay que verla a partir de las grandes acciones de Dios por su pueblo a lo largo de la historia de la salvación que comienza con Abraham (quien aquí preside la mesa). Esta obra de Dios por su pueblo se extiende, a partir de Jesús, a todos los pueblos de la tierra (los que en la parábola van llegando de los cuatro puntos cardinales; 13,29). Con esto se quiere decir que todos los que entran en el Reino inaugurado en Jesús se hacen también miembros del pueblo elegido, y que el pueblo elegido se hace uno solo -en la Alianza con Dios- con todos los pueblos de la tierra: “se sentarán a la mesa del Reino de Dios” (13,29b).

Aplicación de la parábola (13,30).

Con un proverbio Jesús hace la aplicación de la parábola y así concluye su enseñanza: “Hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos” (13,30). El dicho se entiende observando la composición de la mesa. Los primeros (los judíos) y los últimos (los paganos) pasan todos por la misma puerta: la exigencia es la misma para todos. En el intercambio radical de lugares entre ellos vemos al mismo tiempo una crítica para los primeros –que tuvieron la honra de pertenecer al pueblo de Abraham y los profetas- y un anuncio de esperanza para los últimos –que tuvieron todas esas ventajas históricas-.

La llegada de los últimos no excluía a los primeros, pero estos mismos se hicieron últimos –quedaron al nivel de los que antes no conocían a Dios- cuando se autoexcluyeron de la comunión con Dios por no vivir en sintonía con su querer. Al final, ante Jesús cada uno se hace “primero” o “último” según su decisión.

Finalmente una palabra de esperanza: quienes se hicieron “agentes de justicia” (lo contrario de lo que dice el v.27) saben ahora que su identificación de vida con Jesús les abrió las puertas del Reino no importando que no fueran “primero” miembros del pueblo elegido.
(Aporte del P. Fidel Oñoro CJM, Estudio bíblico del Cebipal, CELAM)

LUCAS 13,22-30.

Doblada, fuera de forma.

Tema: Personas y objetos en ocasiones están fuera de forma. SEMANA (21) Año C

Objeto: Una cuchara doblada fuera de forma

Escritura: "Un sábado Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas, y estaba allí una mujer que por causa de un demonio llevaba dieciocho años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Al mismo tiempo, puso las manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Indignado porque Jesús había sanado en sábado, el jefe de la sinagoga intervino, dirigiéndose a la gente: Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para ser sanados, y no el sábado". (Lucas 13:10-14).

Miren esta cuchara. Está doblada, fuera de forma. Me disgusta mucho cuando esto pasa. Si tratara de sacar mantecado (helado) con esta cuchara, sería muy difícil. La cuchara seguiría doblándose más y más y no sacaría el mantecado. Si tratara de tomar sopa con esta cuchara, muy posiblemente la sopa se me caería en la camisa. Una cuchara fuera de forma, no sirve para mucho.

Las personas también podemos salirnos de forma. La edad, una enfermedad, heridas o accidentes pueden causar que el cuerpo de una persona pierda su forma. Quizás tu conoces alguien que no puede mantener derecha su espalda cuando se pone de pie o camina. Su cuerpo ha perdido la forma, tal como esta cuchara.

A veces una persona siente coraje por algo. Muchas veces es por algo que no tiene mucha importancia. Cuando esto pasa, podemos decir que se ha salido de forma. ¿No has oído la frase "te estás saliendo de forma, contrólate"?

La lección bíblica de esta mañana trata de dos personas que estaban bien fuera de forma. La primera persona tenía su cuerpo fuera de forma. Un sábado Jesús estaba enseñando en la sinagoga. Mientras enseñaba vio a una mujer que había sido inválida por 18 años. La Biblia nos dice que estaba doblada y no podía pararse derecha.

¿Qué crees que Jesús hizo cuando vio a esta mujer? ¡Adivinaste! Él la sanó. Cuando Jesús vio a la mujer le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Entonces la tocó e instantáneamente ella pudo pararse derecha. La mujer comenzó a alabar y darle gracias a Dios por su sanidad.

Bueno, fue en ese momento cuando la segunda personas de nuestra historia perdió su forma. La Biblia nos dice que al líder de la sinagoga le dio mucho coraje, porque Jesús había sanada a la mujer en el sábado. "Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para ser sanados, y no el sábado", dijo.

Jesús contestó al líder de la sinagoga: "¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro en sábado, y lo saca del establo para llevarlo a tomar agua? Sin embargo, a esta mujer, que es hija de Abraham, y a quien Satanás tenía atada durante dieciocho largos años, ¿no se le debía quitar esta cadena en sábado?"

¿Ves?, Jesús siempre se preocupaba más por ayudar a las personas que por mantener las reglas. Las reglas o leyes son buenas, pero las personas son más importantes. Debiéramos recordar esto la próxima vez que comencemos a salirnos de forma al ver a alguien salirse de las reglas un poco al tratar de ayudar a alguien que está en necesidad.

Querido Jesús, ayúdanos a recordar que nos enseñaste que ayudar a las personas es más importante que seguir las reglas. Amén.

Lucas 13:10-14
CAMINATA FUERA DE FORMA: Pídale a los niños que caminen doblados y cuando la maestra diga CONGÉLENSE los niños deberán quedarse como están y en el sitio donde están. Comiencen nuevamente pidiéndole a los niños que vuelvan a ponerse fuera de forma, doblados de otra manera y vuelvan a caminar hasta que escuchen la palabra CONGÉLENSE. De ser posible tome fotos de los niños en su posición CONGELADA para que las puedan ver más tarde. Cuente la historia de hoy y comenten sobre quién estaba dobleda.
RELEVO DOBLADO: Divida a los niños en equipos. Pídales que se doblen y corran hacia una línea y regresen a el siguiente jugador de su equipo. Los niños no podrán enderezarse hasta qe no toquen al jugador que les sigue. Siga jugando hasta que todos los niños hayan participado del relevo.
JUEGO DE LAS HABICHUELAS AYUDADORAS: Dele a cada niño el mismo número de habichuelas (3-4). Haga varios equipos. Cada niño correrá hacia un envanse, pondrá su habichuela dentro y dirá una manera en que podemos ayudar a otra persona. Luego correrán a su equipo para que el próximo jugador haga lo mismo. Continúe jugando hasta que todas las habichuelas hayan sido depositadas en el envase.
AYUDA QUE SIGUE SIENDO AYUDA: Pídale a los niños que se dispersen por un área grande. Una vez el juego comience, no podrán moverse a otro lugar sino que se quedarán quietos. La maestra escogerá a un niño para que comience el juego. El niño correrá hacia otro, lo tomará de la mano y le dirá "¡Ayúdame!". Los dos niños correrán tomados de la mano hacia un tercero, lo cogerán de la mano y le dirán "¡Ayúdame!". Seguirán haciendo lo mismo hasta que todos los nños estén cogidos de manos y saltando, corriendo, etc en un círculo hasta que la maestra indique que pueden dejar de hacer movimiento alguno y les pida que se sienten en forma de círculo. Si tiene tiempo, permítale a los niños decir una manera en que pueden ayudar. El niño del lado repetirá lo que dijo el primero y dirá otra manera de ayudar. El tercer niño repetirá lo que dijo el segundo y añadirá otra forma en que pueden ayudar. El juego seguirá hasta que todos hayan repetido lo que dijo el anterior y hayan añadido otra forma de ayudar.
MOLDE (EN YESO) DE LAS MANOS QUE AYUDAN: (Para esta actividad deben tener pañitos húmedos y toallas de papel para limpiarse las manos y el área. Posiblemente también deban tener delantales o camisetas para que no se ensucien.) Si tiene tiempo y los materiales, los niños pueden hacer un molde de su mano y dejarlos esa semana para que se sequen. Pueden decorarlo, depués que impriman sus manos y antes de despegarlas, con rocas decorativas pequeñas. Hemos provisto unas instrucciones. (Ver abajo.)
PINTURA DE LAS MANOS QUE AYUDAN: Provéale una cartulina con el título TENEMOS MANOS QUE AYUDAN A JESÚS. Pídale a los niños que se pongan pintura, si posible de distintos colores, en sus manos y las peguen en la cartulina. Exhiba la obra de arte.
AYUDANTES DE BARRO O PLASTICINA: Dele a cada niño barro o arcilla de moldear o plasticina para que hagan modelos de personas ayudando a otras. Para eso deberán añadirle cualquierea de estas acciones similares a estas: con un rastrillo amontonando las hojas; lavando platos; cargando bolsas, leyendo la Biblia u orando con otra persona, etc.
TÍTERE AYUDANTE DE PAPEL: Provéale a cada niño una bolsita de papel de las de llevar emparedados, marcadores, lana, etiquetas engomadas, pedacitos de tela o fieltro para hacer un ayudante de papel. Dígale a los niños que escriban en la bolsa "Sé un ayudante de Jesús" o "Soy un aydante de Jesús". Deje que los niños decoren su títere para que luzca como ellos utilizando lana para el pelo, botones para los ojos y tela para la ropa. Dígale a los niños que pueden usar su títere para contarle la historia de hoy a otros y para dar ideas de cómo pueden ayudar a otros.
BOLETOS DE AYUDA: Puede darle a los niños pedazos de papel, etiquetas engomadas y marcadores finos para hacer BOLETOS DE AYUDA. Esos boletos pueden ser dados a otros para dejarles saber que ellos tienen interes en ayudarles. Los boletos pueden decir "Este boleto es válido para ayudar en..." y los niños pueden añadirle las acciones pertinentes. Alguna de ellas pueden ser...la limpieza de un cuarto, el lavado de platos, la limpieza del garaje, el recojido de las hojas del patio, el barrido del piso, botar la basura, limpiar la mesa (o muebles), guardar los platos, leerle la Bilbia, etc".
PANTOMIMA DE LOS AYUDANTES: La maestra tendrá una canastita con papeles que tengan escrito actividades en las cuales los niños puedan ayudar. Deje que los niños saque un papel y haga una pantomima de lo que está escrito. Pueden ser actividades como las indicatas en la actividad "BOLETOS DE AYUDA".

 

17 ago. 2013

NO HE VENIDOS A TRAER PAZ A ESTE MUNDO, SINO DIVISIÓN...LC 12,49-53...

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.» Lc 12, 49-53

 Escribe una situación de tu vida en la que te hayas metido en algún problema por el hecho de ser cristiano.
¿Cómo te has sentido? ¿Cuál ha sido la reacción de los demás ante lo que te ha pasado?

 Escribe un compromiso encaminado a seguir creciendo en vivir con naturalidad tu fe entre las personas que te rodean.

La línea divisoria

Tema: Escogiendo seguir a Cristo. Domingo (20) Año C.
Objeto: Un pedazo de cinta adhesiva o esparadrapo para pegarlo en el piso como una línea divisoria.
Escritura: "¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división! De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres" (Lucas 12:51-52).
En muchos lugares ya ha llegado el tiempo de comenzar las clases. ¿Estás listo para el comienzo de clases? Siempre me gustó la escuela, ¿Y a tí? ¿Cuál es tu material (clase) favorito? ¿Matemáticas? ¿Lectura? ¿Historia? Cuando estaba en la escuela, mi material favorita era el receso. ¡Ahí era cuando salíamos afuera a jugar! En muchas ocasiones participábamos de un juego que requería que dividiéramos la clase en dos equipos. Había varias formas de dividirnos en los equipos. A veces nos poníamos en una fila y decíamos: "1-2-1-2-1-2" y los "unos" eran de un equipo y los "dos" del otro.
En nuestro diario vivir, frecuentemente somos divididos en grupos diferentes. Podemos ser divididos por tamaño, por edad, por el color de nuestro pelo o por lo que nos gusta o nos disgusta. He puesto un pedazo de cinta adhesiva en el piso y vamos a probar distintas maneras de dividirnos en dos grupos. (Usted puede escoger de la selección dada y adaptarla a su situación).
¿Qué sabor de mantecado (helado) te gusta más: vainilla o chocolate? Si te gusta el de vainilla más, párate en este lado (apunte a un lado) y si te gusta el de chocolate, párate en este otro lado (apunte al otro lado). ¡Muy bien! Estamos divididos más o menos igual con respecto a esta pregunta.
¿Qué te gusta más: el fútbol o la pelota? Si te gusta más el fútbol, ponte a este lado (apunta) y si te gusta más la pelota ponte en este (apunta).
¿Qué clase de música te gusta más? ¿Rock-and-roll o reggaetón? Si te gusta el rock-and-roll, muévete a este lado. Si te gusta el reggaetón ponte en este.
Como puedes ver, no todos pensamos de la misma manera o nos gustan las mismas cosas, ¿no es así? En una ocasión Jesús dijo que él iba a ser la causa de división entre la gente. ¿Qué quería decir? Quería decir que aunque él vino a morir en la cruz para salvar al mundo entero, habrían algunos que no creerían. Él deseaba que todos siguieran sus enseñanzas y que estuvieran en su equipo, pero sabía que no iba a ser así. Habría algunos que le seguirían y otros que no.
Si yo les dijera: "Todos los que deseen seguir a Jesús pónganse a este lado de la línea," estoy seguro de que todos los que estamos aquí se pondrían a este lado de la línea. Eso haría muy feliz a Jesús, pero tristemente, no siempre es así Hay algunos que siguen a Jesús y otros que no. Eso le da tristeza a Jesús y a nosotros también. Por eso es que debemos decirle a otros las buenas nuevas de que Jesús les ama y orar para que ellos escojan seguirle también.
Jesús, te amamos y deseamos seguirte día a día. Ayúdanos a decirle a otros que les amas y que moriste por ellos, para que puedan escoger el seguirte también. Amén.

ACTIVIDADES

LÍNEAS DIVISORIAS: La maestra hará dos líneas en el piso con cinta adhesiva en colores, y a una distancia en la cual los niños no puedan saltar de una a otra. Después que los niños hayan tratado de saltar de una cinta a otra, la maestra pondrá una cruz hecha en cartulina (y tan grande como el espacio entre las dos líneas) con las palabras JESÚS PAGÓ POR MIS PECADOS o CRUZ DEL CALVARIO, etc, escritas en ella y pegará la cruz entre las dos líneas con cinta adhesiva conectando así las dos líneas. Explíquele a los niños que gracias a Jesús se puede cruzar "la gran división" que nos separa de él.
SIGUIENDO A JESÚS: La maestra puede hacer dos patrones de pisadas en colores diferentes. Un set de pisadas guiará a los niños que escojan seguir ese color a un montón de COSAS. El otro set de pisadas guiará a los otros a una CRUZ y a una BIBLIA. Converse con los niños acerca de qué significa para nuestras vidas el seguir a Jesús. Cuando terminen, cada niño podrá ESCOGER el set de pisadas que desee seguir. Si siguen el camino hacia la BIBLIA, cada niño irá sonriendo. Se escogen el camino hacia las COSAS, irán con la cara triste y hombros agachados. ¡Comenten sobre qué es lo que hace a Jesús feliz! 

TRAYECTORIA DE OBSTÁCULOS: La maestra creará un área de obstáculos para que los niños traten de pasar por ella. La primera vez irán vendados. Esto demostrará las luchas que se pasan en un mundo en oscuridad. La segunda vez los niños irán con sus ojos abiertos y se darán cuenta que es más fácil vivir nuestra vida con Jesús, nuestra luz.
SIGUIENDO EL AFICHE DEL LÍDER: La maestra tendrá etiquetas engomadas de corazones, cruces, pies, caras alegres o tristes y marcadores en colores para escribir o dibujar lo que deseen poner a un afiche que se tendrá en el salón. El mismo puede ser titulado "ESCOGIENDO SEGUIR A CRISTO". Los niños jugarán SIGUIENDO AL LÍDER y pondrán la etiqueta o dibujarán algo de la historia en el afiche de uno en uno.



VINE A TRAER FUEGO A LA TIERRA...LC 12,49-53...DAME EL FUEGO DE TU AMOR !!!













DAME  EL FUEGO DE TU AMOR!!!

9 ago. 2013

9 de Agosto ,santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein

  Amada Santa Teresa Benedicta de la Cruz
Hija del Día del Perdón
Mártir de Auschwitz
Maestra de la Iglesia.
Abrazadora de la Cruz con un amor como el de Cristo,
Descendiente de Abraham,
Hija de Nuestra Señora del Monte Carmelo,
Tú que profundamente te gozas en los corazones del Mesías y de su Madre, por favor intercede por mi.
Oh Dios, si es tu Voluntad,
permite que Santa Teresa Benedicta de la Cruz,
que creyó en tu Hijo en vida y lo siguió hasta la muerte por martirio,
intercede por mí en esta petición
(mencionar aquí su petición).
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor,
¡Amén!
Señor, Dios de nuestros padres,
Tú condujiste a Santa Teresa Benedicta
a la plenitud de la ciencia de la Cruz
al momento de su martirio.
Llénanos con el mismo conocimiento;
y, por su intercesión,
permítenos siempre seguir en búsqueda de ti, que eres la suprema Verdad,
y permanecer fieles hasta la muerte
a la alianza de amor ratificada por la sangre de tu Hijo
por la salvación de todos los hombres y mujeres.
Te lo pedimos por nuestro Señor,
¡Amén!
“En ese tiempo mi única oración era la búsqueda de la Verdad”
La filosofía, que por si misma es capaz de reconocer el incesante trascenderse del hombre hacia la verdad, ayudada por la fe puede abrirse a acoger en “la locura de la cruz” la auténtica crítica de los que creen poseer la verdad aprisionándola entre los recovecos de su sistema. La “sabiduría de la cruz” supera todo límite cultural que se le quiere imponer y obliga a abrirse a la universalidad de la Verdad, de la que es portadora.
La relación entre fe y filosofía encuentra en la predicación de Cristo crucificado y resucitado el escollo contra el cual puede naufragar, pero encima del cual puede desembocar en el océano sin límites de la verdad. ¡Qué desafío más grande se le presenta a nuestra razón y qué provecho obtiene si se rinde!
Mística y Filosofía, de la Nada al Ser
La existencia es un ensayo y la filosofía y la mística es ese ascenso humilde del no ser al ser. Como Dice Edith Stein: “ En mi ser fugitivo, yo abrazo un ser duradero” Existir es el paso de la nada al todo, del asombro y la pregunta al horizonte interpretativo. La oración, como la filosofía, es también ese buscar la verdad, esa ansia de saber ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿Qué el ser humano para darle poder? (Salmo.8)
Fe y razón son las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. El deseo de verdad pertenece a la naturaleza misma del hombre ( n3)
A través de una disciplinada actividad especulativa, la judía, filósofa, catedrática, carmelita y mártir, Edith Stein, testimonia su personal honestidad en la búsqueda de la verdad. Cuando, como lo sugiere el Papa Juan Pablo II en su encíclica “Fides et ratio,” se presta atención al itinerario espiritual de los grandes maestros, se va progresando en la búsqueda de la verdad para el servicio del hombre (n 74).
Edith, con gran sentido de la amistad y el deber, pertenece al círculo de Gottinga: Max Scheller, Adolph Reinach, los Conrad Martius. Se doctoró en filosofía en Friburgo con un escrito sobre la empatía y fue sin duda una aventajada discípula de Husserl y su método fenomenológico. Como docente trabajó el tema de las vocaciones femeninas y tradujo al alemán las obras de Santo Tomás y el Cardenal Newman. Finalmente encontró la verdad, que desde muy pequeña buscaba, leyendo “la Vida” de Santa Teresa. Ingresó en el Carmelo y allí escribió su obra en que enlaza la filosofía y la espiritualidad: “Ser Finito Ser Eterno”. Una obra que como ella misma lo dice “ fue escrita por una principiante para principiantes”.
Ser finito, Ser Eterno
Ser finito, ser eterno fue escrita por orden del Provincial que la mandó preparar un antiguo ensayo sobre los conceptos de acto y potencia para imprimirlo. Pero ella sólo conservó este punto de partida. La obra se centró en el problema del ser y la comparación entre el pensamiento Tomista y el fenomenológico; quería hacer un trabajo útil, una fusión entre el pensamiento medieval con el pensamiento vivo contemporáneo. Con la humildad de quien sabe que es sólo “un punto de partida para una discusión objetiva”, “porque ningún sistema de pensamiento humano alcanzará jamás un punto de perfección tal que pueda satisfacer”, Edith se lanzó a presentarlo sabiendo que “todos los que buscan lealmente la verdad tienen algo en común”.
Con su obra no pretendía sino “esbozar una doctrina del ser, no un sistema filosófico. Ella conoció muchos sistemas pero supo que aunque la verdad es una, se descompone para nosotros en muchas verdades que debemos conquistar una tras otra. Profundizar en cada una de ellas nos hará ver más lejos, horizontes más vastos. Esto está más allá de la tentación de reducir toda “verdad” a una mera opinión.
Se trata de advertir, como dice el Papa Juan Pablo II en la “Fides et ratio”, “un movimiento ondulante que consiste en que, mientras la filosofía se sitúa en un camino que la hace cada vez mas cercana a la existencia humana y a su modo de expresarse, por otra, tiende a hacer consideraciones existenciales, interpretativas o del lenguaje que prescinden de la cuestión radical sobre la verdad de la vida personal, del ser y de Dios. En consecuencia, el pensador contemporáneo termina conformándose con verdades parciales y provisionales sin intentar preguntas radicales sobre el sentido y el fundamento último de la vida humana.
El ser eterno, el ser temporal, y el no ser, son ideas que el espíritu descubre en sí mismo; él puede establecer relaciones analógicas entre ellas y advertir semejanzas y desigualdades, y en este rumiar filosófico va entrando en un no entender entendiendo, una experiencia que trasciende toda ciencia, como lo canta San Juan de la Cruz.
Toda ciencia tiende hacia el ser verdadero. Este escapa y está por encima de toda proposición o construcción de nociones, juicios o argumentos. La ciencia es siempre fragmentaria (34). El mundo real es en su plenitud inagotable para un conocimiento analítico. Si esto es así, toda ciencia de la realidad, desde el punto de vista conceptual, no llegará jamás a su fin. (36)
La filosofía, por tanto, no se contenta con un esclarecimiento provisional; su meta es llegar a la claridad última, penetrar hasta el último elemento comprensible, hasta el ser mismo. Hasta la estructura del ente como tal, y hasta la división en géneros y especies, partiendo de este impulso encontrará métodos de investigación apropiados (38). Así, todas las ciencias hallan en la filosofía su principio.
Sin embargo, esta realización hacia la cual tiende no significa más que el estado ideal sin poder jamás alcanzarlo. Sólo cuando es reemplazado por la sabiduría divina se nos hace ver con una sola mirada lo que la inteligencia humana acumulaba con esfuerzos milenarios (39). El mundo visto por los ojos de la fe adquiere un nuevo significado (40). El filósofo que no quiere ser infiel a la finalidad de comprender el ente hasta las últimas causas se ve obligado a extender sus reflexiones hasta el campo de la fe, más allá de lo accesible naturalmente.
Iluminados por la luz oscura de la Revelación
Lo que la revelación comunica es algo comprensible que no puede ser percibido, ni probado por hechos naturales, ni captado totalmente, ya que es inconmensurable, inagotable: las verdades fundamentales de la fe no se alcanzan por la sola razón natural. A la filosofía le corresponde realizar un acto puramente negativo, subordinar su propia inteligencia y esto lo hará sólo en la medida que sea creyente ( 41).
Desde aquí todo entender filosófico que aúne las verdades de la fe y el conocimiento filosófico dará a entender algo pero sólo para indicar que el misterio sigue siendo incomprensible, insondable. “Todo cae bajo la luz oscura de la fe” (43) y todo lo que es comprensible parecer reposar sobre un transfondo incomprensible. La última sentencia a propósito de la verdad, cuando se trata de proposiciones teológicas o filosóficas, corresponde a la teología, a la Palabra de Dios interpretada por el magisterio de la Iglesia ( 44).
“La filosofía cristiana no es sólo un nombre para designar la ideología de los filósofos cristianos, ni de sus doctrinas, si no el ideal de una obra de la razón que habría logrado abrazar en una unidad el conjunto de lo que ofrece la razón natural y la revelación” ( 44). En la Edad Media las sumas o compendios teológicos lo intentaron, pero este esfuerzo se aparta del principio de que, ya que la realidad finita es cosa abstracta e inagotable, con mucha más razón lo es el ser infinito de Dios”(44)
La revelación no abarca la plenitud de la verdad divina. Dios se comunica al Espíritu Humano en la medida y en la forma que dicta su sabiduría, y a Dios le corresponde ampliar la medida. La filosofía tiende a poseer la visión simple por la cual Dios se comprende a si mismo y a todo lo creado. Visión que sólo se puede ir alcanzando al unirse Dios al hombre: el ser adquiere la participación del conocimiento divino viviendo la vida divina. El mayor acercamiento a este fin supremo durante la vida terrestre es la visión mística, aunque existe un camino que es la fe viva y auténtica, por la cual se obtiene y se va creciendo en la gracia..
Sin creer que Dios existe, y qué es Dios, no podemos tener fe. Aceptar a Dios es anterior a aceptar las verdades de la fe. Aceptar a Dios es volverse hacia Él, tender hacia Dios (45) “La fe exige de Dios más que verdades particulares, ella quiere a Dios mismo, que es la verdad, el Dios entero, esto es captar sin ver, “aunque es de noche” (no basta la imagen, la idea y el concepto, el ansia de luz entenebrece la razón y se comienza a caminar en noche oscura”. “A la fe se le llama luz oscura”, único camino del conocimiento y de la unión con Dios.
Aunque es de noche
“Es la oscuridad profunda de la fe frente a la claridad eterna hacia la cual se dirige”. Dice San Juan de la Cruz. “ El ir adelante el entendimiento es irse más poniendo en fe, y así, irse más oscureciendo, porque la fe es tiniebla para el entendimiento (46) es una superación de todo conocimiento particular obtenido por conceptos para entrar en la simple aprehensión de la verdad única, Por eso la fe está más cerca de la sabiduría divina que toda ciencia filosófica o aún teológica. Puesto que se mete a oscuras en el misterio y en él se abandona. Allí se le comunican en secreto verdades siempre más inagotables de sabiduría y conocimiento.
Pero puesto que el caminar en las tinieblas se nos hace difícil, todo rayo de luz que cae en nuestra noche como un primer mensajero de la claridad futura es un socorro inestimable para no perdernos y aún la pequeña luz de la razón natural puede darnos servicios apreciables.
Tarea y servicio de la Filosofía
La tarea más noble de la filosofía cristina es preparar el camino de la fe. Por esta razón se ha puesto tanto empeño en construir una filosofía fundada en la razón natural. Sólo de esta manera se da un trayecto del camino común con los incrédulos. Si ellos aceptan caminar con nosotros este trayecto del camino quizás se dejarán guiar. Más lejos, de lo que tenían pensado al principio, si no tienen prejuicios, como debe ser el filósofo según su convicción, ciertamente no retrocederán delante de esta experiencia ( 47).
“El pensamiento filosófico es a menudo único ámbito de entendimiento y de diálogo con quienes no comparten nuestra fe. El movimiento filosófico contemporáneo exige el esfuerzo atento de filósofos creyentes capaces de asumir las esperanzas, nuevas perspectivas y problemáticas de este momento histórico” (n 10). Este es el mejor servicio, la auténtica diaconía a la Verdad.
Una Invitación:
En este fragmento de uno de los poemas de Edith contemplemos algo del inmenso hallazgo y búsqueda incesante en la que se adentra el filósofo cuando, creyente, se abisma en el Ser.
“Quién eres tú, dulce luz que me colma y de mi corazón la oscuridad alumbra.
Tú me guías como una mano materna Y si tú me abandonas
No sabría yo dar un paso más.Tú eres el espacio Que abarca mi ser y lo cobija  Apartado de tí ,
me hundiría en el abismo De la nada,del que tú al ser me alzas Tú más cercano a mí que yo misma
Y más íntimo que mi propia intimidad  Y siempre incomprensible e inagotable Escapando a todo nombre
Espíritu Santo Amor eterno. Edith Stein.
Bibliografía:
Stein, Edith: Ser finito y Ser Eterno, Ensayo de una ascensión al sentido del ser. Fondo de Cultura Económica. México. 1996. 549 pp.
Ciencia de la Cruz. Estudio sobre San Juan de la Cruz, Ed. Monte Carmelo, Burgos, 1989.390 pp.
Obras Selectas, Edición preparada por Francisco Javier Sancho Fermín.
Ed. Monte Carmelo, Burgos, 1997, 611 pp
Juan Pablo II, FIDES et Ratio, Carta Encíclica, 122 pp. 14 de septiembre de 1998.
P. Liomer Vásquez Díaz OCD